Autor: Fusi, Juan Pablo. 
   La democracia en España     
 
 Diario 16.    09/06/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 19. 

JUAN PABLO FUSI

Historiador

La democracia en España

«Es un hecho que las experiencias democráticas han sido en España demasiado cortas y demasiado

problemáticas. La primera, abierta por la Revolución de 1868, duró seis años. Fracasaron tanto el intento

de Monarquía democrática de Amadeo de Saboya como los distintos proyectos republicanos. La segunda,

la República de 1931, duró aún menos; cinco años saldados con una brutal guerra civil.»

En ninguno de los dos casos se logró lo que hubie ra sido fundamental: estabilizar el proceso democráti

co. Lu democracia del 68 no pudo resistir la triple ofensi va de la contrarrevolución carlista, ta

insurrección carlista y el alzamiento cantonal. La República de 1931 cayó por la radícalización política,

la polarización social y la sublevación militar.

Esa fragilidad de la democracia es indudablemente la cuestión fundamental de nuestra historia

contemporánea. Es la cuestión que, de alguna manera, está detrás de todas las reflexiones y análisis que

sobre este país vienen haciéndote desde bace ya muchos años.

Explicación compleja

La explicación es por supuesto mucho más compleja. Todo lo más que puede decirse en unas pocas

líneas es que la construcción del Estado liberal moderno en el siglo XIX fue tardía, difícil y conflictiva.

Y que lo son por múltiples razones: atraso económico, güeñas civiles, pronunciamientos militares,

desequili bríos sociales y regionales, caciquismo y un largo etcétera.

No hay una razón última que esté detrás de todos estos problemas y los explique. No existe el

problema d e españa existe una España cargada de problemas, de problemas con raíces historicas

complejísimas y de solución en extremo dificultosa.

Aun incurriendo en el mismo pecado de simplificación que antes criticaba, diría que hubo dos razones

fundamentales en esa debilidad de la democracia en España. Primero, que aquí el parlamentarismo

liberal que inspiró las Constituciones del siglo XIX no llegó a adquirir verdadera legitimación política;

segundo, que no hubo una evolución gradúal hacia estructuras sociales y políticas genuinamente

democráticas.

La primera afirmación, la falta de legitimación del parlamentarismo liberal— es contradictoria sólo en

apariencia. Es cierto que el liberalismo triunfó en España en la guerra civil de 183339 y que España se

rigió por regímenes más o menos sinceramente libérales hasta 1923. Pero el intervencionismo del Ejérci

lo o mejor, la vocación pretotiana de algunos generales, puesto que el militarismo es cosa del sigloXX

y la automática manipulación fraudulenta de las eleccciones falsearon en su esencia el liberalismo

español.

La letra liberal

Lejos de lograrse una progresiva autentificación de la letra liberal de nuestras Constituciones, aquí se

puso del régimen de los generales (los Espartero, Naváez, O´Donnell, Prim, etcétera) al de «oligarquía y

caciquismo» que denunciara Costa a fin de siglo.

Es cierto también que, aun con esas limitaciones, España vivió largas etapas de libertad y estabilidad

políticas, tolerancia ideólogica y convivencia social. Pero nunca, o por lo menos hasta 1931, llegó el

pueblo español a ver, en el Parlamento y en los partidos la representación de sus intereses y de sus

opiniones ni a confiar en la acción política elecciones, partidos, parlamento como cauce natural para

la organización y transformación del país.

Tras décadas de asistir a elecciones prefabricadas, de ver sucederse el poder a una oligarquía de notables,

de padecer una Administración ineficiente y clientelista, España llegaría al umbral de nuestro siglo al

umbral de la democracia sin educación política ni ciudadana, con una idea negativa de la política y sin

de en la maquinaria del Estado y sus instituciones.

Tal vez la crisis del 98 y el comienzo de un nuevo reinado (el de Alfonso X1I1 en 1903) pudieron haber

sido la ocasión para proceder a usa regeneración del país, cuya urgencia era casi un clamor dentro y fuera

del sistema: para erradicar el caciquismo, responsabilizar políticamente a la opinión, avanzar en la

legislación social, modernizar ta economía, extender la educación, descentralizar la Administración ,

impulsar las obras públicas, redimir la España seca; en suma, para democratizar la vida política y lu

sociedad.

La reforma

Por eso que no pueda sorprender que la reforma democrática de España haya sido difícil, complicada y

que haya suscitado en 1873, en 1931, en 1980— procesos de intensa polarización social y política.

Porque la democracia en España no ha tenido solo que intentar conciliar los conflictos de intereses que

dividen a toda sociedad moderna.

Ha debido asumir la pesada carga de regenerar todo el cuerpo social del país, una regeneración

secularmente aplazada por los regímenes que le precedieron, regímenes o demasiado ineficientes por

débiles y venales o demasiado insolventes por autoritarios y personalistas.

Otro tanto ocurre ahora. Con una diferencia. La actual experiencia democrática española tiene con

respecto a las anteriores una doble ventaja. Se apoya en una realidad económicosocial que normalmente

—a pesar de crisis coyunturales— debe tender a posibilitar la estabilización de la política. Y cuenta con

una institución, la Corona, que puede dar a la democracia esos elementos de continuidad, estabilidad,

prestigio, tradición y unidad nacional que la España de la reacción, injustamente, ha negado existieran

en anteriores experiencias democráticas.

De ahí que sean hoy bien claros los desafíos que tiene ante sí la democracia española. Las experiencias

democráticas de 1868 y 1931 no acertaron o a estabilizar la política, o a legitimar sin apelación ni discu

sión las instituciones democráticas, o a garantizarse su propia defensa frente a la acción subversiva de los

enemigos del sistema. Ni tuvieron tiempo para hacerlo: no se lo dieron.

La cuestión, a mi modo de ver, está clara: estabilización y legitimidad, de una parte, y autenticidad y fir

meza democráticas, de otra, son hoy como ayer las claves del futuro de ta libertad en este país.

 

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