Iglesia. Cardenal Tarancón. 
 "Nuestro gran pecado es la división de los españoles"     
 
 Arriba.    29/05/1977.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Cardenal Tarancón

«NUESTRO GRAN PECADO ES LA DIVISIÓN DE LOS ESPAÑOLES

MADRID. (De nuestra Redacción.)—Con una charla sobre «Convivencia política como

exigencia cristiana», el arzobispo de Madrid, cardenal Tarancón, ha cerrado un

ciclo de conferencias en Radio Popular sobre el cristiano ante las elecciones.

En -el curso de la charla, el purpurada ha dicho, entre otras cosas, lo

siguiente:

«La Iglesia no deesa el poder político ni apoyar en él su acción pastoral. Y por

consiguiente _ no entra-en el juego de los partidos políticos. Estas palabras

que dijimos públicamente los obispos españoles han marcado la pauta para nuestra

actuación. Incluso esta misma radio, por ser de alguna, manera de la Iglesia, no

ha querido entrar en las discusiones políticas.»

«Sin embargo, habréis visto que hemos organizado un cursillo de orientación,

porque no es lo mismo entrar en el juego de la política que orientar a vuestros

fieles en un momento de suma importancia. Yo diría en un momento trascendental.

«Va a cambiar la faz de España. Va a cambiar, no cabe duda, toda la orientación

sociopolítica de nuestro pueblo. Y nuestro pueblo está desentrenado. Nuestros

mismos católicos no aciertan a comprender qué es lo que significa ni aun esa

misma palabra de democracia ni hacia dónde vamos en este cambio que ahora

empezamos. Y por eso nos ha parecido conveniente que se oyera la voz de la

Iglesia, aunque sea por medio de distintas personas —religiosos, seglares—,

terminando este cursillo el obispo de la diócesis para deciros una palabra de

orientación.»

«No cabe duda, amadísimos diocesanos, que los españoles hemos vivido durante

muchos años en paz. Sin embargo, tampoco cada duda que aun dentro de esa paz

externa de que disfrutábamos los españoles estábamos divididos. Estábanlos

divididos por razones religiosas, por razones sociales y económicas y por

razones políticas. Era una división que venía desde hace muchos siglos que en

los últimos años y después de la guerra no se pudo superar. Vencedores y

vencidos eran —diría— dos partes.»

«Aquellas dos Españas de las que tanto se habló y no fue posible, por culpa de

todos seguramente, el que se hiciese una convivencia pacífica para todos. Este

es, diría yo, el gran pecado de España, la división entre los españoles. Y digo

el gran pecado de España, porque España, que no solamente ha sido siempre

cristiana, católica, sino que pudríamos decir que el catolicismo se entrañó de

tal manera en el modo de ser, en las costumbres, en la historia y en la vida de

España, el catolicismo que tiene como mandamiento básico y fundamental el de la

caridad y el del amor y, por tanto, e] de !a convivencia en paz, no había

logrado que nosotros viviésemos como hermanos, que nosotros vi. Riésemos .en

paz, procurando que España fuese de todos y para todos los españoles.»

Domingo 29 mayo 1977

 

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