Documento sobre el matrimonio (y III). 
 Los cristianos deben tomar conciencia de lo que significa el sacramento del matrimonio     
 
 Ya.    11/05/1977.  Página: 20. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

INFORMACIÓN RELIGIOSA

Documento sobre el matrimonio (y III)

IOS CRISTIANOS DEBEN TOMAR CONCIENCIA DÉLO QUE SIGNIFICA EL SACRAMENTO DEL

MATRIMONIO

"La comunidad cristiana se esforzará por promover la renovación de la vida de fe

y de la conciencia eclesial de los bautizados que desean contraer matrimonio en

la Iglesia"

Finalizamos hoy la publicación del documento sobre «1 matrimonio preparado por

la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe.

En lo publicado anteriormente, los obispos exponen la doctrina de I». Iglesia

sobre la indisolubilidad del matrimonio, el matrimonio civil y el divorcio, y

hacen una llamada al sentido de responsabilidad de todos al tratar estos temas y

ni respeto a otras doctrinas.

Esta tercera parte lleva por título "Acción educativa y pastoral de la iglesia".

He aquí el texto íntegro:

23- La responsabilidad de Tos cristianos en relación con la Institución

matrimonial m> se reduce al esfuerzo por lograr unas normas legales justas o

unas estructuras económicas, sociales y educativas que contribuyan a la

estabilidad de la familia como cauce de realización personal y de vida

comunitaria. Los cristianos,- como miembros activos de la Iglesia, están

llamados a realizar hoy, en el seno de sus propias familias, y en favor de las

demás, una intensa actividad educativa y apostólica. Para la Iglesia es de vital

importancia que los bautizados tomen conciencia de lo que significa para «u

vida, la Iglesia y la sociedad. ´ sacramento «leí matrimonio visto ti la luz de

la fe.

"Iglesia doméstica"

24 El matrimonio es un estado • de vida que pertenece a la estructura cíe la

Iglesia. .Los propios esposos son en la Iglesia ministros de este sacramento,

.al dar y recibir el mutuo consentimiento. Pero la realización de este

sacramento «ólo tiene lugar en la Iglesia, y, por tanto, aceptando cuanto la

Iglesia dispone. ´Sin el sacramento del matrimonio, realidad profundamente

humana, la Iglesia no podría . realizarse plenamente. En el matrimonio

cristiano, la Iglesia penetra en el hogar, se hace "doméstica". A través del

mismo los esposos tienen un puesto peculiar, y una función .irreemplazable en la

Iglesia jara desarrollar la comunuión en la fe, en la oración, en la caridad

fraterna, en e! testimonio y el anunció del. Evangelio.

25 Por el sacramento del matrimonio los esposos cristianos están llamados a.

ofrecer al mundo, a través de str vida conyugal, el ejemplo de un amor genroso e

incansable, a construir la fraternidad en la caridad, a ser testigos del

misterio del amor que el Señor, con su muerte y resurrección, reveló al mundo, y

a -ser cooperadores de la fecundidad de la santa madre Iglesia ícf. Concilio

Vaticano II, LG 41, GS 52). I esposos, cuando son conscientes de su vocación

cristiana saben, además, que "de su unión conyugal procede la familia en que

nacen los huevos ciudadanos de la sociedad humana; que, por la gracia del

Espíritu Santo. _ quedan constituidos por el bautismo en hijos de Dios, para

perpetuar el pueblo de Dios en el correr de los tiempos. En esta especie de

iglesia doméstica, loe padres han de ser para sus hijos los primeros

predicadores de la fe, tanto con su palabra corno con su ejemplo" (Concilio

Vaticano II, LG 11).

26 Una manera de ver y realizar el matrimonio como´ la descrita, Implica una

cierta madurez de fe y-vida cristiana. El matrimonio cristiano sólo se comprende

y vive, de modo conforme a su naturaleza, desde las exigencias del don de Dios y

la respuesta fiel H dicho don; desde todo lo que enfraila´ el bautismo, es

decir, desde la fe y la renovación de sí mismos según, el. Evangelio. Solamente

en un clima de fe se puede entender que los esposos cristianos estén llamados a

ser testigos del misterio de comunión y amor fecundo entre Cristo y su Iglesia,

y mediante su mutua donación irrevocable, a participar de un modo incondicional,

sin reservas" para el futuro, en este amor.

Hay que advertir que, de hecho, el hombre logra realizar su ideal ético y

relig´oso en un contexto dé valores, y formas de conducta ´socialmente vigentes

que le fijan´ unos cauces y posibilidades en un sentido o en otro. Las

comunidades cristianas han de ofrecer, en la manifestación social de su vida, un

cuadro de ideales y modelos de conducta, inspirados en la fe, que ayuden a los

esposos cristianos en el cumplimiento de su peculiar vocación.

La preparación para el matrimonio

27 De lodo lo anteriormente dicho surge 1» necesidad de que los pastores y la

comunidad cristiana se esfuercen por promover una renovación de la vida de fe y

de la conciencia´ eclesial de los bautizados que desean contraer matrimonio en

la Iglesia,

En esta dirección ocupa lugar especial la cataquesis cristiana. La cataquesis de

preparación al matrimonio como ya se- viene haciendo en mu chas comunidades

cristianas, debe ser práctica habitual para todos los que desean contraer

.matrimonio ante la Iglesia. Casarse ante ia Iglesia, o "en el Señor, ha de ser

una autentica confesión de fe en medio de la comunidad cristiana. E] noviazgo de

los cristianos debe incluir entre sus elementos esenciales. el desarrollo

progresivo de su fe cristiana en orden al matrimonio, Una cataquesis de adultos

bien orientada, según la capacidad y la situación espiritual de los .novios,

puede ser una ayuda inestimable para la adecuada celebración litúrgica del

matrimonio y, sobre todo, para iniciar esta nueva etapa de su vida en

conformidad con el Evangelio. Pero esta cataquesis especial no dará tocio su

fruto si no va precedida de unas etapas de educación en la fe y de una efectiva

incorporación a la Iglesia en la infancia, adolescencia y juventud.

