Autor: Martínez Miranda, Rafael. 
 Entrevista con monseñor Benavent. 
 "Tengo en gran estima a los hombres de las Fuerzas Armadas que tienen verdadera vocación castrense"     
 
 Ya.    29/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Entrevista con monseñor Benayent

"Tengo en gran estima a los hombres de las Fuerzas Armadas que tienen verdadera

vocación castrense"

GRANADA. (De nuestro corresponsal, Rafael Martínez Miranda.)

Entrevistamos a monseñor Benavent que acaba de -ser nombrado vicario general

castrense.

—Recibo con gratitud—nos dice—este nombra miento por la confianza del Padre

Sanio y con ilusionada obediencia. Ahora tengo delante de los ojos al mundo . de

los jóvenes que hacen el servicio militar y a sus mandos y pienso entregarme a.

SIL servicio apostólico, lo cual no quiere decir que no sienta tener que

separarme de .Granada después de nueve años de trabajar y de vivir aquí.

Monseñor Benavent comenta su gratitud hacia. Granada y cómo ha llegada a

compenetrarse con esta ciudad y esta diócesis. Se refiere a sus. homilías en la

misa de una en la catedral, seguida por muchísimos fieles, y cuenta él hecho- de

unos ancianitos de la parroquia de San José que viven solos y -suelen oír la

predicación. a través de un aparato de radio, junto al que ponen dos velas. y

unas flores, parque para ellos es como si estuvieran presentes en la Iglesia.

—¿Cuál ha sido hasta ahora su relación con las fuerzas armadas?

—Excelente, Y en cuanto le dé algunos datos comprenderá usted por qué tengo en

gran estima a los hombres de las fuerzas armadas que teñen verdadera vacación

castrense. Mi primer contacto con •el Ejército fae´ cuando estudiaba filosofía.

Tuve Ja suerte de encontrarme con un jefe ejemplar. Mi teniente´ (hoy general y

amigo) era exigente, pero nos quería de verdad a sus soldados. Procuraba con

absoluto desinterés nuestro bienestar. En los momentos de peligro, él lo

arrostraba el primero sin la menor Jactancia, y por conciencia de su deber

procuraba librar del riesgo a tactos los soldados que podía.

Después de mis primeros años >le sacerdocio—continúa diciendo, al mismo

tiempo que era coadjutor de una parroquia y consiliarlo de Acción Católica,

actué de capellán de las Escuelas de Observadores y Especialistas dé Aviación en

Málaga. Todavía hoy, cuando ine encuentro con algunos profesores o jefes de

estas instituciones, recordamos con alegría aquello a tiempos, Más tarde, y no

par el camino de-la tertulia, sino del ministerio sacerdotal, se fueron es,

tableciendo relaciones personales profundas con generales, jefes y oficiales

jóvenes del Ejército, la Armada y la» fuerzas aéreas) de ta diócesis que he

servido.

´—¿Cómo concibe su nueva misión?

—Resolutivamente como sacerdotal y apostólica. Lo que he hecho siempre al

predicar en las catedrales de Granada y Málaga, en Ir. parroquias de la capital

y en los pueblos, o al visitar a los enfermos, tos ancianos y los presos, lo

pienso seguir haciendo con la colaboración de los capellanes en las academias,

.guarniciones, hospitales militares, etc,

"NO SOY DEMOCRATA CHISTIANO"

—Se ha dicho en algunas revistas que es usted demócrata cristiano y hasta que

sería promotor de esa determinada agrupación política. ¿Es esto verdad o tiene

algún fundamento?

—No es verdad y no tiene él menor fundamento. Me imagino que quienes me

clasifican políticamente lo hacen partiendo del hecho de que soy miembro de la

Junta de Gobierno de La Editorial Católica, pero la conclusión a que llegan es

desproporcionada y no es verdadera. Por dos razones: porque en la Junta estamos

muchas- personas absolutamente Independientes de la- democracia cristiana, pero

sobra todo porque tocias los colaboradores inmediatos que he tenido durante los

veintidós años que soy obispo son testigos cte mi independencia de los

dirigentes políticos, incluidos los demócrata cristianos. Y no digo esto por

desestima de sus personas y de su actividad, sino por sentirme en otro mundo muy

distinto del d- la política y entregado al servicio de la- Iglesia, En cuanto a

que estas alturas yo raya a promover la democracia cristiana, pretiero no

replicar con palabras. La mejor prueba de que lo que se ha di dio es

falso se tan mis obras. A mi actuacin f o tura, que concibo y pienso

desarrollar corno tarea, exclusivamente apostólica, me remito.

—También en algunas revistas se la ha contrapuesto a usted con al cárdena]

Tarancón, ¿qué tiene usted que decir a esto?

—Que es absolutamente falso. Durante los muchos años que los dos somos obispos

hemos trabajado juntos, cada cual con su responsabilidad y, por tanto, con

independencia, pero siempre en un clima de mutua estimación. Ahora su misión

pastoral como arzobispo de Madrid y la mía específica de vicario castrense no se

interfieren. y -yo, como miembro de la Conferencia Episcopal, pienso seguir

ayudándole como siempre lo he hecho, con lealtad y libertad, que ES, ine parece,

la mejor manera, de ayudar a quien tiene que cumplir una misión tan difícil y

comprometida como la >le presidente del Episcopado español.

 

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