Autor: Romero, Emilio (FOUCHÉ). 
   Por fin     
 
 ABC.    11/06/1981.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

OPINIÓN

ABC/3

Pequeños relatos

Por fin

Leopoldo CalvoSotelo está escogiendo bien los territorios donde tiene que decir determinadas cosas.

Escogió Alemania, y no Francia, para hablar de los compromisos de europeización de España. Y ahora ha

escogido Cataluña para hablar del Estado. Precisamente el otro día en la célebre tertulia de Mona

Giménez, la dirigente socialista granadina María Izquierdo planteaba el tema autonómico como resultado

de un mejor ejercicio democrático. Electivamente, lo autonómico es una mayor participación del pueblo

en la dirección y resposabilidad de los asuntos públicos. El Estado centralista disminuye esa

participación. Ahora Leopoldo Calvo-Sotelo, flanquedo por Jordi Pujol y por Narcís Sera, ha dicho esto

tan claro y veraz sobre las autonomías: La autonomía es un grado de profundización y autenticidad de la

democracia formal.» ¿Y que sale de esto? Pues no la desaparición del Estado, sino otro Estado. Lo que

nos sucedía desde 1978 en adelante es que el Estado estaba desapareciendo. Su último reducto sería

Madrid, y el día en que Madrid se constituyera en comunidad autónoma, pues desde ese momento a eso.

«Pienso que debemos ir -ha dicho el presidente del Gobierno- a otra toma de Estado, no a la negación

del Estado.

Por fin se escuchan palabras razonables sobre este asunto. Todavía no se han dado cuenta muchos de

nuestros políticos que el cáncer de la democracia del 78 no es otro que el del barullo autonómico. Cuesta

mucho trabajo aceptar que después de dos años de legislatura -desde La primavera del 79 hasta la

dimisión de Suárez- no se hayan oído, ni en el Parlamento ni fuera de él. las soluciones al proceso

autonómico y el diseño del Estado. Si procede decir que los papeles de En terna pueden ser útiles en

algunas cosas es también necesario decir que resultan humillantes para un Parlamento que en sí mismo no

ha sido capaz de redactar esos papeles y otros, porque tiene profesores y expertos, a no ser que estén

gasificados por la disciplina de los partidos. Tengo la impresión personal que Leopoldo Calvo-Sotelo

conoce el paño, y ha ordenado que otros escriban esos papeles, y a ver ahora lo que hace el Parlamento

con ellos. Pero merece una seria meditación lo que ha dicho el presidente en Barcelona. Sin perjuicio de

que el proceso sea largo, el diseño del Estado tiene que ser urgente. Esta es un de las grandes vías de agua

de la democracia. Jordi Pujol también ha estado correcto. En el presidente catalán hay que buscar lo que

podría decirse «la comprensión de España». Cataluña no está fuera de eso, sino dentro. No se transfiere la

Nación a las nacionalidades, sino que lo que se distribuye san las competencias en la ordenación de los

negocios públicos, mediante un Estado plural y convergente y no unitario y centralizado. Esto, que resulta

tan claro, es lo que la indigencia constitucional, jurídica y política, de la situación anterior a ésta había

convertido en toda una ebullición y provocación política, que estallaría con varios registros. Entre elfos

-digamos claramente-. el registro militar. Lo que estaba en quiebra -y la situación está planteada,

aunque hibernada- era la unidad de La Nación, mientras que asistíamos a la deflación y a la anemia del

Estado.-Emilio ROMERO.

 

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