28 Hoy es´ frecuente que los párrocos se encuentren con serias dificultades a la

hora de admitir al matrimonio canónico a muchos bautizados cuya actitud de fe es

dudosa; ¿Has.ta qué punto se puede admitir a queines se encuentran en estas

situaciones a la celebración de un sacramentó que,

como tal, implica una verdadera profesión de fe por parte de los

contrayentes? Es necesario evitar decisiones precipitadas, actuar con prudencia

y discernimiento, tener una gran comprensión con todos, esforzarse por ayudar

a los esposos a alcanzar las disposiciones espirituales adecuadas.

Recomendamos a tocios las orientaciones contenidas en la introducción al

ritual, que hacemos especialmente nuestras en estas circunstancias:

"Conviene distinguir aquellas personas de fe viva (personal, activa) de

otras de fe ambiental (infantil, heredada, ño personal) y de aquellas

descristianizadas (que han perdido la fe, o no influye en su vi´da). Estas

circunstancias se pueden dar en

los dos contrayentes por igual, o distintas en cada uno, creando situaciones

complejas, que se han de tener en cuenta en la celebración . y en la catcquesis

previa para no aplicarles una pastoral indiscriminada o una celebración

indiferenciada, como si todos fueran capaces de entender el misterio del

matrimonio cristiano."

´•´Al apreciar las diversas situaciones de fe no se trata de valorar la

moralidad p la bondad de una persona, ni siquiera la práctica externa de actos

religiosos, sino si sus convicciones cristianas se manifiestan más o menos

claramente en un comportamiento individual y social "consecuente."

"Cuando surjan casos de contrayentes descristianizados será preciso discernir

las causas con vistas a un tratamiento pastoral adecuado. Si el motivo es la

ignorancia de la fe o la indiferencia, es imprescindible una cataquesis básica o

catecumenado. Solamente en casos extremos de rebeldía o alarde d« fajta de fe se

procurará hacerles comprender que el sacramento del matrimonio supone la fe y

que sin fe no es lícito celebrarlo. Sin embargo, antes de tomar una decisión

recúnase al parecer del obispo."

(Introducción al Ritual, números 10, li y 12.)

LA RENOVACIÓN ESPIRITUAL DE LOS ESPOSOS CRISTIANOS

29 Quienes desean corresponder a la gracia. de Tilos en el matrimonio han de

buscar la fuerza y la luz que viene de Dios en la oración personal y

comunitaria, en los sacramentos de la Penitencia y de 1a.

Eucaristía, en la palabra de Dios proclamada e interpretada en conformidad con

la fe de la Iglesia. Hoy se ofrecen a todos, en la vida cotidiana de la Iglesia,

formas diversas dt> encuentro entre grupos cristianos para_ el diálogo fraterno,

para la reflexión en común, a la luz del Evangelio, sobre los problemas "de la

v!da familiar en la sociedad actual. Reunidos en-formas diversas "de asociación,

podrán ayudarse mutuamente a vivir con más facilidad y plenitud su vida

cristiana, \ través de estas´ realidades eclesiales se nos comunica el Señor y

nos conduce con la fuerza del Espíritu Santo.

No sólo deben los esposos cristianos interesarse por su persona renovación

espiritual. La verdadera fe cristiana es siempre un impulso evangelizados "Esta

evangelización, es decir, el mensaje de Cristo predicado con el testimonio de la

vida y de la palabra, adquiere una nota específica y una peculiar eficacia por

el hecho de que se realiza dentro de las comunes condiciones de la vida en el

mundo" (Concilio Vaticano II, LG 35). Las familias cristianas deben sentirse

responsables del testimonio de fe que ´la Iglesia debe ciar, a través de ellas,

en el mundo de hoy. Han de ser apóstoles de las otras familias.

De éste modo sé irá desarrollando con solidez y claridad´el marco necesario de

vigencia social, de formas comunitarias de pensar, de sentir y obrar, que sirvan

dé apoyo y de cauce a los esposos cristianos para ser .fieles al Evangelio en su

vida de matrimonio.

30 A pesar de las perspectivas luminosas con que aparece el matrimonio

cristiano en la revelación divina y en la enseñanza de la Iglesia, los obispos

no podemos ignorar las dificultades y sufrimientos que muchos esposos creyentes

tienen en sus matrimonios fracasados. Nos damos cuenta de cómo afectan a la vida

matrimonial los rápidos y profundos cambios de la sociedad moderna. Surgen cada

día nuevas iniciativas pastorales en la Iglesia. que intentan atenuar y, cuando

es posible, resolver las dificultades teniendo en> cuenta los nuevos

conocimientos que sobre la condición humana van apareciendo en el campo de la

psicología, la sociología, ]a teología. Todos los cristianos, pastores y fieles,

hemos de realizar un serio esfuerzo de comprensión y ayuda. Pedimos al Señor

para estos esposos, que puedan apoyarse aún en el compromiso irrevocable que se

dieron mutuamente ante El. Expresamos nuestra firme esperanza en una efusión del

Espíritu que renueve en cada unión conyugal el amor y la paz."

 

< Volver