"El Estado debe garantizar a los padres la posibilidad de elegir el tipo de escuela"     
 
 Ya.    26/06/1977.  Página: 24. Páginas: 1. Párrafos: 28. 

RELIGIOSA

26-VI-77

E/ Estado debe garantizar o los padres la posibilidad de elegir el tipo de

escuela"

Existencia de centros educativos de iniciativa privada y de la Iglesia, sin

discriminación en el orden económico-y académico O La educación en la fe en el

ámbito escolar es fuente de libertad para el hombre

• La aceptación de la enseñanza religiosa escolar y de centros educativos de

iniciativa privada y de la Iglesia, silo enseñanza religiosa escolar y de

centros edupuestaria, reduciría el derecho a pura libertad formal

Los obispos españoles seguimos con esperanza el momento del país y muy

particularmente prestamos atención a su horizonte educativo. Al plantearse

nuestra vida nacional sobre unos supuestos de-libertad y de respeto a los

derechos humanos, deseamos que la actividad de la Iglesia apoye decididamente

este proceso y concretamente en él campo que más nos afecta, el de la libertad

religiosa.

Consecuente con la doctrina conciliar y pontificia, y en sintonía con la

Declaración Universal de los Derechos del Hombre y con otras convenciones

internacionales, la Iglesia en España desea una plena vigencia de esos derechos,

tanto para sus fieles como para todos los ciudadanos.

En este espíritu los obispos presentamos respetuosamente a la comunidad

cristiana y a toda la sociedad española nuestro pensamiento sobre la educación

religiosa dentro del sistema general de enseñanza. Lo hacemos brevemente,

destacando algunos puntos esenciales.

LA FORMACIÓN RELIGIOSA, INSEPARABLE DE LA EDUCACIÓN HUMANA

La educación en la fe de los bautizados es un deber de la comunidad

cristiana en la que recibieron el bautismo. Los padres que llevan a sus hijos a

la fuente bautismal se comprometen por ello mismo a darles una educación en la

fe, por sí y por medio de otros educadores. Está labor se realiza por diversos

cauces, entre los que destacan la parroquia, la familia y la escuela. . ©La

acción educativa, a través de cada uno de estos cauces, debe ser

convergente. Cuando se prescinde de una dé estas vías o se reclama de cualquiera

de ellas el cumplimiento de todos los objetivos de una educación integral

en la fe cristiana, se producen vacíos o desajustes contrarios al fin propio de

esta educación.

El proceso de la educación en la fe no se puede separar del proceso educativo

general del hombre. Los padres dé familia cristiana vienen, por ello, obligados

a conseguir que la educación de. sus hijos en la escuela incluya su formación

moral y religiosa en conformidad con la fe de. la Iglesia. De ahí arranca el

hecho histórico y actual de que en países de nuestra tradición cultural y de

régimen democrático se imparte la educación religiosa dentro del cuadro general

de la enseñanza.

Con serena convicción afirmamos que en el concepto cristiano de la educación la

fe no es una añadidura artificial sobrepuesta a la cultura y a la formación

humana ,que los alumnos reciben en la escuela.

La fe es una luz que se proyecta sobre todas las zonas del pensamiento y

vivifica todo el desarrollo personal y comunitario. Por ello, la Iglesia

nunca ha separado la educación en la fe de la ´educación integral.

A1 derecho de los alumnos a recibirla y de sus padres a reclamarla corresponde

en el sistema educativo el deber de impartirla en el pleno respecto a las

convicciones de otros alumnos y de sus padres.

NO EXISTE ESCUELA NEUTRA

Estamos persuadidos de que la escuela no puede eer neutra. La formación integral

de la persona lleva consigo una concepción del hombre y de la sociedad

que implica el planteamiento del sentido . último y trascendente de la

persona humana o la referencia al mismo para afirmarlo, para negarlo o para

prescindir de él.

Precisamente sobre esta conexión entre educación en la fe y educación humana

integral vemos fundada la necesidad de aquella escuela que se distingue por ser

comunidad educativa- animada por el espíritu evangélico de libertad y caridad en

la que toda cultura humana se ordena e Integra según el mensaje de salvación. Un

Estado de derecho debe garantizar de manera efectiva a todos los padres de

familia católicos la posibilidad de elegir para sus hijos este tipo de escuela.

La existencia de escuelas católicas es una de las condiciones de la libertad

religiosa en nuestro país.

No corresponde al Estado, • y menos cuando se asienta sobre bases

democráticas, fijar por cuenta propia o por criterio alternante de sus

equipos de gobierno el modelo educativo que ha de inspirar el sistema de

enseñanza. Esta debe ser reflejo de la tabla de valores y creencias del cuerpo

social´ y factor de su progreso. En lo que atañe a los niños y adolescentes,

corresponde a sus padres el derecho y el deber de señalar a los poderes

públicos y a los educadores el tipo de enseñanza que dseean para sus hijos.

