Autor: Unciti, Manuel de. 
 XXVI Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal. 
 Economía de la Iglesia, enseñanza religiosa en las escuelas y formación académica y ministerial en los seminarios     
 
 Ya.    22/06/1977.  Página: 22. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

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INFORMACIÓN RELIGIOSA

XXVI Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal

Economía de la Iglesia, enseñanza religiosa en las escuelas y formación

académica y ministerial en los seminarios

Mañana jueves, elección de secretario general ae la Conferencia • Propuestas

las candidaturas de los obispos Echarren y Guix y de monseñor Jesús Iribarren

Mañana jueves, día 23, la Conferencia Episcopal Española designará, por votación

de todos los obispos, un nuevo secretario general. De acuerdo con los Estatutos,

la Comisión Permanente ha recibido tres candidaturas, avaladas por grupos de

obispos en número no inferior a diez. Los nombres de los candidatos propuestos

han sido facilitados a la prensa: monseñor Echarren, obispo auxiliar de Madrid;

señor Guix, obispo auxiliar de Barcelona, y monseñor Iribarren, consejero de

redacción del diario YA, antiguo director del semanario "Ecclesia", fundador de

la Oficina de Estadística y Sociología de la Iglesia en España y ex secretario

general de la Unión Católica Internacional de Prensa. En las últimas semanas ge

venia comentando mucho, Incluso en los ambientes episcopales, que los Estatutos

de la Conferencia Episcopal Española contemplan la posibilidad de que el cargo

de secretarlo general de ésta recaiga sobre un sacerdote y no forzosamente cobre

un obispo. Se ha venido Insistiendo igualmente en la necesidad de que el hombre

llamado A prestar este servicio, importante y grave como pocos en la actualidad,

para la buena marcha de la actuación colegial del Episcopado, debería estar

liberado de otras ocupaciones ministeriales en una diócesis. Por eso no ha

causado sorpresa mayor la publicidad de los tres nombres propuestos a la

i´Otación de ios obispos y la inclusión entre ellos de un candidato no obispo.

Situación económica de la Iglesia

La jornada del martes, día 21, se abrió en la Asamblea Plenaria del Episcopado

con la lectura de un extenso informe sobre "Nuevo ordenamiento de la economía de

la Iglesia en España". El informe ha estado a cargo de don Bernardo Herráez,

gerente de la Conferencia Episcopal. En el comunidado facilitado a los´ medios

de comunicación social no se indica el volumen total de la economía de la

Iglesia en España, dato que sería interesante conocer. Se indican, sin embargo,

las fuentes u orígenes de esta economía. Y llama ia atención—contra el prejuicio

de no pocos—que sólo un 7 - por 100 del movimiento económico anual de la Iglesia

española proceda de sus bienes patrimoniales. Este sólo dato revela que los

bienes eclesiales no son tan cuantiosos como algunos creen. Resulta también

importante considerar que last aportaciones directas da los miembros de la

comunidad cristiana cubren • el 21 por 100 de la vida económica anual de la

Iglesia y que las subvenciones estatales procuran a ésta un 72 por 100. Reposa,

pues, la Iglesia de España, por lo que hace a eus recursos económicos, sobre

estas ú1timas aportaciones estatales. En el ambiente, sobre todo del clero y más

aún del clero rural, hay un cierto desasosiego, según consta en el informe

ofrecido a la Asamblea Plenaria. Los sacerdotes subrayan que la comunidad

católica no está suficientemente mentalízada para asumir sus propias

responsabilidades en este campo.

Acostumbrada por fuerza de numerosos capítulos de la historia a descargar sobre

otros hombros esta responsabilidad, costará no poco tiempo hacerse a la idea de

que es la propia comunidad creyente la llamada a sostener, en parte muy notabla,

la vida ministerial .y apostólica de la Iglesia.

Las subvenciones estatales cuentan con muchos y valiosos argumentos para ¿u

fundamentación y apoyo legal, como ocurre en muchos países, tanto católicos como

protestantes; pero es claro que los miembros de la Iglesia son los primeros

responsables de la vida económica de ésta, y que paulatinamente se debe ir hacia

la autofinanciación eclesial, sin que ésta íea óbice a un respaldo económico del

Estado en razón del servicio que la Iglesia presta a la sociedad y en atención a

las exigencias de un número muy alto de ciudadanos.

El toral de la vida económica d« la Iglesia en España se utiliza, según los

datos facilitados, de la

siguiente manera: un 77 por 100 para la remuneración del personal eclesiástico,

un 15 por 100 para atención a las actividades pastorales, un 1 por 100 para la

conservación de los templos y de las rectorías, un 4 por 100 para diferentes

instituciones eclesiales y un 8 por 100 para aportación a las colectas de

extensión nacional.

Modernización cíe la vida económica

La administración económica de la Iglesia se ha quedado fuera de la modernidad

en no pocos capítulos. Hasta hace muy poco tiempo la insolidaridad de unas

parroquias para con otras y de unas diócesis para con las demás marcaba,

desgraciadamente, un cierto talante. El informe que la Asamblea Plenaria tiene

ahora en estudio refleja preocupación sobre este particular y avanza el criterio

de que la diócesis en cuanto tal deberá ser "el centro -unitario de la

administración de las distintas entidades eclesiales..., para una vez conocidas

las necesidades y los recursos disponibles hacer el programa pastoral de la

diócesis".

Se tiende, según esto y con mucha razón, a una centralización administrativa a

nivel diocesano para evitar desigualdades de situación económica entre unas y

otras parroquias y entre unas y otras instituciones de apostolado. Y el criterio

es válido no sólo para el interior de una diócesis, sino también para establecer

una comunicación de bienes entre las diferentes iglesias particulares diocesanas

de la nación y aún de todo el mundo. De hecho, tó informe presentado a los

obispos no olvida, venturosamente, este aspecto y adopta como criterio

prioritario para el futuro, entre otros, la contribución a la« iglesias de los

países de misión .y la ayuda R las Iglesias perseguidas.

