Autor: García Méndez, J.. 
   Del regionalismo histórico al nacional-separatismo  :   
 "El Regionalismo es una idea genuinamente española" (Don Francisco Elías de Tejada). "El nacionalismo es consecuencia del positivismo". 
 El Alcázar.    02/01/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

DEL REGIONALISMO HISTORICO AL NACIONAL-SEPARATISMO

• «El Regionalismo es una idea genuinamente española» (Don Francisco Elias de Tejada)

• «El nacionalismo es consecuencia del positivismo en política»

El concepto de región en cuanto entidad cultural, histórica, racial, geográfica,... parece no concretarse

claramente en el llamamiento de Tarradellas a «Catalanes y no catalanes». Tambien llamá la atención el

hecho de que sean los partidos marxistas, internacionalistas, los que defiendan el nacionalismo regional a

ultranza. Y a todo ello se añade el fervor fraternal con que desde Iberoamérica se dirige a la «madre

Patria», a «España». Es decir: lo extranjeros aprecian la unidad española, los intemacionalistas defienden

la nacionalidad y los regionalistas hablan para otras regiones.

¿MITO?

El observador se pregunta, con todos los respetos: ¿la región es un mito, un engaño o una realidad? La

existencia de los fueros regionales es una constante hasta la venida de los Borbones. Primero un

centralismo francés trata de destruirlos, y finalmente un liberalismo francés los anula al completo.

Después de la Revolución Francesa los países se dividen conforme al tablero de ajedrez, según interesa a

la burocracia y a la política. En España las provincias se trazan a finales del siglo XIX. Los Fueros son

destruidos, la conciencia regional anulada y la personalidad de los distintos pueblos relegada.

«La democracia cuando habla de regiones, habla de geografía». Esta es la afirmación tajante y

concluyeme de don Francisco Elias de Tejada, catedrático de Filosofía del Derecho y autor de numerosos

libros sobre tema foral y regional, a quien «El Alcázar» ha entrevistado.

FORMA HISTÓRICA

—Sr. Elias, ¿cómo se forman las regiones?

—«La región se forma históricamente. Mella decía que la región es un río caudal donde se reúnen

diversos afluentes. A mí no me gusta la palabra región, parece que da un sentido geográfico. Es mejor el

concepto de pueblo: pueblo catalán, pueblo vasco. La raza y la geografía tienen, desde luego, importancia

pero no en sí mismas, sino porque determinan una trayectoria histórica. Los Pirineos, por ejemplo, es

frontera, pero lo es precisamente porque divide a Francia y a España, y además ni siquiera vale esta

separación geográfica porque también hay pueblos situados a caballo. La Raza es un sentido de la vida

pero que se integra en una historia. Los pueblos no se unen por las raíces, sino por las copas, como los

árboles. Lo que une a los españoles es un quehacer común. Lo que une a las regiones españolas, es la

contrareforma.»

—¿Qué es el nacionalismo regionalista?

—«El nacionalismo es consecuencia del positivismo en política. Consiste en dividir las agrupaciones

humanas por rasgos físicos. Este concepto positivista entiende al hombre como ser abstracto, mientras

que el tradicionalismo lo entiende como ser concreto, en la medida que recoge generaciones anteriores. Es

una historia recogida y continuada. España tiene una historia pero que se desconoce o no se respeta" y por

eso se da el regionalismo nacionalista. Es precisamente el liberalismo el que creó el nacionalismo vasco y

catalán. Antes existía una libertad regional mucho más auténtica. Sabino Arana buscó la tradición

profunda del pueblo vasco, que había sido aniquilada por el centralismo, pero encontró un concepto

extraño, extranjero, antinacional. El pueblo vasco se puede encontrar a sí mismo a través de la historia y

no a través de la raza.»

—¿El centralismo es ajeno al pensamiento español?

—«Nosotros no aceptamos el concepto positivista de Autoridad. Un buen ejemplo es el de aquel cura que

en cierta ocasión dijo en El Escorial que el Rey de España podía hacer lo que quisiera, y Felipe II que lo

oyó, mandó encerrarlo entre rejas. «Yo no quiero más poder que el que me dan mis pueblos», decía. El

poder plenitud lo aplica Luis XIV, y es totalmente fuera de lugar en la tradición española. No aceptamos

el concepto de soberanía porque es infinito. Cada hombre tiene autoridad suprema pero dentro del circulo

que le corresponde, y ai rey le compete el organizar a todos los poderes. El sistema de Felipe II fue el

sistema más perfecto de libertad del mundo. Mientras Roma condenaba a Galileo, aquí se le permitía que

explicase sus teorías en la Universidad de Salamanca.»

REPÚBLICA SEPARATISTA

—¿Cuál es la experiencia republicana?

—«En abril nació la Generalidad por un pacto, un hecho consumado y los ministros que lo legalizaron.

Macia era nacionalista, y entendía a Cataluña en oposición a España. La región, el pueblo catalán nada

tiene que ver con la Generalidad, una sociedad inorgánica liberal con la sociedad orgánica tradicional. Lo

que une es una misión histórica y no ese nacionalismo separatista que empuja a un pueblo contra otro

pueblo.»

—¿Y en Suiza no tiene un eficaz desarrollo la fórmula autonómica?

—«La experiencia suiza es la defensa de unas libertades regionales y así es como surgió; mientras que la

experiencia de España es volver a los reinos de Taifas. El nacionalismo separa a los pueblos, a las

comarcas, y a los hombres. En la Edad Media lo que unió a España fue la misión, la Reconquista, la

Cristiandad, y no el individualismo de tal o cual villorrio.»

—¿Existían las regiones antes del siglo XIX, que es cuando se da el apogeo de los nacionalismos?

—«Antes de la Revolución Francesa existían las regiones. Con su concepto igualitario ésta las destruyó

en Francia y dividió al país por razones geográficas. Pero mucho antes de ello, ya había contribuido en

gran parte la política centralista. Es decir, unos por acumulación y otros por dispersión. Cánovas se

preguntaba por qué los vascos que acogen la revolución francesa al principio luego luchan contra el poder

central, y es porque ellos imaginaban que aquellas libertades de que se hablaba se referían a las antiguas

ferales. El hombre histórico supone libertades concretas y no abstractas, que son sólo ideas. Así fue como

los únicos pueblos tradicionalmente libres fueron los que lucharon contra la revolución, y no los centrales

que venían de estar sujetos por el absolutismo para caer en el centralismo. Los absolutistas se convirtieron

en liberales y los defensores de la libertad fueron en su contra. El liberalismo es hijo del absolutismo y

nada tienen que ver ambos con la libertad auténtica.»

J. GARCÍA MÉNDEZ

 

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