Autor: Castro Zafra, Antonio. 
 Entre la política y la falta de fe. 
 Los conflictos de la Iglesia española     
 
 Arriba.    17/09/1977.  Página: 20-21. Páginas: 2. Párrafos: 43. 

Entre la política y la falta de fe

LOS CONFLICTOS DE LA IGLESIA ESPAÑOLA

Torancón: «La Iglesia no se ha visto mezclada en las elecciones»

Muchos españoles son católicos y partidarios del divorcio

La compatibilidad entre marxismo y cristianismo, otro tema delicado

Las encuestas aseguran que el anticlericalismo va en aumento

La Iglesia Católica española acaba de pasar la gran prueba a cuenta de unas

elecciones generales. Al parecer —y según los datos disponibles— la ha

superado con holgura.

«Por primera vez en la Historia de España, la Iglesia no se ha visto mezclada en

unas elecciones políticas», resumió el cardenal Tarancón a los obispos durante

la última Conferencia Episcopal celebrada en Madrid el pasado mes de junio. {Sin

embargo, son muchas las voces que piden una posture «comprometida- de la Iglesia

en política. Y desde el Vaticano no se ha visto con agrado esta «neutralidad» a

la que se achaca un fuerte avance de la izquierda a costa de los votos

católicos.)

Como en Italia y Francia, ser católico en España no va a ser fácil, en el

futuro.

Pesa todavía sobre el país una tradición religiosa muy fuerte que se traduce en

rutina y «costumbrismo» —cumplimiento de los preceptos de la Iglesia «por

costumbre»— y no está bien vista socialmente, por ejemplo, una boda que no se

celebre en la Iglesia

La aparición del divorcio y el matrimonio civil van a cambiar este panorama.

¡Pero las perspectivas no- son desalentadoras para la religión, en España.

UN ANTECEDENTE OBLIGATORIO: LA POLITICA

Imposible referirse a la Iglesia en España sin tener en cuer.ta el contexto

político en que ha vivido el catolicismo durante los últimos cuarenta años. La

jerarquía eclesiástica tomó partido durante la guerra civil, canonizó esa guerra

elevando a la categoría religiosa de cruzada una de las partes. Para ser justos,

hay que reconocer que, sin punto de comparación, la persecución religiosa

desatada en la parte republicana careció de paralelismo posible en la otra zona,

la proclamada zona de «cruzada».

La Iglesia no regateó posteriormente elogios a los vencedores, que resultaron

ser los componentes de su propio bando. Durante las dos décadas siguientes.

Iglesia y Estado viven una luna de miel que trae aparejada la sacralización del

Poder por parte de la Iglesia, y la elevación del altar a niveles desconocidos

hasta entonces, por parte del Estado.

Cuando la Iglesia inicia el despegue político, inevitablemente, se le acusará de

oportunista; de bajarse del barco antes que se hunda. {Al actual Papa Montini,

se le atribuiría un papel protagonista en punto a oposición al Estado español,

de crítico implacable de España. La acusación no era justa en toda su. amplitud.

Recientemente, el Nuncio de Su Santidad en España ha desmentido enérgicamente

esta postura crítica de Pablo VI hacia nuestro país.)

En la actualidad, es perceptible frecuentemente cierto! complejo político por

parte de los obispos, que se afanan demasiado a veces en no aparecer como «gente

del régimen». Sólo así se explican ciertas vaguedades puestas en marcha a la

hora de dar normas sobre las elecciones, atribuibles al temor de desagradar a

sectores de izquierdas. Todavía pes», sin embargo, en la vida social el

antecedente católico, como forma de presión y categoría.

¡LA IGLESIA Y EL CAMBIO

Bajo el epígrafe de «cambio» sólo se entiende hoy una cosa en España, el cambio

«político». «La Iglesia española apoya el cambio político» fue un reciente

titular, el pasado mes de junio, con motivo de la nota del episcopado español

reunido en Madrid.