Esta nueva misión mas unitaria y solidarla de la economía de la Iglesia

requierei. además, la implantación de un nuevo modelo de dotación estatal a la

Iglesia. El informe habla de una "reforma, radical del sistema actualmente

vigente". Se trata de acabar con xma dotación estatal según las llamadas "piezas

eclesiásticas", es decir, la dotación del Estado según número de parroquias, de

puestos ministeriales, de cargos eclesiásticos. El problema es claro: existen

diócesis con un número elevado de parroquias—las diócesis de mayor antigüedad

histórica, por lo general—, mientras que hay otras, de mayor volumen de fieles,

que cuentan con un número muy bajo de puestos ministeriales "oficiales". Se

produce, asi un evidente desequilibrlo: mientras algunas diócesis perciben

subvenciones Importantes, otras ge los ven y se las desean para atender las

necesidades ministeriales mínima». Y esto sin contar con el hecho de que una

dotación estatal "por pieza eclesiástica" produce en el ambiente una cierta

fisonomía administrativa de sacerdote-funcionario de la administración

pública... Se quiere, por esto, que la subvención estatal sea entregada como un

todo global a la Conferencia Episcopal para que ésta, en atención a las

necesidades reales de "cada diócesis, distribuya equitativa y justamente todo el

montante.

la educación en la fe

La importancia de este tema no debe hacer olvidar la de otro que, en último

término, justifica toda la vida económica de la Iglesia: la educación en la fe.

Los obispos, ya desde el primer día de su asamblea plenaria, tienen en sus manos

una voluntariosa información sobre "Enseñanza religiosa y escuela", preparada

por la Comisión Episcopal de enseñanza y ofrecida a los reunidos por monseñor

Estepa. La documentación contempla en todo momento la realidad española y lo que

se viene haciendo en este campo en otras naciones de la Europa occidental.

Estrenamos democracia, tratamos de ponernos a la hora de Europa, llamamos a, las

puertas del Mercado Común.-., ¿será mucho que nuestros obispos traten de la

enseñanza religiosa en los centros de educación y deseen unas condiciones

semejantes a lo que se actúa en otras naciones del Occidente? El cronista se

hace la pregunta por entender que sería ilógico que nuestra democracia nueva se

distanciara en este importantísimo-capítulo de lo que es norma general en las

democracias modernas. Hay un tonto por todas partes debates y polémíca sobre- el

estatuto legal y académico de la enseñanza de ia religión en las escuelas,

incluso en las escuelas públicas. Se discute sobre su finalidad, sobre su

contenido y métodos, sobra su profesorado, sobre le. autoridad competente en

última instancia acerca de esta docencia. Pero, exceptúan, do el caso de

Francia—y la historia tendría que invocarse para era cuadrar bien esta

excepción—i todos los demás países de la Comunidad europea reconocen que !«.

formación religiosa tiene que entrar como materia ordinaria en los programas de

estudio de loe niveles primario y medio. Francia la imparte fuera de las horas

normales de clase y con carácter voluntario.

El informe, con muy buen criterio, apera -"al derecho paternal sobre la

educación de los hijos" v destaca, desde la perspectiva de las exigencias

pedagógicas, que la naturaleza y realidad de la escuela misma requieren una

regulación académica de la enseñanza religiosa.

No estará de más llamar la atención «obre otro criterio honrado en el informe

que los obispos tienen en estudio: la enseñanza de la religión no puede ser

"neutral" y descomprometida. No puede limitarse a una mera exposición objetiva y

técnica de la realidad religiosa y de sus principales comenidos. Esta exposición

falsea lía desde su misma raíz, la naturaleza misma de lo que es la fe y

reduciría lo religioso a un ámbito, o menos filosófico, cultural y moral. De ahí

que el tema de la enseñanza de la. religión entrar graves y complejos problemas

sobre la autoridad que se cuide de esta docencia, sobre el profesorado, sobre su

encuadramiento académico, etc. Y de ahí que, apenas llegado el tema al aula

concluir se hayan producido una -«••: intervenciones por parte del arzobispo de

Valladolid, del arzobispo de Madrid, del obispo auxiliar de Oviedo, del obispo

de Salamanca, del de Segovia, de los obispos de Huelva y de San Sebastián, del

arzobispo de Barcelona y de los auxiliares de Sevilla, San Sebastián y Madrid.

El tema precisó de alguna las afirmaciones más firmes v discurso

inaugural del proirtein... de la Conferencia Episcopal. El tema ha

comenzado a suscitar la» primeras y ya numerosas intervenciones de los

obispos. El tema volverá una y otra vez estos días al aula de la plenaria. Y es

que su importancia es extrema.

Una vez más ha llegado también a la asamblea plenaria la reflexión sobre los

aspectos académicos y formativos que hayan ó» caracterizar y orientar la marcha

de los seminarios mayores en España.

Recientemente ha habido encuentros sobre este particular en )as distintas

provincias eclesiásticas. Resulta difícil precedir el en esta ocasión podrá

llegarse a formular criterios y orientaciones que satisfagan unos mínimos de

acuerdo entre todos los obispos de la nación y entre los criterios de nuestro

episcopado con los planes provenientes de más altas instancias. Ya en otras

ocasiones el tema ha tenido que quedar para ulterior análisis y decisión. Porque

también aquí resulta que el tema e» muy grave" y que la situación de las

diócesis es por demás varia La plenaria volverá a reflexionar sobre este

capítulo en días sucesivos.

Manuel DE UNCITI

22-VI-77

 

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