Autor: Pontones, José. 
   Más sobre "Justicia democrática"     
 
 El Alcázar.    10/12/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

MAS SOBRE «JUSTICIA DEMOCRÁTICA»

CUANDO los agentes de erosión de un edificio trabajan a pleno rendimiento, resulta difícil conocer qué

oscuras fuerzas lo impulsan y, menos todavía, hasta dónde llegará la acción destructiva. Siempre es de

temer que sea la ruina total si la tarea de las termitas no es atajada, resueltamente y a tiempo, por quienes

tengan el interés o la responsabilidad de hacerlo. Muy posiblemente, ese opaco y desmelenado

movimiento intitulado «Justicia Democrática» no llegue a alcanzar sus codiciosas metas de conquista de

la Justicia española, y, acaso, tampoco la de arrasarla por completo, dada su fortaleza, pero sí la de

vejarla, a pretexto de «desmitificación» y, en todo caso, desunirla, blandiendo dentro de la comunidad

judicial, que siempre fue ejemplo de compañerismo bien entendido, la tea cainita de la discordia. En esta

lucha por el Poder, desconocida hasta ahora en los ámbitos judiciales, como impropia de ellos,

desencadenada actualmente con toda virulencia por los pocos hombres de «Justicia Democrática»,

poniendo la Justicia al servicio de la política, lo de menos sería, en definitiva, qué personas se alzasen con

ese Poder, sino que, tras la demolición de todo lo esencial, por efecto del enfrentamiento, desunida

irremisiblemente la Justicia, el vencedor se irguiese sobre un mísero montón de escombros. «¡O mía o de

nadie!», parece ser el grito de guerra de este grupo minoritario, que acude a deslumbradores contactos con

facciones extranjeras afines, y no vacila en que, a la sombra y sobre la imagen fotográfica de sus

portavoces, en revistas más proclives a lo erótico que a lo jurídico, se monten llamativas informaciones en

las que, con conceptos y no con hechos, se lanzan pelladas de cieno contra el orden jurisdiccional, no

mitigados en su parte final por distingos de «cobertura» que, en el mejor de los casos, dejaría intacto el

gravísimo e infundado cargo de servil sumisión de la Justicia española al Poder político durante los

últimos cuarenta años. Ni esto es tolerable ni es de suponer que la Corporación Judicial se resigne, por

más tiempo, a sufrirlo. La Justicia española, y también la Nación, que cree en ella, esperan con curiosidad

que esa fantasmal «Justicia Democrática» —hasta hace poco sin caras y sin nombres y al margen, ahora y

siempre, de la legalidad orgánica— defina claramente su opinión ante la politización constitucional de la

Justicia propugnada por sus mentores marxistas y adláteres, en el «filtrado» borrador parlamentario. Que

digan si, en vista de ello, se avienen a la intrusión de la política en lo judicial, o bien, persisten en su

esbozada idea primitiva de designación de órganos directivos por sufragio dentro del propio Poder

Judicial, en cuyo caso, saben muy bien, pese a toda su demagogia, o precisamente por ella, cuan limitadas

son sus posibilidades de predominio. A no ser que, por favorecedora imposición legal, sólo valiesen los

votos de «Justicia Democrática».

José PONTONES

 

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