Autor: Castro Zafra, Antonio. 
   Un visitante misterioso y extraño     
 
 Arriba.    29/05/1977.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

UN VISITANTE MISTERIOSO Y EXTRAÑO

Por Antonio CASTRO ZAFRA

La de hoy (Pentecostés) es una de las ¡ornadas más misteriosas y, ¿por qué no

decirlo?, más Inquietantes del ciclo litúrgico católico. La Iglesia conmemora un

hecho —admitido sin titubeos por todas las confesiones cristianas— que tuvo

lugar poco después de la resurrección de Cristo: la venida del Espíritu Santo

sobre los apóstoles. Algo grave tuvo que suceder alli, con la ¡legada del

Espíritu, para que aquellos hombres acobardados hasta entonces se lancen «a

tumba abierta» a dar testimonio de Cristo, sin que nada pueda pararlos, sino la

muerte, que, por supuesto, será violenta y martirial.

La Iglesia sostiene que este misterioso contacto del Espíritu con las personas

continúa produciéndose ininterrumpidamente. Y todos los cristianos coinciden en

señalar tres áreas socio-eclesiales sobre las que Incide de manera singular

Espíritu Santo (E. S.):

1) Los débiles y los enfermos que ven potenciada su fe, ya que el E. S.

simboliza la fortaleza.

2) Los evangelizadores, porque liberan al hombre, y es típica del E. S. la

libertad.

3) Los cristianos separados, estimula´ dos hada la convergencia, porque el

Espíritu Santo crea la unidad y el orden en la Iglesia.

La perspectiva del que sufre sin esperanza, es la nada. Pero la ascética

cristiana reconoce-una alta categoría al sufrimiento humano (aunque no explique

persuasivamente a veces el dolor en los Inocentes) en cuanto es alineado con el

Cristo crucificado. Es la cooperación humana a la redención de Cristo. Un enigma

que podemos leer completo en las palabras de San Pablo:

*Sufro en mis miembros lo que falta a la pasión de Cristo.* El E. S. posibilita

esta cooperación y sublimiza la personalidad del creyente que «acepfa como un

deber reflejar con fortaleza la eficacia singular de la presencia de Dios,

Padre,

Hijo y Espíritu Santo en el ambiente en que vivimos*, según propone en su

boletín la Unión de Enfermos Misioneros .

tos evangelizadores—el segundo grupo propicio al contacto con el E. S.—

circulan a unos niveles absolutamente nuevos y revolucionarlos desde el

Concilio. La teología del Vaticano II reconoce que en todas las religiones hay

una parte de las verdades reveladas. No hay, pues, exclusivas ni monopolios; ni

siquiera «versión romana* del Evangelio, que se imponga sobre las restantes

versiones cristianas. La etapa en que los gobernantes imponían su voluntad en

las misiones «en nombre de Cristo y para asegurar la verdadera fe*, ha

concluido. Las nuevas luces presentan a los evangelizadores solidarlos con la

liberación de todas-las opresiones que padecen las minorías étnicas, culturales

y religiosas. La evangelización y la libertad resultan asi sinónimos, porque

libertad y E. S. se corresponden: *donde está el E. S. hay libertad*. De modo

que el misionero, que´ ya no defiende los privilegios de su Iglesia, sino que

adopta una línea más evangélica al ser liberado de esa Imposición (combatir toda

confesión que no sea la suya e Imponer la fe propia) y defiende, por lo tanto,

los derechos de los pobres y de los oprimidos, se convierte en víctima de los

gobernantes, que le acusarán de subversivo, y de la izquierda que sigue

catalogándole como reaccionario. NI unos ni otros contemplan en^ el contexto

adecuado —el religioso— el papel liberador del misionero, sino que lo califican

de político. El arzobispo de Durban, monseñor Denis Hurley, sesenta y dos años,

ha definido certeramente la dificultad dé la nueva situación: *Que nadie piense

que una cosa fácil para un sudafricano blanco levantarse y decir: Esta Suda

frica blanca que he amado y que me ha ayudado tanto, que es el contexto en el

que vivo, esta Sudáfrica blanca es un país opresor y tirano.* Las últimas

victimas de esta tarea liberalizadora del misionero han sido cuatro monjas y

tres sacerdotes fusilados en la misión de Musumí, Rhodesla, el pasado día 6 de

febrero.

SI es cierto, por último, que el E. S. acelera la unidad de los cristianos

separados, pasado mañana mismo vamos a sentir su rumor o su aliento sobre los

campos de Castilla: a partir del martes 31- se celebrarán conversaciones entra

teólogos españoles católicos y teólogos angllcanos ingleses, durante tres ¡orna´

das, en Salamanca. Al final, la Universidad" entregará el- título de ´Doctor

Honoris Causa* al «papa Juan* del protestantismo británico, monseñor Arthur

Michael Ramsey, ex arzobispo de Canterbury y ex primado de Inglaterra. No hay

precedentes en toda la historia española de un acto semejante. Más que la

singularidad del acto en sí, Invita fuertemente a la reflexión el clima que hace

posible convergencias amistosas como ésta.

´ La Unión de Enfermos Misioneros (UEM), encuadrada entre las Obras Misionales

Pontificias, publica un boletín, «Misión y Sufrimiento», que distribuye

gratuitamente entre sus asociados, algo más de 90.000. La UEM tiene delegaciones

en todas las provincias, y su sede nacional en la capital: calle Fray Juan Gil,

5, Madrid-2.

** Esto no quiere decir que la Curia Romana no imponga condiciones draconianas

para estos casos. Cuando el primer encuentro Islámico-cristiano de Córdoba, el

obispo monseñor Cirarda viajó a Roma repentinamente porque los asambleístas

querían celebrar un rito islámico en Ja mezquita; fatigosamente, el obispo

consiguió el permiso. Añora la concesión del doctorado honorífico exige Roma que

esté firmada por la Universidad, y no por la Facultad de Teología, que parecería

más lógico dados los estudios y magisterio del doctor Ramsey.

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