Autor: Ramírez, Eulogio. 
   El marxismo, ideología burguesa     
 
 El Alcázar.    13/10/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

EL MARXISMO, IDEOLOGÍA BURGUESA

SI la ideología marxista es elaborada siempre por burgueses, es interpretada siempre por burgueses y es

aplicada verticalmente por burgueses, en puridad hay que afirmar que el marxismo es otra ideología

burguesa más: la ideología de «una nueva clase» {como la califica el marxista Milovan Djilas), de otra

burguesía igualmente culpable de dominación y de explotación y de enseñar a los proletarios lo peor de la

burguesía, los vicios de la burguesía, como explicaba el socialista y católico Charles Péguy.

El proletariado, si bien se mira, no existe más que en la mente de la burguesía. El proletariado no se

vertebra, no tiene conciencia de clase oprimida ni es capa2 de elaborar la teoría revolucionaria hasta que

algún burgués de origen o algún proletario cultivado y, por eso, aburguesado, elabora esa teoría y esa

praxis revolucionaria, que algunos pretenden científica. Dicho con palabras del filósofo rnarxista Louis

Althusser, en sus «Eléments d´autocritique», un hecho es incontestable: Toda la historia de la humanidad

está suspendida o pendiente de la unión del Movimiento obrero y de la Teoría rnarxista... Esta realidad

dominará, desde lo alto, la escena de la historia mundial contemporánea. Pero hay otro hecho,

históricamente incontrovertible, descubierto y formulado por León Bloy —el escritor pobre de

solemnidad—, en «Le sang du pauvre»: Los únicos que pueden operar la liberación del proletariado, los

ricos, los burgueses, no quieren efectuarla. Y los únicos que quieren realizarla, los pobres, los proletarios,

no pueden llevarla a cabo», porque cualquier revolución produce «una nueva clase» de burgueses

explotadores del pueblo. El pueblo, el proletariado, puede cambiar de señores, de amos, de explotadores,

de opresores, ya en Rusia, ya en España, ya en Checoeslovaquia, ya en Alemania de uno o de otro lado

del muro de Berlín. El pueblo seducido pueden cambiar sus señores capitalistas y burgueses por señores

socialistas y marxistas, pero nunca conseguirá emanciparse, como lo prueba la Historia. Se emancipan los

individuos, se convierten en burgueses ciertos proletarios o hijos de proletarios trabajadores, estudiosos,

talentudos, esforzados, pero la colectividad entera de los proletarios no se libera, sino que permanece en

la esclavitud más abyecta, como se hace patente en el caso de la Unión Soviética, a despecho de la utopía

y de la «ciencia» rnarxista. Sólo Dios nos enriquece y nos libera definitiva y realmente. Y el mejor

servicio que puede hacérsele al pueblo es descrubrirle esta realidad, para que no muera ni se afane por

cambiar de esclavitud y de señores. ¡No vale la pena! Aumenta la pena.

Eulogio RAMÍREZ

 

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