Nos referimos ahora a otro «cambio», al que debe someterse —o no— la Iglesia

española. A la aceptación consecuente del Vaticano II. que puso en marcha unos

estímulos fiara corregir la posición de la Iglesia.

En España, las innovaciones del Vaticano II han ido incorporándose lentamente a.

la vida parroquial. En la encuesta realizada a escala nacional por el Instituto

de Opinión Pública, en mayo de 1975, un 77 por 100 de los consultados advertía

que, efectivamente, la Iglesia española cambiaba (sólo el 8 por 100 no «veía»

nada nuevo). Otro cantar era el juicio que merecían esos cambios: eran buenos

para el 49 por 100, malos para el 10 y, finalmente, ni buenos ni malos, para el

29 por 100.

La revista «Vida Nueva», en una reciente encuesta nacional (1) ratificaba estas

cifras al reseñar que el 72 por 100 de las personas consultadas estaban por el

cambio, especificando además, que la Iglesia «tenderá» cada vez más en el futuro

a ser una comunidad más particlpativa y liberadora. Una quinta parte de los

consultados ve esa Iglesia caminando hacia formas moderadoramente abiertas, y

muy pocos prevén una Iglesia más cerrada y rígida (el 1 por 100).

CATÓLICOS Y SOCIEDAD

Los problemas con que se enfrenta la sociedad española tienen cumplida respuesta

en la encuesta de «VN- y la organizada a nivel nacional, también por la Comisión

Episcopal de Pastoral (2).

Por ejemplo, una de las cuestiones más debatidas, la compatibilidad —o

incompatibilidad— marxismo-cristianismo. obtiene una respuesta mayoritaria´a

favor de la Imposibilidad de ser buen cristiano y buen marxista al mismo tiempo:

el 47 por 100 se pronuncia por la Incompatibilidad, mientras que el 30 opina lo

contrario. La autorización del divorcio —no admitido por la Iglesia, aunque los

obispos han adelantado que no se van a oponer a él— es masiva por parte de los

encuestados por ´«VN»: el 91 por 100, quienes declaran, además, su apoyo a la

´posibilidad civil del divorcio.

El tema de la educación cristiana, sobre el que acaban de publicar la

Conferencia Episcopal, y la Congregación romana correspondiente, sendas ^i^Dtas

reivindicando los derechos de la lglesia, fue abordado en la encuesta de VN- con

un resultado absolutamente mayoritario a favor de que debe darse en la escuela,

siempre que los padres no se opongan. El 84 por 100 de los encuestados se mostró

a favor de esta educación cristiana. Los indecisos y quienes no deseaban este

tipo de educación sumaron solamente el 16 por 100 restante. Y un alto

porcentaje, las dos terceras partes de los encuestados, se opone a que todos los

centros escolares sean del Estado, aunque una quinta parte de ellos afirmaba lo

contrario.

Por último, y para completar el panorama, dentro de la actualidad >•" que las

recientes severas medidas económicas han puesto el tema del pago de los

Impuestos, a la pregunta: «¿Considera pecado o moralmente deshonesto evadir

impuestos?», las tres cuartas partes de los interrogados afirmaron que sí, que

evadir impuestos es deshonesto, mientras que uno de cada seis lo duda, y una

décima parte afirma que no. La encuesta espacifica que proporcionalmente, los

hombres son más escrupulosos que las mujeres en materia de moral fiscal.

Un tema, SKI embargo, resulta, cuando menos embarazoso, y es el de la moral. Las

opiniones son absolutas en lo que se refiere a la futura evolución de la moral:

siete de cada diez encuestados está convencido de que variará.

INFLUENCIA DE LA PARROQUIA Y MUNIDO JOVEN

Se trataba de averiguar cómo la parroquia; que según dice el Vaticano M es la

célula de la Iglesia local, realiza la evangelización, esto es, cómo comunica el

mensaje de Cristo. La primera constatación es que a más del 90 por 100 de las

parroquias urbanas «se les escapa» más de la mitad de la población, y que un 70

por 100 de las parroquias no llega siquiera a una tercera parte de la población

urbana, que es la más dinámica, la más numerosa y, por supuesto, la más joven de

la Iglesia española.

