Autor: García Serrano, Rafael. 
   Freno y marcha atrás     
 
 El Alcázar.    13/12/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

FRENO Y MARCHA ATRÁS

LUNES, 12 DE DICIEMBRE. A mí me resulta absurdo leer en «ABC» una croniquilla, desde Vitoria,

que comienza así: «En Vitoria, a diferencia de otras poblaciones vascas, todavía se mantiene en vigor el

nomenclátor callejero que la fuerza de las armas impuso hace cuarenta años.» Hace cuarenta años, más o

menos, no vamos a echar cuentas, al «ABC» le hicieron republicano de izquierdas, y al parecer con gusto,

porque no se registró ninguna protesta en la casa madrileña del «ABC» —en Madrid reinaba la

democracia, la libertad y el pueblo era dueño de sus destinos, de modo que toda persona podía decir lo

que le daba la gana—, aunque sí en la casa sevillana del «ABC», donde imperaba la feroz dictadura

fascista y los hombres, a latigazos —casi como en Navarra, aunque no tanto— eran obligados a

incorporarse voluntariamente a unidades de combate En Sevilla no había libertad de prensa, y se decía; en

Madrid, tampoco, pero se decía menos. De modo, que «ABC», de Sevilla, estaba con el Alzamiento.

Calculo, pues, que se cumplirán ahora los treinta y ocho años, también más o menos, sin sacar del bolsillo

la calculadora, del instante en que Franco, vencedor de la guerra, devolvía sus bienes a la familia Lúca de

Tena, entre ellos el «ABC» madrileño, cuya primera página fue ejemplar. (Por salvar mi opinión diré que,

entonces, yo era partidario de la nacionalización de la prensa, y todavía sigo pensando igual.)

Sé que todo periódico está en la obligación de informar sobre cuanto acaece —aunque todavía no

conozco ninguno que lo haya hecho, que lo haga y estoy seguro de que jamás se dará el caso—, pero hay

distintas maneras de dar la información. ¿Era forzoso hacer la carioca en e! lomo del público de «ABC»,

que no suele ser partidario de exageraciones, con ia inefable frase sobre «el nomenclátor callejero que la

fuerza de las armas impuso hace cuarenta años»? Aunque ni siquiera viene entrecomillada, la fenomenal

majadería se atribuya a su seguro autor, el Partido Socialista Basko, que trata de que todo retorne cuarenta

años atrás —porque éste es el progreso que nos proponen los de la «troika» monclovita, que suena a

moscovita y a Suarkerensky, rie modo que lo mismo que la calle de José Antonio debe pasar a ser del

Prado; la de Calvo Sotelo, Francia; la de Carlos Vil, Florida; la Plaza de España, Plaza Nueva, y el portal

de Villarreal —que recuerda la carrera en pelo que el entonces coronel Alonso Vega les pegó, con unos

cuantos guripas de Flandes y otros tantos voluntarios, a las numerosísimas huestes de

Aguirrenapoleonchu, que ya había montado en un caballo blanco procedente de una lechería para tomar

café en Vitoria, que era la costumbre de aquellas jornadas—, debe llamarse otra vez, de Urbína, con lo

cual, entre otras cosas, se observa que España, 0-Francia, 1. No se sabe bien qué nombres se otorgarán a

cambio de la avenida del Generalísimo —bajo cuya gestión Vitoria pasó de ser un pequeño rincón a ser

una gran ciudad—, Dívisón Azul e Hispanidad, porque el caletre de los baskos no es tan ágil como el de

los vascos, de modo que ahí reside, fundamentalmente, ia diferencia entre Leizaola y Unamuno. pongo

por ejemplo, o entre el P. Arrupe y San Ignacio, o entre Campión v Baraja. Los conocimientos rie!

euskera son tan profundos en Vitoria que el propio Euskal Sozialista Biltzarrea encomienda la tarea de

rotular estas calles en vasco a la Real Academia de la Lengua Vasca, sin que, dada la impenetrabilidad de

los hijos de Aitor. en materia lingüistica, me atreva a suponer que no han encargado a la Academia de don

Dámaso ta parte restante de la tarea, posiblemente porque en Vitoria habla el castellano —diría que como

Dios, porque Dios ya se hizo español una vez— todo el mundo, incluidos los socialistas baskos, desde

hace ya mil años y pico. En fin, que en esto de hacer avanzara España con freno y marcha atrás vamos a

ver como llega el día en que «ABC» amaneza incautado por un neoVivero, al grito de «¡Viva la

República!» y con justas explicaciones: «La libertad ha ganado para sí este reducto del ABC, hasta hoy

paladín del privilegio, de la plutocracia y del absolutismo clerical.» Histórica frase del 25 de julio de

1936, a la que ahora el plumífero de turno añadiría: «Todo ello como consecuencia de lo que la fuerza de

las armas del pueblo libre y el Ejército Rojo impuso hace cuarenta años » O cuarenta y uno, digo.

Raf GARCÍA SERP

 

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