Autor: Romero, Emilio (FOUCHÉ). 
   El invernadero     
 
 ABC.    03/06/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 2. 

Pequeños relatos

El invernadero

Es interesante el documento firmado por un grupo de comunistas destacados y que constituye una

evidente posición crítica respecto al modo de llevar el partido. No significa una corriente liberal, porque

donde hay dogmas no hay liberalidad, pero es el deseo de organizar democráticamente el partido,

mediante corrientes de opinión y participación activa de sus gentes. El PCE fue la única fuerza política en

la restauración democrática que llegó con sus reliquias. El caso de Pasionaria, con su inamovilidad física

monumental, su ciudadanía sentimental soviética, y su historia dormida en esa pulcra cabeza agotada, es

un símbolo. Realmente el aparato ruso es de septuagenarios y hasta de octogenarios. Los más jóvenes son

sexagenarios. Los compromisos de la revolución son más fuertes que las exigencias del relevo

generacional. Los que se han ido no volverán, y ahora de lo que se trata es de contener las fugas. No

quieren los más jóvenes «una disociación entre socialismo y libertad». Esta disociación se ha dado en los

países gobernados por comunistas, y aquí se apetece el milagro. No se producirá, y no por falta de deseos

de muchos, sino porque el destino de tos Partidos Comunistas está unido a una imagen no revolucionarla

del mundo que vivimos, y a un papel decidido y obligado en la confrontación de las dos grandes

potencias. El Partido Comunista es forastero en el mundo democrático y occidental. Su eurocomunismo

es solamente la documentación para estar en la Europa liberal, socialdemocrática y capitalista. Esto

necesita reliquias, burós, táctica y hermetismo. Santiago Carrillo es el más fiel intérprete de sus

obligaciones, y los democratizadores se han equivocado de sitio; son una especie de socialistas antiguos

de la II internacional.

Ocurre que en España, como viven las herencias del pasado, los comunistas,.en cuanto protesta social,

tienen el 10 por 100 del electorado, y los socialistas, para justificar su patente de izquierda, y para

quebrantar UCD, se han aliado con los comunistas en los Ayuntamientos, en una especie de «frente

popular de base». Esta ha sido su segunda victoria. Y la tercera es la existencia, y el crédito, de la central

sindical Comisiones Obreras. Ni los intelectuales, ni las militancies grandes, son decisorias para el PCE.

Prefieren electorado, y efectivos de instalación e influencia. Después ejercen lo de Santo Tomas:

«Gobierno de uno, consejo de pocos, y asentimiento de muchos. El objetivo de los comunistas en España

no es el Poder, sino el de condicionar el poder de los otros. Los comunistas en Occidente son como

poblaciones de marcianos. Los controlan desde Marte-Rusia, para que no tengan importantes

desviaciones ´terráqueas; y les vigilan desde Washington, para que no faciliten las invasiones del astro

agresor. Los simpatizantes de aquí dentro, o son utópicos, o son diletantes, o son hambrientos. Las tres

cosas son razonables para ser comunistas. El documento, sin embargo, es bueno, y honesto, y razonable.

Pero es contranatura. Téngase en cuenta que una palmera que se plante en Gredos tiene que hacerse en un

invernadero. ¿Pero no os habéis enterado, comunistas democráticos? El Partido Comunista vive en el

Oeste en régimen de invernadero. En cuanto le diera el aire de la libertad, se convertiría la palmera en un

pino, y entonces ya no daría dátiles sino piñones.—Emilio ROMERO.

 

< Volver