Autor: Quiñonero, Juan Pedro. 
 Tajante declaración del Episcopado francés. 
 "No se puede conciliar la fe cristiana con el marxismo"     
 
 Informaciones.    07/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

TAJANTE DECLARACIÓN DEL EPISCOPADO FRANCÉS

«No se puede conciliar la fe cristiana con el marxismo»

Por Juan Pedro QUIÑONERO

PARÍS, 8.

EN los tres últimos días, la jerarquía de la Iglesia católica francesa ha

desencadenado serias advertencias contra . los católicos que colaboren con los

marxistas.

Por sa parte, «1 Consejo permanente del Episcopado francés, considerado

habitualmente uno de los principales portavoces de la Iglesia católica en el

plano de la reflexión y la doctrina, publicó el miércoles una declaración,

titulada «El marxismo, el hombre y la íe cristiana», que constituye «una seria

advertencia a los católicos que sufran la tentación de hacer causa común con los

comunistas».

Por otro lado, ayer mismo la Comisión Episcopal del Mundo Obrero, que preside

monseñor Vial, daba a conocer otro texto, en el que, tras sumarse a la

iniciativa ideológica del Consejo permanente del Episcopado, afirma que la

Iglesia católica se muestra «muy receptora al dinamismo de la liberalización»,

agregando, refiriéndose a la influencia marxista, que oíos cristianos no pueden

aceptar sin examen todo análisis». El texto del Consejo permanente del

Episcopado es tajante: «No se puede conciliar la fe cristiana con el marxismo.»

Agrega: «La fidelidad de loa cristianos a su fe dirige su acción en la historia

de la sociedad para promover los derechos dé la persona humana.»

Tras afirmar que «los cristianos deben ser lúcidos en s>us criterios con el

marxismo», el Consejo del Episcopado afirma: «Lógicamente, los creyentes que

colaboran sin reservas con los comunistas, trabajan en su propia desaparición.»

Y añade a continuación: «La incompatibilidad de la fe del marxismo es afirmada

frecuentemente por los responsables oficiales de los partidos comunistas.»

REPULSA

En los últimos tiempos, el Partido Comunista francés, ha hecho frecuentes

alusiones hacia la captación de votos católicos en las próximas elecciones

legislativas en marzo de 1978. El Consejo del Episcopado francés comenta:

«Cuando los partidos comunistas tienden la mano a los católicos como tales,

desconocen que los cristianos estiman necesario el pluralismo político y

rechazan ser colectivamente una forma de apoyo para maniobras de poder.» El

texto del Episcopado es ´terminante: «La Iglesia no es una vía media entre el

liberalismo y el marxismo.» Aunque se adhiere «plena y continuadamente» a la

declaración del Consejo permanente, por su parte la Comisión Episcopal del Mundo

Obrero es menos tajante, más táctica: propone abrir un debate que evite «un

lamentable espectáculo» el año próximo, cuando se cumple el primer

cincuentenario de la fundación de la Juventud Obrera Católica (J.O.CJ,

organización que ha estado presente con mucha frecuencia, en colaboración más

estrecha, en la estrategia sindical española, entre comunistas y católicos.

Por el contraria, el Consejo del Episcopado utiliza recursos ideológicos-

ligados a la tradición cristiana, afirmando, no obstante: «Esta pretensión de

ser portador de ia única interpretación científica, de descubrir las leyes que

rigen las relaciones sociales, de dar cuenta de las relaciones entre la materia

y el pensamiento, es la que conduce al marxismo a desvalorizar toda aproximación

inherente. Esto inclina a conferir al partido el monopolio de la ciencia, y de

la historia. No se puede aceptar ese privilegio.»

 

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