Autor: Ancos, Antonio de. 
   "Ningún partido puede reivindicar su adecuación perfecta con el Evangelio"  :   
 "A la Iglesia no se le puede causar de aliada de unos y adversaria de los otros", dice el cardenal primado de Toledo. 
 Ya.    09/06/1977.  Página: 62. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

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INFORMACIÓN RELIGIOSA

"Ningún pórfido puede reivindicar su adecuación perfecta con el Evangelio"

"A la Iglesia no se le puede acusar de aliada de unos y adversaria de (os

otros", dice el cardenal

primado de Toledo

TOLEDO. (De nuestro corresponsal, A. d« Ancos.)

Bajo el título "Elecciones y pensamiento católico el cardenal primado, monseñor

González Martín, ha dirigido a los sacerdotes de la "diocesis una carta

encaminada a darles unas orientaciones que sirvan al propio tiempo para que

ellos puedan dar respuestas a las frecuentes consultas de quienes les piden

aclaraciones, lo que muchas veces no puede realizarse.

El primer consejo que formula el prelado es que los sacerdotes se mantengan y se

muestren Henos de serenidad y de paz, fieles a su ministerio sagrado, porque los

brazos: del sacerdote—dice—deben estar abiertos a todos los hombres, no digo a

todos los partidos, sino a todos los hombres, para que la Iglesia sea

efectivamente espacio de libertad y de encuentro para cuantos quieran acudir a

ella con buena voluntad.

• La fe nos obliga también a interesarnos por una vida social y política, para´

que sean cada vez más justas; pero no se identifica la fe con la política,

cuando se abandona por desproporción consentida .el aspecto,esencial de la

religión, en cuanto unión con Dios. La política se apodera de todo y ella misma

-se convierte .en una especie de religión que esclaviza a los hombres y los

despoja del sentido íntimo de su propia lucha. No faltará entonces quienes

.digan que así se sirve al hombre y se realiza el Evangelio. Esto es

inadmisible. El Evangelio se realiza con todo a la vez, sin confudirlo ni

mezclarlo, sin restar a cada cosa lo que le pertenece.

• Hay que tener en cuenta las normas del Episcopado a la hora de formar el

juicio y de orientar las conciencias de quienes les piden luz para sus

decisiones, en nombre precisamente de su fe.

"OBRAR SEGÚN LA CONCIENCIA"

• Para obrar según la conciencia, es necesario añadir que ésta debe

estar rectamente formada, y para formarla con rectitud el católico debe

acudir al magisterio de la Iglesia, cuando ésta ha hablado sobre las

cuestiones de que se trata. Y este es el caso: el magisterio de la Iglesia es

constante

Y reiterativo ai anrmar que la • conciencia católica no es compatible con el

marxismo ateo, llámese :on uno o con otro nombre, ni con eJ liberalismo

absoluto, que rechaza toda ley moral, ni con e] capitalismo, que trata de

explotar los hombres, teniendo el lucro como motor único y esencial, ni con los

totalitarismos, que destruyen las libertades y derechos fundamentales de la

persona humana.

UNA IGLESIA INDEPENDIENTE

• Queremos una Iglesia muy libre, muy Independiente, no comprometida con

nadie y abierta a todos. Una Iglesia a la que no se pueda acusar de aliada

con tinas y adversaria de las otros. Todos lo deseamos, pero para que la

Iglesia sea, además, fiel a sí misma no puede dejar de predicar y exponer su

doctrina, tal como se lo pide el mandato que del Señor ha recibido y se debe

predicar así, con firmeza y con amor a todos los hambres, pero sin

mutilar la verdad de que es depositaría.

• Queremos igualmente una España sin odios ni enfrentámientos, en que cada

cual puede defender sus posiciones, con respeto a quienes tienen otras. Que no

haya ni dos ni cuatro Españas enfrentadas belicosamente, sino una

nación con sus versiones plurales y varías en las opciones contingentes del

orden político.

• Pero si hay un sector ´leí pueblo español que es católico y quiere

conservar su fe, ¿deberá no decir una palabra ante la agresión ideológica de los

que quieren reducir esa fe a rezar ante el sagrario? ¿Deberá sucumbir en

el silencio angustiado de las confusiones que otros quieren llevar a sus

mentes? ¿Es que el respeto a los demás obligará a consentir el que se

destruya el credo? No a la .guerra civil entre españoles. No igualmente

a la muerte apacible, por asfixia o por engaño, de lo que toda-vía nos queda de

catolicismo en la vida privada y pública por haber consentido indignamente la

invasión de ideologías que corrompen .as almas.

...

" Las versiones políticas son varias, y diversas las que pueden sustentar los

ciudadanos que quieren permanecer dentro de las exigencias de ,su fe, y así,

como no hay ningún partido que pueda reivindicar por si mismo una perfecta

adecuación entre su programa y el Evangelio, en su dimensión social, y mucho

menos atribuirse esa adecuación en exclusiva, así también BS cierto que los

católicos puedan üar su voto a ,unos y a otros, con tal de que salven los

principios de validez permanente, tal como lo ha recordado el Episcopado

español. Digo los del Episcopado, no los de tantas hojas y catequetesis

que circulan por ahí y que puedan dar origen a graves confusiones.

• Un católico debe tener en cuenta a la hora de elegir un partido y votar por él

que trate de impedir el derecho de tos padres a que se dé a sus hijos la

educación que para ellos desean. Los que «sí no

lo mantengan en su programa deben ser excluidos de las urnas.

• Y otra preocupación fundamental, porque así lo piden la vida y la

justicia, ha de ser la de lograr una ordenación política y social que

satisfaga los derechos da loa más pobres, que distribuya mejor la riqueza común,

que impulsa decididamente con leyes justas, eficaces, el progreso económico de

la nación y el disfrute de ese progreso por parte de todos.

• Pero no es honesto afirmar que sean los marxistas los únicos

Partidos políticos que llevan esta preocupación en sus programas. Hay

otros muchos que pueden lograr ´tales propósitos, porque los sienten

igualmente y se muestran, decididos a llevarlos a la práctica.

9-VI-77

 

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