Autor: García Serrano, Rafael. 
   Dietario personal     
 
 El Alcázar.    04/10/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Por Rafael GARCÍA SERRANO

SÁBADO, 2 DE OCTUBRE

A juzgar por notas oficiales, ruedas de prensa, declaraciones y estadísticas, esta mañana

sabatina nos enteramos los españoles de que ayer volvimos a ganar la batalla del Ebro, la de

Lepanto, la de Mülberg y un poco de la Midway, que el cine "Palafox" ha puesto de moda, y que

viene a representar nuestra participación sacramental en la noble amistad del pueblo

americano, tan brillantemente representado en Madrid por su embajador, con aires de Murat, y

sus dignos superiores de la CÍA, con aires de mamelucos. La serenidad del pueblo de Madrid

convirtió la jornada de lucha en un fracaso. La verdad es que la jornada de lucha no fue un

fracaso, ni desde luego una victoria para sus organizadores, y esto debido a la eficacia de las

F.F.O.P., hacia las que suele manifestarse la pública gratitud a título postumo. El E.M.

subversivo esperaba más y consiguió menos dianas de las previstas y anunciadas. Pero sus

huestes alborotaron lo suficiente como para que en la serenidad del pueblo de Madrid se

advirtiesen evidentes señales de pánico. Y aún diría yo que lógicas, vista la evidente falta de

autoridad. Ni los que dicen que más o menos no pasó nada, ni los que dicen, más o menos,

que estuvo a punto de pasar todo, tienen razón. Pero sería del género idiota negar que en

Madrid, en Vascongadas, en Cataluña, en Galicia, en todas partes —con la curiosa excepción

de una provincia de gran historial revolucionario — , las fuerzas de la subversión progresan en

método, número y eficacia. La reacción civil es tácitamente extensa, pero ni está organizada, ni

tiene ánimo. Hay islotes de gallardía admirables, a cargo de gentes que ni siquiera levantan la

voz, pero que argumentan y mandan, como ese jefe de una oficina estatal, con cientos de

empleados a sus órdenes, que recibió a una enlutada comisión cuyas reivindicaciones eran

sumamente modosas: guardar en el vestíbulo del edificio, a la salida de su labor, dos minutos

de silencio en memoria del muchacho muerto. Convino el jefe en lo laudable del propósito y

afirmó que no solamente por el pobre chico estaba dispuesto a guardar dos minutos de

silencio, ya que también él era enemigo de la violencia, sino igualmente por las sesenta

víctimas de la violencia reseñadas en la esquela que "ABC" insertó en su número del 29 de

septiembre. Y dicho esto puso la esquela sobre la mesa, y echó sus cuentas: "Sesenta

víctimas, tan inocentes como la que ustedes —supongo — y yo queremos honrar, hace ciento

veinte minutos de silencio, más la que ustedes proponen, y que yo también quiero honrar,

arrojan su total de dos horas y dos minutos de silencio en el vestíbulo. Ustedes saben que no

disponemos de tanto tiempo para la holganza. De modo que..." Y ahí sí que fracasó la jornada

de lucha.

DOMINGO, 3 DE OCTUBRE

La enojosa e impertinente conducta política de la "visita privada" continúa sin novedad en sus

importantes actividades, si bien ahora en Estoril. Al parecer, según Pyresa, la "visita privada"

celebró un almuerzo de carácter privado con el señor Soares, jefe del Gobierno portugués, y el

señor Morodo, jefe del PSP, creo que la más alegre y abierta facción socialista española según

se sostiene en los medios de la apertura. Almuerzo privado es expresión que no entiendo.

¿Acaso se privaron de caviar? ¿Acaso se privaron del sentido? ¿Por ventura privaron mucho?

¿O bien estaban locos de contento, felices, chochos, entusiasmados según el sentido que al

participio del verbo privar le damos los navarros? La libre, independiente, unida y digna

Alemania de Bonn, opina a través de los libres, independientes y altivos políticos que la

gobiernan sin hacer caso de los Procónsules que la tratan como a una colonia negra, que tanto

los socialdemócratas como los demócratas cristianos propondrán la incorporación de España a

la C.E. y a la A.A. —en la que restos del antiguo y glorioso Ejército alemán se ven obligados a

actuar como cipayos indoeuropeos—, siempre que en España seamos buenos y triunfe la

democracia en las elecciones. O sea, que si van y triunfan los españoles que no quieren

democracia pongo por ejemplo, con la libre, orgullosa e independiente Alemania no tenemos

que contar para nada. Es decir según se deduce del contexto de la crónica de Colchero: o

triunfa Gil Robles o triunfa Felipe González. Todo lo demás es dictadura. La Alemania colonial

quiere humillar a España para resarcirse siquiera sea moralmente de su propia vergonzosa

situación. Ellos, que convirtieron a Checoeslovaquia en un Protectorado, son ahora un simple

protectorado USA o URSS, porque a Inglaterra y a Francia no las toma en serio ni Willy Brandt,

medalla de oro de la deserción que ya es decir. Y tratan de arrojar lodo sobre un pueblo que,

hasta el momento, siempre ha defendido su independencia con uñas y dientes, aunque se

adviertan evidentes muestras de deterioro en tan gallarda costumbre a partir de una fecha bien

sonada y de actitudes políticas y hasta gubernamentales capaces de ruborizar al conde don

Julián, a don Antonio Pérez y a don Fernando Vil, promotor de los Cien Mil Hijos dicen que de

San Luis.

 

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