Autor: Romero, Emilio (FOUCHÉ). 
   Esa gran derecha     
 
 ABC.    06/06/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 2. 

Pequeños relatos

Esa gran derecha

Aparecieron Manuel Fraga y Antonio Garrigues en los informativos de Televisión, y a propósito de la

noticia sobre la formación de la gran derecha. Hay que decir, inicialmente, que los socialistas han sido

objetivos y razonables. No solamente no les preocupa la existencia de la gran derecha democrática, sino

que tienen la preocupación de su mala situación actual. Manuel Fraga vino a decir que lo que ha venidio

diciendo estos años no lo ha rectificado la realidad, que está donde estaba, y que carece de

condicionamientos personales en el logro de esa gran derecha. Antonio Garrigues es un personaje

tentador e increíblemente desorientador. Es una especie de liebre con las orejas levantadas. Por todas las

razones políticas y familiares que se levantan a su alrededor, y por una vocación política fresca y

erotizada, ha caído en un cruce de caminos, y su tremenda duda, como la de cualquier mortal, es la de

escoger aquel que le lleve a Roma. El hombre mira a Calvo-Sotelo, y como este tiene un gesto

indescifrable, no se aclara. El hombre mira a los liberales de su hermano Joaquín, y se dice: «Los doy yo

más que me dan.» Mira luego a Fernández Ordoñez y lo contempla esperando a ver lo que hace Calvo-

Sotelo. Así no hay manera. Lo ocurrente de Antonio Garrigues es que ha sostenido la opinión del

beneficio que reportaría ahora mismo un Gobierno socialista. Sostiene -y esto es cierto- que es una

altenativa evidente de la democracia; y añade que ello ayudaría a la forja de una nueva derecha

democrática, con todos sus ingredientes liberales, socialdemócratas, etc. ¿Verdaderamente piensa

Garrigues que los socialistas promoverían el nacimiento de unos adversarios poderosos, a la manera como

los republicanos y socialistas del 14 de abril provocaron la aparición de Gil Robles? Escudriño a Alfonso

Guerra en sus pensamientos recónditos y le veo morirse de risa. La otra ocurrencia de Antonio Garrigues

-que ya he dicho más de una vez que es el Garrigues más importante de esa familia- es diseñar para

España el modelo alemán, con la izquierda socialista moderada, la derecha cristiana moderada y el partido

liberal bisagra. Que naturalmente sería él. Una especie de carta política para gobernar siempre. A mí me

gusta el modelo. Pero España no importa modelos políticos. Ahora lo que procede despejar -por la

urgencia- es si Leopoldo Calvo-Sotelo, Francisco Fernández Ordoñez, Oscar Alzaga, Antonio

Garrigues, Rodolfo Martín Villa y Manuel Fraga pueden vivir juntos. Y que Pío Cavanillas ayude. Si se

pudiera hacer eso, estaríamos en 1977 en cuanto a posibilidades. Entonces Leopoldo Calvo-Sotelo

repetiria también un vicepresidente militar para la Defensa, porque lo militar es ahora mas importants que

cuando se llamo una vez a Fernando de Santiago y Díaz de Mendívil y luego a Gutiérrez Mellado. Es

mucho mejor estar tranquilos con los militares dentro, que asustados con los militares fuera, Y,

naturalmente, un militar pacificador.

Querido Antonio Garrigues: Cuando únicamente puede ganar la derecha es desde el Poder, pero si

estando en el Poder, como está, no consiguiera limitar vuestro protagonismo orgulloso, corregir vuestra

falsificada importancia electoral, quitaros de la cabeza clasificaciones ideológicas que no tenéis -porque

pensáis todos lo mismo, aunque seáis todos diferentes- y convenceros de que lo mejor que se puede

hacer con una tarta es repartirla y no perderla, pues a lo mejor la derecha tiene un mejor destino que la

francesa -Emilio ROMERO

 

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