Autor: Romero, Emilio (FOUCHÉ). 
   Los bisagra     
 
 ABC.    12/06/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 2. 

Pequeños relatos

12-VI-81 Los bisagra

Raul Morodo y Antonio Garrigues Walker han dialogado en el Ateneo, con el público delante. Son dos

personajes atractivos en nuestra contemporaneidad política. Raúl Morodo no cristalizó políticamente, y

Garrigues está haciendo esfuerzos importantes para cristalizar. Los dos están en la misma inquietud;

Morodo pretendió desde el socialismo universitario e intelelual, titulanzado por Tierno Calvan, crear el

partido bisagra de centro Izquierda, o neoazañista, Antonio Garrigues pretende con los Clubs Liberales y

la colaboración de los socialdemócratas de UCD crear el partido bisagra de centro Izquierda, entre los

socialistas y una probable orientación centro derecha del partido en el Poder. Era, pues, un diálogo entre

los dos bisagras, que —además— son buenos dialécticos, Raúl Morodo está haciendo el mejor período

histórico de la Universidad Menéndez Pelayo, de Santander, y Garrigues es un Kennedy da la Democracia

78. con todas las perspectivas, pera sin acabar de ver cómo se llega a la Casa Bianca. ¿Y qué se dijeron?

Esencialmente la conveniencia de los Clubs. Raúl acaba de lanzar, con otros, La Fundación, claramente

azañista. Y Antonio Garrigues ha lanzado ya los Clubs Liberales, claramente, ¿de qué tradición? Desde

las Cortes de Cádiz hasta ahora mismo, me pierdo. Lo Iberal ha sido una constante contra las dictaduras.

Buscando la contemporaneidad con Azaña, podría ser el antecedente ese trío Marañón-Perez da Ayala-

Ortega. Peio no. Lo liberal de Garrigues es un partido político modelo alemán. Un bisagra para nuestra

Democracia. Los dos detectaron la crisis de los partidos, pero no postularon su desaparición, y vinieran a

decirles que eso que se llama participación política rebasa el corsé de los partidos En España ahora mismo

dijoMorodo— se ha producido un deslizamiento de conservadurización o desideologización.» ¿Claro!

Los partidos son formas centralizadas de poder. Garrigues pidió a los partidos «democratización interna.

clarificación ideológica, pérdida de privilegios históricos y profesionalizados o empresarialización de la

política». Esa es toda una petición quimérica y hasta insolente. Un partido político en España ha sido

siempre un señor y sus correligionarios de comité. Todos los demás son votantes y oyentes. Ahora mismo

aparecerán los Clubs y serán, inevitablemente, los conferenciantes y los espectadores. Esto no hay quien

lo mueva. Pero la gracia de la política es inquietarse. Los partidos.se inquietan con los Clubs. Los Clubs

son inquietadores de los quietistas. No hay un solo Ateneo, ni un solo Club, que no haya parido politicos.

El partido está para instalarse, y el Club para que se note a todos aquellos que no están instalados. Pero

asi es la vida política, y no va a cambiar. Ahora hay más clase política que nunca —no me refiero al censo

electoral— porque hay más universitarios, y mas profesionales, y más técnicos en la sociedad industrial,

hay más nivel de participación. Pero los partidos siguen siendo plataformas, y si además las cosas que

tiene que hacer las hacen mal, pues entonces mucho pueblo se va a la abstención, y las vocaciones

políticas, a los Clubs.

En el mano a mano de Garrigues y de Morodo se lanceó bien. Su torneo fue clásico; algo asi como si

fueran Paco Camino y Manzanares. Y torearon con la derecha y con la Izquierda, Pero entraron a matar

saliéndose. Fueron artistas, pero no valerosos ¡Normal Por eso Raúl está en la Universidad Menéndez

Pelayo, haciéndolo muy bien. Y Antonio está perdido en el horizonte político vagoroso, sin encontrar la

senda que le lleve al gozo de la bisagra.—Emilio ROMERO

 

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