©En la-mayor parte de los países de nuestra tradición cultural y religiosa se

han arbitrado fórmulas de organización del sistema educativo

respetuosas con ,1a libertad. religiosa de todos los ciudadanos, y que, por

ello mismo, garantizan a los padres cristianos la formación moral y

religiosa de sus hijos según las enseñanzas de su comunidad religiosa

como materia ordinaria y común de la enseñanza general.

EDUCACIÓN CATÓLICA Y LIBERTAD RELIGIOSA

Nos parece que para la aplicación de este principio de respeto al

derecho de los padres de familia sobre la educación moral y religiosa de sus

hijos, si de verdad se quiere que en las circunstancias presentes, de

la educación en España resulte efectiva, la enseñanza religiosa en los

centros de\ Estado debiera atenerse a las siguientes condiciones:

a) Que forme parte de los planes de estudio de los niveles educativos

correspondientes a niños y adolescentes, ya que privar a la enseñanza religiosa

del carácter académico (el cual no contradice su pecuüar tratamiento pedagógico)

la conduce, sin remedio, a una yuxtaposición y consideración de añadido dentro

de la escuela.

b) Que la enseñanza de la religión católica se imparta de conformidad

con la doctrina de la Iglesia, reconociendo la competencia que

corresponde a la Iglesia sobre la misma; enseñanza hecha con una

intencionalidad educativa, respetuosa de la libertad y del proceso de

maduración del alumno, pero sin reducirla a una mera información

descriptiva del fenómeno religioso.

c) Que se ofrezca a todos lo» alumnos, considerando eximidos do la

misma a los alumnos no católicos ya aquellos alumnos católicos cuyos .padres

decidan renunciar a la enseñanza religiosa en el ámbito del centro .escolar; y,

por último,

d) Que sea impartida por aquellos que se reconozcan creyentes y estén

dispuestos a colaborar en esta acción educativa con los padre» de familia y

con la Iglesia. Por tanto, que ningún profesor de centro público esté

obligado a enseñar religión a sus alumnos, y, asimismo, que ningún profesor

pueda ser impedido de hacerlo si lo solicita y posee la venia de la autoridad

eclesiástica.

En la experiencia de todos los pueblos de España la .educación cristiana viene

siendo elemento constitutivo de la formación humana. La apertura a los derechos

de otros "grupos establecidos poir vínculos culturales y religiosos" (Oct. Adv.,

25)—para los que la Iglesia pide que se dé una respuesta adecuada—no autoriza la

ruptura con nuestra identidad histórica, implantando como única una escuela

neutra, que violentaría la conciencia ´mayoritaria de nuestro pueblo.

La educación de la fe en 12 el ámbito escolar no sólo no es un obstáculo par»

la afirmación de la. libertad personal y para el desarrollo del individuo, sino

que, por el contrario, es fuente de libertad para el hombre. Una verdadera

educa" clon en la fe´ favorece ¡a lihre adhesión a la palabra de Dios. Es

siempre una oferta respetuosa que da sentido a la vida humana de quien la

acepta. Además, si es una. educación cristiana fiel al magisterio de la Iglesia,

promueve un» convivencia fundada en el pleno reconocimiento de los derechos y

deberes de la persona, en el respeto a las convicciones morales y religiosas del

prójimo y en el servicio a la causa de la justicia.

13 El reconocimiento de la libertad de enseñanza, -de la libertad religiosa y de

los derechos de los padres se concreta no sólo en la educación religiosa

escolar, sino en la existencia de centros educativos de iniciativa privada y de

la Iglesia; sin discriminación alguna, en el orden económico y académico,

cuando, sin objetivos de lucro, prestan su servicio a la sociedad. Aceptar la

enseñanza religiosa escolar y autorizar la creación de centros educativos de

iniciativa privada y de la Iglesia sin la necesaria cobertura académica y

presupuestaria reduciría estos derechos ciudadanos a pura libertad formal.

CONFIANZA DE LOS OBISPOS

El Episcopado español presenta, estas apreciaciones a.la opinión

pública y a los reprísentantes del pueblo con ánimo dialogante y

con apertura hacia todas las fórmulas que tiendan a incrementar la calidad de

la enseñanza y la justicia social del complejo educativo. En modo

alguno deseamos que este tema llegue a convertirse en factor de división

entre los españoles.

Adelantamos nuestra confianza en la recta intención y en el afán de

servicio de los grupos sociales y políticos que se plantean en estos

momentos el futuro educacional del país. 15 Por último, queremos hecer

patente nuestra gratitud más profunda a los miles de maestros y de educadores

que, en las escuelas estatales, privadas y de la Iglesia, están prestando un

abnegado servico a la formación cristiana y a la educación integral de los

españoles. Con el mismo espíritu alentamos la esperanza de cuantos trabajan en

centros docentes de la Iglesia y reconocemos públicamente el valor

eclesial y social de su labor.

Los educadores cristianos, los padres creyentes, los catequistas, los religiosos

,y religiosas dedicados a la enseñanza y los sacerdotes constituyen el cauce

vivo del ejercicio Je la responsabilidad catequética ie la comunidad cristiana

Sobre ?llos, vinculados al ministerio pastoral, de los obispos, se asienta

primordialmente el porvenir de la Fe de; nuestro pueblo.

 

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