XXVI Asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal Española. 
 El Episcopado aprueba la implantación del diaconado permanente     
 
 Ya.    25/06/1977.  Página: 22. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

INFORMACIÓN RELIGIOSA

XXVI Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española

[¡Episcopado aprueba la implantación del amonado permanente

Con 57 votos positivos, tres negativos y cinco en blanco se da luz verde a la

petición que el

Episcopado ha de formular ante la Santa Sede O las diócesis españolas

podrán aceptar o

rehusar la puesta en práctica de esta importante iniciativa a tenor de

sus necesidades e intereses

Ayer, festividad de San Juan el Precursor, la Asamblea Plenaria de la

Conferencia Episcopal escuchó al´ cardenal Jubany, presidente cíe una

subcomisión que estudia un tema nuevo y novedoso en nuestro panorama eclesial.

La subcomisión inició sus trabajos hace ya año y medio. ~Los obispos lian ido

recibiendo abultada documentación sobre el particular, compendiada en no menos

de doce folletos. Existe toda una fecunda experiencia en casi cuarenta países;..

La subcomisión ha contado con las ayudas de teólogos, de pastoralistas, de

sociólogos y catéquetas. Ha hecho. números y lia barajado estadísticas. Las

conversaciones y consultas a la Santa Sede han sido frecuentes. ¿Y para qué"

toda esta movilización, toda esta información, toda esta impresionante reflexión

teológica? ¿rara qué? Para introducir con buen Pie en España una iniciativa-» la

que hace ya más de diez años dio luz verde el Concilio Vaticano II, y que, por

lo que hace a nuestra comunidad eclesial, ha permanecido aún. inédita. Se trata

de.la implantación entre nosotros del "Diaconado permanente".

Retrato-robot cíe I diácono

El cardenal Jubany ha trazado un verdadero rétrato-robot de lo que haya de ser

en el inmediato futuro de la Iglesia española la personalidad- del diácono.

Deberá ser varón de veinticinco años si «e trata de un célibe y de treinta y

cinco años en caso de ser casado. Deberá haber dado pruebas positivas .de

calidad de vida religiosa y de voluntad y eficacia en el servicio a los demás.

Deberá gozar entre sus conocidos de buena fama y de mejor estima. Deberá haber

pasado algún tiempo —probablemente .tres años—por un instituto o centro de

formación "diaconal para adentrarse en el estudio de las Sagradas Escrituras ´y

de los métodos cataquéticos. En el caso de ´que sea casado, el candidato a

diácono deberá ser testigo calificado de lo que es un hogar cristiano y de que,

desde el puntd profesional, cabe exigir a quien desea pertenecer al estamento

jerárquico por la ordenación diaconal, y naturalmente, deberá contar\ con el

consentimiento de su esposa. Si el diácono se consagra a su misión en calidad de

"liberado" o de "a tiempo completo", la diócesis o la familia religiosa a la que

esté adscrito deberá atender a sus necesidades económicas; .pero, según parece,

resultará más positiva la fórmula del diácono que simultanee su ministerio con

el trabajo profesional civil...

Así habrá de ser el diácono del mañana; una vez que la Santa Sede haya accedido

a la petición que le formule el Episcopado español de introducirlo en nuestra

comunidad ´eclesial. Cada- diócesis o Iglesia particular verá de dar o no paso a

esta Iniciativa según sus peculiares necesidades e intereses. Nadie estará

obligado a establecer el diaconado permanente y ninguna diócesis que lo desee se

verá privada de este ministerio.

Diecisiete . obispos han intervenido en el. debate una vez que el cardenal

Jubany puso término a su parlamento. Casi todas las intervenciones han sido de

signo positivo para la iniciativa, aunque en algunas palabras se han traslucido

temores—y no infundados— y alguna que otra resistencia por miedo a recaer en un

nuevo clericalismo.

El porqué del diaconado

Cuando el Vaticano II aprobó mayoritariamente la iniciativa de rehabilitar la

antigua y muy primitiva función diaconal, se intentaba paliar con ella la falta

de sacerdotes en algunas iglesias, y muy particularmente en las nuevas iglesias

de las misiones. Los misioneros, se decía, no pueden permanecer con las

comunidades, tienen que andar de aquí para allá, de un puesto de misión a otro.

