Guerra de los tractores     
 
 Ya.    02/03/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 9. 

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GUERRA DE LOS TRACTORES

A siete provincias afecta ya por lo menos la llamada "guerra de los tractores", con más de 20.000 de ellos

estacionados en diversas carreteras. Desde luego, la denominación de "guerra" lleva trazas de ser cierta

desde el momento que ya ha producido muertos y heridos... automovilistas, que nada tenían que ver—

suponemos—con la "guerra" en cuestión.

PERO ¿qué es lo que pasa en el campo español? Pues muchas cosas que han pasado siempre y otras que

parece empiezan a pasar ahora: precios poco o nada remuneradores, riesgos climatológicos, excedentes

sin vender, abusos de los intermediarios, situación de inferioridad—en suma—del sector agrario frente a

los demás sectores, con una relación de intercambio sumamente desfavorable y un largo etcétera que le

hace sector deprimido son las cosas que han pasado siempre en el campo español. Por lo menos desde el

informe sobre la ley Agraria de don Melchor Gaspar de Jovellanos, que—a pesar de su doble patronímico

de rey mago— poco pudo conseguir ya entonces.

LAS mismas cosas que un presidente de la Hermandad Nacional de Labradores y Ganaderos denunciara

allá por 1965. Pero algunas cosas siguieron, aunque denunciadas por un nuevo presidente de dicha

Hermandad, en asambleas, libros y publicaciones: "La inflación y el campo español" (1973), "Dinero para

el campo: menos de lo que la gente piensa" (1975), etc.

¿ENTONCES...? A fuerza de sinceros y objetivos, tenemos que reconocer algunos hechos. Allá van unas

cifras: Comencemos precisamente por los tractores, que en 1955 eran sólo 27.000, y en 1,975, unos

380.000. Hectáreas en regadío: En 1950, 1.650.000; en 1974, 2.600.000 hectáreas. Concentración

parcelaria: Cero hectáreas en 1950, 4.122.000 hectáreas en 1974. Caminos rurales: 4.000 kilómetros en

1950, 117.000 kilómetros en 1974. Repoblación forestal: 304.000 hectáreas en 1950, 2.400.000 hectáreas

en 1974. Capacidad de almacenamiento de granos: 78.000 toneladas métricas en 1950, 2.120.000

toneladas métricas en 1974. Escuelas de capacitación agraria, agencias y planteles: En 1950, O, O, O, y

en 1974, 60.757 y 1.858. Consumo de fertilizantes: En 1950, 87.000 toneladas métricas de nitrogenados,

151.000 toneladas métricas de fosfatados y 52.000 toneladas métricas de potásicos; en 1974, 748.000,

511.000 y 256.000 toneladas métricas, respectivamente. Y así sucesivamente. Todo ello se hizo, además,

con el esfuerzo y sacrificio de los agricultores españoles—no en meras actuaciones oficiales—, bajando la

población activa agraria de 5.270.000 personas en 1958 (un 48,8 por 100 del total) a 2.768.000 en 1975

(sólo el 20,8 por 100 de la total activa).

POR todo ello, si en 1950 un agricultor—no el Ministerio de Agricultura—alimentaba a seis españoles,

en 1975 un agricultor ha alimentado a 14 españoles, más del doble que en 1950, porque producen más y

mejor, a pesar de ser la mitad casi de agricultores, pero con mayor formación técnica y empresarial.

POR otra parte, parece que franceses e italianos, sobre todo, les tienen miedo a los agricultores y

a la agricultura española. Por algo será...

SIN embargo, los tractores están en las carreteros. Ya han conseguido con ello su primer objetivo: llamar,

la atención de todos los españoles hacia los problemas de la agricultura y de los agricultores, esos

"parientes pobres", como otras veces se les ha llamado. El ministro de Agricultura ha dicho públicamente

en la rueda de prensa que el Gobierno por su medio "se da por enterado" de su fondo de desazón y

desesperanza en la solución de los problemas y tratará de resolver los que pueda sin demagogia barata. E

invita a los agricultores a que vuelvan a sus casas y a sus tareas de siempre.

EL problema va a ser ahora volver los tractores a sus bases. Sobre todo, para los "líderes" de los

sindicatos oficiales o paralelos que tratan de politizar o manipular en su provecho unos problemas

claramente profesionales: de la profesión agrícola, digna como cualquiera y necesitada de soluciones

justas y reales. Todo esto sin explicaciones mediatas e inmediatas, pero no creemos que simplistas.

TRACTORES

EL país también creemos que se da por enterado de sus justos problemas y debe tratar de ayudarles en sus

planteamientos y soluciones. La sociedad y el Gobierno les deben una respuesta. Den ellos ahora la suya

volviendo a casa. Y que acaben las discriminaciones del sector agrario, los abusos de los intermediarios,

las diferencias escandalosas de precios en origen y al consumo, las infraestructuras educativas, sanitarias,

de comunicación y energía tan desfavorables al campo. Y, por descontado, que se den las soluciones

urgentes a los problemas que lo son.

 

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