"Siempre he dicho sí a la Iglesia y no iba a negarme ahora"     
 
 Ya.    24/06/1977.  Página: 40. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

"SIEMPRE HE DICHO SI A LA IGLESIA Y NO ISA A NEGARAME AHORA"

"La iglesia española pone su acento en la defensa de los derechos ciudadanos.

Ahí pasa el derecho a la libertad que solicita para los creyentes´7 • "Se

vio el Concilio desde una clave política. Esto nos ha retrasado. Hoy,

venturosamente, ya no existe esta dificultad" • Entrevista con monseñor

Jesús Iribarren, secretario de la Conferencia Episcopal Española

Si se le pregunta a don Jesús so-Uro lo que tendrá que hacer como secretario

genera] del Episcopado responde que Jo Ignora porque rto ha leído aún el

estatuto de la Conferencia Episcopal; si se le Interroga sobre sus proyectos más

inmediatos, dice que no ha tenido aún tiempo para juntar una Idea con otra,

porque no sabía que iban a proponerle para el cargo y hace todavía muy poco que

le han comunicado oficialmente su designación; si se le quiere sacar una

impresión personal, contesta que él nunca ha pedido nada y que nunca se ha

negado a nada cuando la Iglesia se lo ha pedido y que por ello sus sentimiemtos

en este momento son los mismos que lia mantenido desde siempre de leal servido a

Ja comunidad ´creyente. Hay que preguntar, pues, a don Jesús Iribarren de todos

los días y no al nuevo secretarlo del Episcopado español.

—¿Su visión más general de la Iglesia en España?

----Creo que vamos con algunos

años de retraso en la aplicación *3l Concillo, Ha ocurrido algo muy elemental y

muy grave: el Concilio Vaticano II ha aido interpretado en´ clave política.

Cualquier decisión que se tomaba para hacer vivo el Concillo era vista como una

postura política. De ahí inmensas tensiones y numerosos conflictos. Cuando la

Iglesia, en razón de las orientaciones del Concilio, inició su "desenganche"

político íue acusada hasta de Ingratitud, Hoy, venturosamente, las cosa-s van

por otro camino y. es muy fácil qiie podarnos recuperar en poco tiempo el mucho

que hemos perdido.

—Usted lia estudiado los primeros -signos- de intervención colegial dsl

Episcopado español mucho antes de que ge establecieran las Conferencias

Episcopales. ¿Puede comparar, por ejemplo, el-magisterio de aquellos tiempos del

XIX y ej de éstos?

«-Sí. El magisterio del XIX está basado en lo que suele llamarse "derecho

publico "d& 1» Iglesia". Uav una obsesión por defender los llamados derechos de

la Iglesia. Hoy, no. El acento actualmente se sitúa en los derechos de los

ciudadanos; entre estos derechos civiles figura, naturalmente, el derecho, a la

libertad religiosa con todo lo «jue entraña este derecho de asociación, libre,

de expresión libre, de difusión Ubre de las Ideas, de magisterio libre de

apostolado Ubre... El magisterio del Episcopado español ha asumido esta nueva

perspectiva, y, sofcre todo, • la ha asumido desde la teología concillar. En los

primeros años de la Conferencia no podía expresarse con libertad. Escribía entre

líneas, en ´clave. Hoiy ya no; hoy ya se expresa" con libertad porque puede y

debe hacerlo.

—Entre las funciones del secretario entra la misión de.cuidarse de todos loa

organismos del Episcopado, de coordinarlos y potenciarlos. Es, en definitiva, un

cargo burocrático y al servicio de -la burocracia. Beto hoy muchos contestan.

üs. burocracia en la, Iglesia.

—Eso tan tradicional y tan bonito de "contigo, pan y cebolla" está muy bien como

expresión dB un espíritu; pero nn hogar no es sólo pan ni es soto cebolla. Ese

espíritu es necesario, y sin un fuerte y vigoroso espíritu evangélico, la

Iglesia deja de ser, aunque tenga mucha burocracia. Pero el espíritu, y cuanto

más plural aún más, necesita de unas expresiones y de uno? cauces para que la

Iglesia, testigo y proclamadora del Evangelio, pueda hacerse presente al mundo.

—Se comienza a hablar de la necesidad de una reestructuración de las diócesis

españolas...

—Sí, es .necesaria. Ha cambiado •rundió el mapa iespañol, laa actuales

demarcaciones responden a tiempos, ya superados. Algunas demarcaciones responden

a coyunturas políticas. La organización diocesana, tiene que ponerse al di»,

lo.. historico, si aún vive y vale, tiene que conservarse, pero hay -qué

responder a las necesidades d« hoy.

—¿Cree usted que un secretario del Episcopado ha de estimular la apertura de la

Iglesia española a lias otras iglesias?

—La Iglesia de España, pese a lo mucho que se hn avanzado en este campa,

mantiene aún rasgos y t*. tantea de otras épocas, las diócesis necesitan

re.aciomirse entre ellas y la Iglesia española necesita relacionarse. con otras

iglesias. Necesita y hay, sobre todo, como baste, una teología de la comunión,

celesta!. Si. falta algo de esto es porque nos pesa aún bastante el ruralismo o

feudalismo de otros tiempos. Creo que un secretario del Episcopado ha de tomar

muy en serio esta comunión de las diócesis entre sí, -favorecer la colegialidad

y estimular, la relación y el intercambio con otras iglesia».

—¿Cuándo va a comenzar a trabajar como secretario?

—No en esta Asamblea plenaría, aunque rae voy a hacer presente a los obispos

porque me han invitado a eUo. Cuento ya desdo ahora con el fraternal

atesoramiento del secretario saliente. Da él Iré aprendiendo a ser secretarlo.

Da él y de la amistad, que todos los obispos .me han brindado en la persona del

cárdenal presidente de la Conferencia.

—¿Esperaba este nombramiento o la temía?

—AI lo uno ni lo otro. Me enteré por los amigos periodistas—a cuyo servicio

quiero estar muy entre- • gado porque la Iglesia necesita abrirse más y mas a la

Información y porque los informadores religiosos lo están haciendo ni u y bien—,

me enteró por los periodistas de que mi nombre´ andaba como propuesto para

secretario. Ellos me informaron por teléfono. ¿Temer? Yo no debo juzgarme. Me

pide la Iglesia un servicio.-Siempre he dicho que si y no iba a negarme ahora.

Pondré de mi parto todo cuánto pueda. Amor a la Iglesia, creo, no me falta. NI

amor »1 pueblo.

 

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