¿Por qué no dotar a esas comunidades de unos ministros de la Palabra y de unos

dispensadores de la- caridad que, de forma estable, cuiden de preparar a los

catecúmenos- para el sacramento del bautismo, a los jóvenes para el sacramento

de la confirmación y para la primera eucaristía, a los novios para el sacramento

del matrimonio, a los enfermos para los últimos ´auxilios espirituales? Si los

sacerdotes misioneros son pocos en número, ¿por qué no aligerarles de sus

múltiples ocupaciones y servicios y hacer que i a* tareas de promoción y

desarrollo, las de cultura y caridad, las de cataquesis y evangelización, las de

asistencia social y las de administración de los bienes de la. Iglesia... pasen

a manos de los diáconos? El diaconado surgía de nuevo en la Iglesia de hoy para

satisfacer un vacío de sacerdotes, y particularmente de misioneros. Pero ¿sólo

en esta carencia se basaba, sin más. .la institución diaconal?-

Ha llovido, mucho desde esos años finales del Concilio Vaticano II. Los teólogos

desde entonces han venido dándole vueltas al tema de la diversidad de los

ministerios en la Iglesia. No se ha llegado, por el momento, a grandes

conclusiones, es verdad; pero sí a las suficientes como para ver que el

diaconado podría ser muy bien el primer capítulo de unos ministerios específicos

que vendrían a sumarse a los del episcopado y prebisterado. Ya no es, pues, la

necesidad de cubrir la falta de suficientes sacerdotes lo que estimula la

creación del diaconado, sino ej propósito de diversificar los ministerios y

respetar los diversos carismas en la Iglesia. Diversificar los ministerios, ¿por

qué? Por uña sencilla razón: para que la Iglesia, por la pluralidad de los

ministerios, aparezca más y más como un gran servicio, como una gran diaconía,

como una mano tendida a las necesidades de los hombres: desde la necesidad de

dar pan al que de pan carece hasta la necesidad de procurar datos para una

respuesta convincente a los interrogantes más profundos det ser humano. Y es

claro que a tal diversidad de necesidades tiene que responder la Iglesia con una

diversificación de sus ministerios.

Tentaciones del diaconado

Aunque resulte paradójico, tal vez haya sido una fortuna para nuestra comunidad

eclesial que la iniciativa del diaconado no. haya encontrado audiencia entre

nosotros hasta ahora.´ Estos años pasados nos han servido para que los teólogos

nos hayan aclarado un tanto el panorama doctrina], aunque todavía—justo es

reconocerlo—-no de manera plenamente satisfactoria. Persisten en el ambiente de

nuestras comunidades cristianas ciertas dudas y ciertos temores. El temor, por

ejemplo, de que la Inicativa del diaconado ponga un tanto en entredicho la

vocación y el papel de los militantes seglares. El temor de que se difumine aún

más el talante de los institutos seculares. El temor de que los nuevos diáconos

invadan áreas reservadas tradicionalmente tu 10a religiosos .de los institutos

laicales. Y,aun el temor de que.algunas posible» vocaciones al ministerio

sacerdotal deriven hacia «1 ministerio diaconal...´, . ´.Y hay. otros temores de

mayor entidad que ya comienzan a dejarse sentir en algunos grupos cristianos.

Hay quienes temen que del diaconado permanente se pase con el tiempo a la

ordenación sacerdotal de esos mismos diáconos. Este temor es natural desde el

momento y hora en que a la nueva diaT conía ge le añade el adjetivo de

"permanente" con idea, muy precisa de indicar a todos que el diácono no .llegará

a sacerdote. Pero ¿será así u ocurrirá lo que temen esos espíritus más

integristás o conservadores? Y hay quienes temen por la banda contraria, es

decir, quienes consideran que la implantación del diaconado permanente es una

solución de emergencia para no, coger el toro por los cuernos y- ver si, junto

al sacerdocio cellbatario, no podría darse paso a un nuevo estilo de sacerdotes

sin celibato. Para marginar estos y otros antagónicos temores no hay mas que una

solución, y es la que está actuando la Asamblea Plenaria de la Conferencia

Episcopal: abundar más y más en las razones teológicas y pastorales que hacen

necesaria la figura del diácono permanente no por falta de sacerdotes, sino para

cualificar más aún la condición ministerial de la Iglesia.

Reunión de comisiones

Pero no todo en la vida dé la asamblea plenaria comporta este talante de

novedad. Cabría decir, incluso, que poco puede saberse de ta vida de la

Conferencia Episcopal si su actividad y actuación tuviera que medirse únicamente

por los gestos espectaculares o por los temas" más nuevos. La Conferencia

Episcopal es una fómula prioritaria de ejercer la colegialidad episcopal a nivel

de Iglesia nacional.

Y esta colegialidad se manifiesta muy rotundamente en el trabajo callado y poco

noticiable de las comisiones episcopales que actúan sobre campos específicos dé

la pastoral. De ahí que durante lag asambleas plenarias se reúnan las diferentes

comisiones episcopales y hagan avanzar los trabajos de su competencia. Toda la

tarde del día 23, al Igual que la tarde anterior, IOB. obispos se reunieron en

sus respectivas comisiones. Y tal vez lo más reseñable sea" que se han propuesto

nuevos estatutos para la Cadena de Ondas Populares Españolas (COPE), que don

Bernardo Herráez, gerente del Episcopado, ha sido designado delegado episcopal

de la Comisión de Medios de Comunicación Social ante está cadena, que se Intenta

centralizar estos servicios radiofónicos y hacer que sea una "cadena" de verdad,

que se trata de sanear a fondo su economía, y para ello, entre otras cosas,

potenciar sus márgenes de publicidad y, por último y sobre todo, que se quiere

hacer de COPE un claro instrumento al servicio de la evangelización.

Monseñor Jesús Iribarren, nuevo secretario del Episcopado, se presentó ante los

obispos y asistió "de oyente" a los .debates. Monseñor Yanés aprovechó la

ocasión para agradecer a todos la valiosa ayuda que le habían prestado en el

desempeño de sus funciones de secretario y para desearle a don Jesús los mejores

éxitos.

25-VI-77

 

< Volver