Autor: Aradillas, Antonio. 
 Problemas humanos. 
 Los curas y la política     
 
 Pueblo.    20/05/1977.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

PROBLEMA HUMANOS

LOS CURAS Y LA POLITICA

Amantísimamente a los sacerdotes se les diseñó un día un modelo de traje de

color gris marengo

en sustitución de la venerable y negra sotana, que antes hubiera constituido su

atuendo.

Por entonces, se les prohibió terminantemente que llevaran ni a sus mismas

hermanas en sus «motos»,

para evitar asi cualquier susceptibilidad pudorosa en su grey...

Hay que reconocer que eran tiempos en ´los que los obispos españoles establecían

en reuniones solemnes los milímetros que habían de tener las faldas y las mangas

femeninas, por lo que no era ´de extrañar entonces su pormenorizado cuidado en

detallar el color y el modelo, no limitándose a recordarles respetuosamente a

sus sacerdotes que, al sustituir sus sotanas, adquirieran un traje [o más en

consonancia posible con el ejercicio de su ministerio y a tono con su edad y con

sus formas de ser y de vida en las ciudades o en los pueblos respectivos.

El caso que hicieron lo sacerdotes de aquellas normas tan exactas, concretas y

determinadas no fue excesivo, y al haberse encargado los medios de comunicación

social de proclamar su vigencia, el pueblo fiel se edificó en menos proporción

que si se les hubiera dejado en libertad consciente para vestir de una o de otra

manera y para llevar en las motos o en el coche a quienes creyeran que debían

llevar, porque no era procedente que se fueran andando o, simplemente, porque

hasta podía constituir una obra de caridad y de justicia el llevarlas...

Recientemente los sacerdotes están siendo adoctrinados en orden a su

comportamiento político, sobre todo en cuanto a la posibilidad de un mayor

compromiso electoral, si descubrieron que tal opción es exigencia también de su

propia vocación. Jerárquicamente se les dice que tal compromiso no les será

nunca, posible, y se les exponen unas razones, que a algunos no les convencen.

Otros piensan que, por encima de ellas, están las que les urge su propia

conciencia. Para algunos tales razones pierden su Habilidad porque parece ser

que o. no fueron antes descubiertas o no fueron aplicadas hace no muchos años,

cuando en altos organismos políticos estaban presentes y actuaban algunos

jerarcas de la Iglesia española, sin que entonces se hubieran levantado voces

adoctrinadoras de las desventajas que comporta tal compromiso a esos niveles, y

más en una situación, tan claramente antidemocrática como aquella...

Los obispos les dicen y les dirán a sus sacerdotes que todo eso del compromiso

político no es para ellos, y éstos, en definitiva, hacen y harán lo que crean en

conciencia que tienen que hacer. Partir de este convencimiento y experiencia es

partir de la realidad y es ahorrarles a algunos sacerdotes algún que otro

problema, en idéntica proporción que a los mismos obispos, y sin olvidarse de

que al pueblo de Dios le desedifican estas travesuras y desobediencias

jerárquicas...

Sin tener qué recurrir a la rica y ancha historia de la tolerancia en la Iglesia

para explicarnos ciertas situaciones vividas en ella, reseñamos, con objetividad

y sensatez, que la excesiva insistencia en el alejamiento de la opción política

por parte de algunos sacerdotes no será positiva, por lo que su administración

correcta será lo auténticamente procedente, en unos tiempos en los que las penas

canónicas no afligen, al igual que antes, y en unos tiempos en los que están tan

recientes los compromisos políticos de jerarquías muy altas...

 

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