Discurso del nuncio apostólico. 
 "Pleno reconocimiento de la autonomía del Estado y de la libertad religiosa de los ciudadanos     
 
 Ya.    21/06/1977.  Página: 25. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

DISCURSO DEL NUNCIO APOSTÓLICO

"Pleno reconocimiento de lo autonomía del Estado y déla libertad religiosa de

los ciudadanos"

"La Sania Sede se mantendrá siempre dispuesta al diálogo fecundo con las

autoridades para

precisar en acuerdos equitativos y ponderados la función de la Iglesia en el

país y su servicio

al pueblo" • "La Conferencia Episcopal va aunando el sentido de

independencia trente a

toda opción parcial y la responsabilidad orientadora de las conciencias desde la

luz del Evangelio

Os agradezco vivamente la invitación que, por medio del eminentísimo señor

presidente, me habéis hecho para participar en la sesión inaugural de vuestra

XXVI Asamplea Plenaria. Vuestra bondad al invitarme a este acto , me .anima a

comunicaros mis sentimientos en un momento importante y esperanzado de la vida

de la Iglesia en España.

La Conferencia Episcopal Española ya cubriendo, con plena conciencia y con

dinámica serenidad, las etapas decisivas que recorre vuestro país, siempre desde

una misión de Iglesia, aunando el sentido de independencia frente a toda opción

parcial, y la responsabilidad orientadora de las conciencias desde la luz del

Evangelio. Permitidme expresaros mi comunión con esta actitud de pastores, que

siempre he defendido y que no dudo será reconocida, por la sociedad actual y por

la historia, como un servicio a la Iglesia y a España. . Aunque la vida de la

Iglesia tiene su ritmo propio—no siempre condicionado a laa incidencias de la

sociedad civil—es Indudable que cualquier paso histórico, en la existencia de un

pueblo, repercute seriamente en la marcha de´la Iglesia, sobre todo en países

como España, de profunda raigambre cristiana y de presencia eclesial en tantos

ámbitos de la existencia. Una época como la que comienza, constituye, cuando

menos, un reto a la creatividad de la Iglesia, para que defina nítidamente su

identidad, en una España pluralista, y acierte a prestar un servicio pastoral al

pueblo, en fidelidad al Evangelio y en sintonía con la historia.

Desde esta perspectiva, son muchas las tareas pendientes, algunas de ellas ya en

curso de realización. El año pasado probasteis unas "líneas pastorales", que

expresan vuestros propósitos para el futuro de la Iglesia en España. Impresiona

el fuerte acento que ponéis en estas dos exigencias: evangelización y comunión.

Queréis que el pueblo de Dios asuma un talante misionero, incrementando la

cataquesis a todos los niveles: lleve la palabra evangelizadora al mundo del

trabajo y a la Universidad, a los medios informativos y a las concentraciones

urbanas," a la juventud y a la tercera edad. En suma, queréis una Iglesia fiel

al Señor y cercana a los hombres.

Y todo ello desde una plataforma de comunión eclesial, para que todos saquen

fruto y nadie desparrame. Tarea nada fácil> bien lo sabéis. ¿Cómo armonizar la

libertad cristiana, e.l pluralismo, la madurez adulta del clero y del laicado,

con la comunión jerárquica, querida por el Señor como garantía de la identidad

cristiana?

Tampoco es fácil discernir lo sustancial de lo accesorio; en aguas tan movidas

como las actuales, ni definir el espacio de nuestra comunión fraterna sin ahogar

las diferencias legítimas y enriquecedoras. Pero es claro a todas luces que la

Iglesia, si no es signo de unidad, no puede ser cauce de evangelización. Este sí

que es un gran desafio a nuestro ministerio pastoral, como obispos y como

episcopado.

Incluso más allá de la propia comúnidad cristiana, al menos del círculo de los

creyentes que practican, la Iglesia debe ser plataforma de encuentro entre

personas y entre grupos, y uno de los grandes cauces de la convivencia social.

¿Cómo no ver con esperanza ese horizonte en la España que ahora se inicia?

ABIERTA AL DIALOGO

Por lo que toca a la Santa Sede, ella seguirá con profundo respeto y afectuosa

simpatía todos los pasos que el pueblo español vaya dando en convivencia

pacífica y en libertad. Sa mantendrá siempre dispuesta ni diálogo fecundo con

vuestras autoridades, para precisar, en acuerdos equitativos y ponderados, la

función de la Iglesia en el país y su servicio al pueblo.

Plena libertad religiosa

Fieles al Concilio Vaticano II, a las directrices del Santo Padre y, a las

repetidas sugerencias de vuestra Conferencia Episcopal, deseamos que, en pleno

reconocimiento de la autonomía del Estado y de la libertad religiosa de los

ciudadanos, se asegure a la Iglesia e> cumplimiento de su misión y se tenga en

cuenta el peso de la fe católica en vuestro • ser histórico y en vuestra

comunidad nacional. PROGRAMA DE TRABAJO En el ámbito estricto de la Iglesia,

después del feliz reconocimiento de la autonomía en el nombramiento de sus

pastores, nos quedan tareas tan sugestivas como la revisión de las

circunscripciones ec1esiásticas, cuando lo exijan los intereses pastorales; el

rep1anteamiento del sistema de dotación económica, con mayor equidad y más

generosa comunicación de bienes entre las diócesis; una dinámica y actualizada

formación de los aspirantes a la vida sacerdotal y religiosa; la potenciación

de. los centros de alta cultura eclesiástica; la puesta al día de una ágil y

fecunda pastoral para la juventud estudiantil y obrera, no sólo para que viva

más hondamente los valores del Evangelio, sino, también para que los realice en

los distintos sectores de la vida pública; la reactivación de la vida de fe, en

primer lugar, de los ministros del Señor, si queremos edificar al pueblo de

Dios.

Podríamos multiplicar los capítulos de esperanza y de responsabilidad. Pero

baste con lo dicho para expresare.- el Interés de la Sede Apostólica y el mío

fraternal por este paño rama alentador de la Iglesia en España. Dios bendiga,

hermanos, todos vuestros afanes y envíe su Espíritu para que, especialmente

durante los días de esta Asamblea, os haga ver con claridad el camino por donde

hay que andar, con el fin. de realizar fielmente el mensaje evangélico, según el

mandato del Señor Jesús.

 

< Volver