Autor: Fontana, José María . 
   ¿Nos conviene ingresar en la OTAN?     
 
 El Alcázar.    13/12/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

¿NOS CONVIENE INGRESAR EN LA OTAN?

´ N política exterior sólo es lícito y C. necesario enfocar las cuestiones desde el punto de vista de la

conveniencia nacional y del pragmatismo. Esto es un axioma que todos los países observan...

... pero no, en España. Es triste constatarlo, pero basta ojear la Historia patria para darse cuenta de que en

la hirsuta celtiberia nos movimos siempre con el más ingenuo, apasionado y tontuno de los quijotismos.

Siempre a remolque de (as beltas palabras con mayúscula, siempre llevados por sentimientos de amor o/y

de odio, con la cabeza turbada por ellos y con el corazón caldeado. Jamás con la necesaria frialdad y tras

serena ponderación de inconvenientes y ventajas. Para nada se tuvieron en cuenta las advertencias y

prevenciones que se desprenden de aquel episodio de Alonso Quijano en la liberación de los presos que

conducía la Santa Hermandad..., que acabaron moliendo a palos a su libertador. Nosotros, dale que dale,

alineándonos conforme a simpatías y antipatías, pero vapuleados siempre: Imperturbables y conmove-

dores. El genérico romanticismo español nos llevó a defender todas las causas perdidas, a desfacer entuer-

tos que ni nos afectaban ni se nos agradecían, a sacrificarnos y luchar en perjuicio propio y en beneficio

ajeno. Tan hermosa, desinteresada y pura fue siempre la acción española en política exterior —salvo el

perío. do singular de Fernando el Católico, golondrina que no hace verano— que no podemos menos de

sentir hasta un cierto cosquilleo de orgullo por las insignes locuras que hicimos en el pasado. Pero,

¿hemos de seguir siempre así? ¿Hemos de pedir el solicitado ingreso en la OTAN? Nos atreveríamos a

proponer que, por una vez, no lo hagamos sin una larga y fría meditación y balance de su conveniencia

para España. Ya sabemos, y es bien notorio, que a los alineados en la OTAN les conviene disponer de un

extenso glacis defensivo al amparo de grandes distancias del enemigo del Este y detrás de la barrera

pirenaica, con fácil acceso al Mediterráneo y al Atlántico, con práctico dominio del vital Estrecho de

Gibraltar y con cabeza de puente sobre África, amén del gran portaviones y «reíais» canario. Sabemos

que todo lo anterior nos viene corroborado por el enorme interés del comunismo en que, no sólo no

entremos, sino que la penetración roja en la Península e Islas pueda llegar a invalidar las ventajas

estratégicas, demográficas y logísticas de España. Lo correcto y conveniente para el País es que

conociendo bien las dos posturas, no nos dejemos llevar ingenuamente por simpatías, antipatías y

conveniencias ajenas, que elijamos, tras balance fenicio, aquello que más nos convenga, aquella opinión

más beneficiosa para todos los españoles y para España. Para mí, es evidente que la inclusión en la

OTAN constituye un mayor riesgo bélico, representa una pesada carga económica y equivale a grave

limitación de nuestra autonomía. Y sin ninguna compensación. Si nos convertimos en cipayos, todavía

padeceremos mayor incomprensión y aplicación de las habituales patadas en la espinilla o

en la boca del estómago. Si alguien piensa que el sistema y sus instituciones serán respaldadas por la

OTAN, yerra lamentablemente, pues no conseguiremos otra cosa que alguna parsimoniosa palmadita y

sonrisa paternalista, sin ventaja o ayuda alguna. Dispondríamos, quizá, de mejor armamento, pero nos

costaría un alto precio; es preferible pagarlo al contado, si es que nos conviene tenerlo. Y no se preocupen

ustedes, pues si las cosas se pusieran mal para la Europa Occidental... se apresurarían a regalárnoslo, dado

nuestro visceral y mayoritario anticomunismo. ¿Para qué entrar, entonces, en la OTAN? Desde luego,

nuestra militancia, idéntica a los de la OTAN, en la oposición al comunismo, no es, ni debe ser, una razón

válida. ¿Que piensan lo mismo el Felipe y el de Paracuellos?, pues ¡alabado sea Dios!, y no nos dejemos

llevar de un «anti» pueril. El los lo dicen y hacen para servir a sus amos marxistas, y nosotros

coincidimos, casualmente, en atención a los intereses de España, que en nada, nada, se han de beneficiar

con una entrada en la OTAN. En otros términos, y como opinión muy personal: Si tanto les interesa

nuestra participación, que la OTAN nos ofrezca una compensación sustanciosa. Allá ellos; pero nada de

quijotadas y romanticismos...

José María FONTANA

 

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