Carta cristiana del cardenal Tarancón. 
 "No es lo mismo liberación humana y salvación en Jesucristo"     
 
 Ya.    28/05/1977.  Página: 23. Páginas: 1. Párrafos: 28. 

28-V-77

Carta cristiana del cardenal Tarancón

"No es lo mismo liberación humana y salvación en Jesucristo"

Los cristianos deben decir no a quienes quieren reducir la evangelizarían a un

proyecto puramente temporal; a esos grupos eclesiales que, por fidelidad a la

tradición o al hombre de noy, están prácticamente separados de la Iglesia; a los

que niegan la trascendencia del hombre, encerrándolo en un mundo sin ulterior

esperanza

Bajo el título "Los noes del cristianismo, hoy", el cardenal Tarancón publica

esta semana en "Iglesia en Madrid" su habitual. carta cristiana,-que hace el

número cuatro de las dedicadas al tema general "El Sí y el No".

Jesucristo es la revelación plena del Padre, es el verdadero Hijo de Dios. No es

tan sólo un hombre extraordinario que nos ofrece un ideal humanamente sublime.

No es tan sólo un maestro de filosofía o de moral, sino EL MAESTRO que nos

ofrece la verdad de Dios eon sus~ enseñanzas y con su vida,

El cristiano NO puede aceptar una religión meramente natural y humana, aunque

quiera apoyarse en Cristo. VNO puede ocultar el misterio que encierran muchas

enseñanzas del Maestro para atemperarse al racionalismo que pretende imponerse.

Jesucristo es el Salvador del mundo: Ei verdadero Liberador que vence al pecado

y a todas las injusticias que pueden esclavizar al hombre. Por eso el mensaje de

Cristo es un mensaje auténticamente liberador para todos los que están

aherrojados por la humillación o por la injusticia.

LIBERACIÓN HUMANA Y SALVACIÓN

Pero no es lo mismo liberación, humana y salvación en Jesucristo, aunque deban

estar asociadas; por eso el cristiano ha de mantener la originalidad de la

salvación y liberación ofrecida por el Redentor.

Los cristianos, por lo tantoj han de .decir NO a esas corrientes que:

• Quieren reducir la evangelización a las dimensiones de un proyecto

puramente temporal.

• O pretenden limitar los objetivos de la acción -pastoral de la

Iglesia a una perspectiva antropocéntrica.

• O confunden la salvación con el desarrollo o bienestar material.

Y .en estos momentos en que s» concede al desarrollo económico una importancia

casi única, y se busca la comodidad y Bl bienestar material; como el fin supremo

de la vida, es difícil, muchas veces, mantener ese NO ante los cantos de sirena

que nos aturden.

La Iglesia ha sido instituida por Cristo como sacramento universa] de salvación.

Y ha sido El quien le ha señalado sus características esenciales, lo que

podríamos llamar sus leyes constitutivas. La Iglesia es el Pueblo de Dios con

una contextura jurídica y vital, con estructuras y carismas, cuya perpetuidad

esencial está´ asegurada por el mismo Jesucristo.

Los cristianos, por lo tanto, han de decir NO:

A esos grupos eclesiales que por razones de fidelidad a la tradición o de

fidelidad al hombre de nuestros días están prácticamente separados de la

Iglesia.

• A esas corrientes que establecen una diferencia, casi una incompatibilidad,

entre la iglesia que llaman carismática y la Iglesia Institución.

• A la postura de quienes pretenden "liberar a Cristo de la Iglesia" para

que. los hombres acepten el Evangelio.

El hombre ha sido creado por Dios a su imagen y semejanza y ha sido destinado

por El a la salvación eterna.

TRASCENDENCIA HUMANA

El hombre, ser espiritual, no se agota durante los años de su vida en la Tierra;

tiene trascendencia eterna. Y tiene una dignidad, unos derechos y unas

exigencias que todos deben reconocer y respetar.

El cristiano está obligado a decir NO a las corrientes filosóficas, sociales o

políticas:

• Que. niegan la trascendencia del hombres, encerrándolo en "este mundo

sin ultérior;esperanza.

• Que no reconozcan o respeten la dignidad personal de todo hombre.

• Que desconozcan o pisoteen sus derechos esenciales.

• Que utilicen procedimientos y medios—el terrorismo y la violencia, por

ejemplo—que se oponen a la dignidad humana.

La vida del cristiano, como de-V" . "ha detestar necesariamente entreetgida de

Síes y Noes.

El SI con que ha respondido a. la Invitación de Dios le compromete pesonalmente

a aceptarla doctrina y la vida de Cristo, perpetuada en la Iglesia, en toda su

integridad.

Y le obliga a decir NO, manteniéndolo con firmeza, aunque con amor, ante todas

aquellas desviaciones que pueden poner en peligro su Pe, o se opongan a la

dignidad y a los derechos de los hombres que éstos han recibido del Creador.

Tan sólo conjugando el SI y el NO con conciencia´ recta lograremos vivir

auténticamente nuestro cristianismo.

 

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