Autor: Paso Gil, Alfonso. 
   Delenda est democratia     
 
 El Alcázar.    10/12/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

"digo yo que..^

DELENDA EST DEMOCRATIA

ME parece que fue exactamente en el mes de agosto cuando previne a los españoles de que para

diciembre se le escapaba al Gobierno la situación de las manos. Me fundaba en la fatiga de los elementos,

en la falta de despensa ideológica de la mayoría gubernamental y en los motivos económicos que eran, a

mi entender, los que propuse al criterio del lector por aquellas fechas: imposibilidad de hacer frente a los

gastos de Mutualidad y Seguros Sociales, espiral inflacionista, disminución de horas de trabajo en

progresión, ruina de todos los sectores industriales, separatismo delirante. De cuanto dije, todo se está

cumpliendo. Ni los más optimistas en el Congreso Comunista de Bucarest podían esperar tanto de las

fuerzas destructoras a quienes encomendaron, tácitamente, la tarea de romper España en mil fragmentos.

Ha sido precisamente en el mes de diciembre, y un poquito antes de lo que yo pensaba. Las causas

económicas se irán acumulando poco a poco. No podemos hablar de Gobierno porque éste,

prácticamente, no existe. No podemos hablar de Constitución, porque ésta no existe aún, y en algunos

sectores es un puro disparate. Las realidades de hoy, de ahora, del momento, están bien claras: El pueblo

a la desbandada, muertos en las calles, insolidaridad, rencor entre españoles, partidos de fútbol jugados

con banderas espúreas, todo lo cual ha suscitado, que. yo sepa, y según me dicen, un cínico comentario en

una alta personalidad:

—Las cosas se tienen que poner mucho peor para que se pongan bien.

Perfecto. Lo único que preguntamos es quién sucumbe cuando las cosas están peor, quién es el pobre que

va a caer mañana por una consigna del Partido Comunista o por estar inmerso, simplemente, en la

atmósfera degradante que una política machaconamente estúpida está creando. Mientras tanto, los

llamados sindicatos, que no existen como tales, están empeñados en una lucha sorda y desfavorecen al

trabajador, en lugar de favorecerle. La caída en vertical de nuestros recursos es fehaciente. En medio de

este caos... ¿Qué podemos hacer? Hay que intentar otra fórmula. Yo puedo, perfectamente, como

ciudadano, acusar al sistema de incapacidad política, de falta de autoridad, de nulidad económica y, por lo

tanto, exigirle que, tras la dimisión masiva del Gobierno, se arbitre una nueva forma o fórmula de

gobernar. No nos sirven, ni nos han servido nunca, las Mamadas libertades democráticas, que generan

entre nosotros un despiezamiento de la nacionalidad española. La democracia no sirve porque no

contempla lo que es el hombre español, el carácter español y las formas de comportarse de los españoles.

La democracia inorgánica no sirve porque no la entendemos. Yo soy de los que creen que está en crisis

todo el mundo, pero me basta con que me afirmen que está en crisis España. Ni tolero que me cuenten

chistes morunos de que estamos viviendo las lógicas consecuencias de un período de transición, entre el

llamado autoritarismo y la democracia, porque un Gobierno que lo es, no permite esta ausencia absoluta

de orden público, y de unidad y de intención en el camino de la Patria, que es lo que está ocurriendo. Me

carcajeo de los que hablan de la crisis mundial, cuando los ingleses han logrado, precisamente en este

año, aumentar su producto nacional bruto. Se trata de que esto no funciona. No funciona la democracia

inorgánica, no funciona el sistema. Por adelantado: no hay líderes, ni existen políticos capaces de

conjugar entusiasmos. Se me dirá que esto es bueno para la democracia Añadiré que esto es trágico para

los españoles y que ya, con un poco de piedad para la gente que se reúne, habitualmente, los viernes en la

Moncloa, no he de señalar más ineptitudes de las que el pueblo conoce. Lo que quiero que quede bien a

las claras es el fallo desastroso y monumental del sistema. Lo que quiero que se comprenda es que aquí

entendemos la democracia colocando banderas que no son las de la Patria en lugares oficiales, que

entendemos la democracia por no trabajar, que entendemos la democracia porque las señoras y los

caballeros se desnuden en plena calle, y que entendemos la democracia como la creación de clubs de

«swinging», en donde el intercambio de parejas —que es cosa íntima y allá cada cual con sus gustos—

roza los límites de lo delirante. Señores: esto se ha acabado. Ni un día más de crédito al sistema. Delenda

est democratia.

Alfonso PASO

 

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