Autor: Merigó, Eduardo. 
   ¿Democracia vigilada?     
 
 ABC.    23/04/1981.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

ABC

¿Democracia vigilada?

Ley de Defensa de la Constitución, ley de Armonización de las Autonomías, colabora ción de

las Fuerzas Armadas en la lucha antiterrorista en el País Vasco, detenciones masivas de

miembros de ETA a inicio de acciones judiciales contra sus mas notorios cómplices de Herri

Batasuna, etcétera El pueblo español empieza a pensar que se reacciona y que la democracia

está dejando de ser ese desconcierto generalizado que, con razón o sin ella, muchos pensaban

Casi todas esas medidas se han adoptado con el asentimiento casi únanime de los par

laméntanos y de la clase política en general Pero no han faltado, como es natural, expresiones

públicas de disenso o, en cualquier caso, expresiones en privado de un temor que está en la

mente de todos ¿Hacemos esto porque hemos entrado en una fase de democracia vigilada? Si

es así, ¿no corremos el peligro de que lo que ahora son claras medidas de defensa de la

democracia terminen convirtiéndose en medidas para amordazarla?

Creo que la duda es legitima, y merece un profundo análisis que intentaré hacer en estas líneas

con un enfoque que pretendo sea a la vez liberal y responsable Tejerazo o no, es evidente que

la democra cía española estaba mostrando signos inequívocos de derrumbamiento. No se

puede a la vez tener la tasa mas elevada de paro de Europa y el mayor número de muertos por

terro rismo transformando al rmismo tiempo la propia estructura del Estado en un proceso que

ha desencadenado claras tuerzas centrífugas Sin entrar mas en un análisis obvio del pa sado.

creo que la mayor parte de los lectores opinarán que la situación requena un cambio de rumbo

y coincidiran con los que pensaba mos en aquel momento que también requería un cambio de

piloto Pero precisamente cuando este cambio de piloto está a punto de producir se irrumpe el

intento de golpe Y es ese intento el que despierta la sospecha de que las actuales medidas son

fruto de una presión militar que nos coloca en situación de democracia vigilada

Pues bien, quizá por haber estado entre los que preconizaron publicamente esa necesidad de

cambio de rumbo y de piloto me atrevo a afirmar que no es así. Creo que ese cambio de rumbo

se iba a producir, sencillamente porque era indispensable para salvaguardar la democracia He

escrito en más de una ocasión que un Estado democrático no es en absoluto un Estado

inerme, sino todo lo contrario, porque es mucho más fácil aplicar con el máximo rigor un orden

mayoritariamente consentido que un orden repudiado por la mayoría Las grandes potencias

occidentales son Estados enormemente fuertes y enormemente democráticas, desde Japón a

Estados Unidos pasando por Alemania federal y por Francia. Este úítimo país conoció una

gravísima crisis, que resolvió pasando de una ÍV República parlamentaria a una V Re publica

presidencialista, y creo que su caso presenta ciertas analogías con el nuestro

Las Monarquías no pueden ser presidencialistas. y la Constitución española cayó, pues, del

lado del parlamentarismo, aunque reforzando bastante claramente los poderes del presidente

del Gobierno. Una ley Electoral proporcional contribuyó, sin embargo. a acentuar las fuerzas

disgregadoras y el carácter parlamentario del sistema. que se pareció, quizá, demasiado al de

la IV República francesa. El miento de golpe y el enorme impacto estabilizador de la actuación

del Monarca han dernostrado que nuestra Monarquía tenía una potencialiad mas próxima a la

del presidencialismo para ocasiones de emergencia. No parece, por tanto, que sean necesarios

cambios constitucionales para conseguir un régimen mas estable. Pero la intervención del Rey,

como el mismo ha declarado, debe limitarse a circunstancias absolutamente excepcionales y

es necesario, por tanto, dotar al régimen de medidas que permitan evitar esa intervención

Como han dicho muy bien algunos comenta ristas, esos medios existían ya y había que

utilizarlos. Creo que en ese aspecto Calvo Sotelo inaugura un cambio de régimen, pasando de

la transición a la consolidación de una democracia fuerte y estable. Pero tambien son

necesarias medidas legislativas como las recientemente adoptadas, a las que yo añadiría otra:

la reforma de la ley Electoral que potencie a los partidos de dimensión nacional y evite los

Reinos de Taifas.

Queda, por últímo. una dimensión sin la cual ninguna democracia es viable la cooperación de la

población y de la clase política en defensa del bien común y por encima de los particularismos.

Esa invocación puede encerrar, y soy consciente de ello. una llamada al autoritarismo. Pero los

que hemos sido demócratas en todo momento sabernos distinguir entre lo que tiende a suprimir

la democracia y lo que tiende a defenderla. En otras palabras, sabemos distinguir una

democracia vigilada de una democracia responsable, y sabemos también que el mejor modo de

evitar la primera es practicar la segunda —Eduardo MERIGO.

 

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