Autor: Mendiría, Juan de. 
   Con Navarra no hay bromas     
 
 El Alcázar.    05/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

CON NAVARRA NO HAY BROMAS

CRÓNICA DE NAVARRA por Juan de Mendiría

Navarra siempre ha tenido en el resto de las regiones españolas una aureola de españolismo difícilmente

equiparable a otra zona de nuestra varía geografía. Decir navarro llevaba implícitamente una calificación

de español de primera, y no sólo por su probada adscripción histórica a la Nación hispana, sino por otra

raíz espiritual superior: su catolicismo. Hasta hace unos años —ahora es ya difícil hallar ese rasgo—

ninguna familia de Tíldela, de Pamplona o del Roncal, de donde fuera, dejaba de tener un religioso o

muchos en su hogar. Pero en estos últimos años, con la industrialización y en el último bienio con la torpe

politización, la sociedad navarra se ha ofrecido al resto de los españoles con una imagen deformada y

falaz. No es muy dado el navarro a la política, y su sensibilidad en ese aspecto dala razón a lo que

precisamente Kesselring reconocía como rasgo español, su tardía percepción de esa realidad. De ahí, que

agitadores y demagogos hayan podido pulular estos días, llegando al extremo de fomentar un separatismo

que choca con la manera de ser Navarra; más grave todavía, con un separatismo comanditario, pues se ha

tratado de asociarla al llamado País Vasco, fundado en afinidades étnicas de algunas comarcas norteñas y

también lingüísticas, por medio del vascuence. Imparcial apreciación, que ahora ha llegado a la total

provocación. Y como el navarro es hombre de sentimientos, muy apegado a sa etnia propia, es decir, tiene

absoluta personalidad —el Reino de Navarra aglutinó valores hispánicos y los depuró, pero nunca los

dispersó ni estableció barreras con otros hermanos— se ha provocado ahora la tensión. Que puede dar d

estallido. La torpeza del Gobierno, unida a la ignorancia de la realidad de Navarra, no sólo en cuanto

Historia, sino en cuanto presente y futuro, están a punto de desencadenar algo irremediable. Se ha

despertado, por lo pronto, el sentimiento navarro. Porque pretender subordinar la entidad navarra,

profundamente hispánica, a otra autonomía vecina, tan distinta, es desconocimiento histórico, étnico,

geográfico y hasta antropológico. Sólo una minoría sedaría, mediatizada, dócil a manipulaciones

foráneas, ha estimulado una comente separatista de adhesión a lo que se llama Euzkadi, que tampoco

tiene nada que ver con la raigambre vasca, con el Ama Lur Verdadera de las provincias vascongadas.

Aparte del error que supone confundir Navarra con Guipúzcoa o con Vizcaya (Álava es también cuestión

aparte), el Gobierno ha actuado torpemente desde el punto de vista político, al herir los sentimientos dd

pueblo navarro. De ahí, la tensión y efervescencia de estos dias, que pueden dar fatales resultados a una

democracia que olvida lo que pasó en Roncesvalles, en nuestra Guerra de la Independencia, en las guerras

carlistas y, finalmente en la Cruzada española de 1936-39. Olvidar esta lección de Historia puede ser

peligroso. Medio millón de navarros no deben ser irritados, por componendas de politicastros que no

representan ni pueden representar al pueblo que vive entre los Pirineos y el Ebro.

 

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