Por lo que se refiere a los jóvenes, los sacerdotes consultados —más de 4.000—

piensan en su mayoría que los jóvenes son las primeras víctimas del materialismo

que vive la sociedad actual. No hay una consigna cor como respuesta a esta

situación. Ni las parroquias parecen salir de su rt"^ concierto ni aun los

padres de familia parecen saber cómo dar una respuesta adecuada a esa juventud

que busca su vida.

«El Secretariado de la Comisión Episcopal de Pastoral {SCEP). concluye, a la

vista de los resultados que comentamos, que un somero cálculo daría la cifra de

unos 5.000 jóvenes que, en toda España asisten habitualmente a los locales que

para ellos se destina en las parroquias. Esa cifra —continúa el SCEP— no llega

al 1 por 100 del total de jóvenes españoles.»

Si reflexionamos que la Iglesia del mañana va a estar formada por esos jóvenes,

el resultado de la influencia actual de las parroquias es sencillamente

desalentador.

UNA IGLESIA CLERICAL

•A pesar de todo, parece que la Iglesia española no acaba, sin embargo, de

realizar un esfuerzo por incorporar a los laicos en su esfera de actividades. No

hay espacio cómodo para los seglares de hoy en la Iglesia, en líneas generales.

La jerarquía, hasta hace poco —ahora proyecta instaurar el diaconado

«permanente» para los laicos— prefiere poner una sotana, un cura, en los puestos

responsables, a un seglar. A los diez años del Vaticano II, a cuando se cumplen

varios decenios de la aparición de la llamada «teología seglar», encontrarse con

estas evidencias es desalentador.

Cuando el SCEP conoció los resultados de la pregunta: «¿Existe en la parroquia

un Consejo ´Pastoral?», y la siguiente: *la participación de los fieles en la

vida de la parroquia, ¿cómo le parece a usted?», no dudó en calificar esos datos

como indicativos de una «gravísima situación». Casi la mitad de las parroquias

no habían puesto en marcha aún el Consejo Pastoral, y la intervención de los

laicos en la vida parroquial era muy escasa invariablemente. Si para el Vaticano

II el seglar desempeña una parte activa en la vida de la Iglesia», esta

afirmación conciliar no es válida para España.

No es, pues, extraño que en la encuesta de «VN» de forma aplastante (más de

cinco de cada seis encuestados, exactamente el 84 por 100) se opina que el

anticlericalismo va en aumento. Es significativo que, si bien dicho

anticlericalismo avanza en todos los sectores —según los encuestados— abunda más

en los sectores reaccionarios que en los progresistas.

De modo que a la respuesta clerical, propia de una Iglesia española

clericalizada, hay que oponer la contrarrespuesta del anticlericalismo. Parece

que la disminución de vocaciones, por una parte, y el distanciamiento político

de la Iglesia, por otra, van a contribuir a que ese clericalismo y

anticlericalismo alcancen cotas menores de las calculadas por los, encuestados.

LA MISA DOMINICAL

Resulta ser el índice más a mano para comprobar la religiosidad de una parroquia

la misa dominical. Nada se ha inventado que refleje mejor el grado de fe y

piedad de una comunidad cristiana, la celebración eucarística constituye, según

el Vaticano II, el centro de la vida de la comunidad cristiana; apartarse de

este centro significa perder vitalidad. Cuando en la encuesta del SCEP se

preguntó a los párrocos el porcentaje aproximado de fieles de su parroquia que

asiste a misa dominical, la respuesta fue muy variada: menos del 10 por 100 en

el 15 por 100 de las parroquias, y más del 50 por 100 de los feligreses

únicamente en el 10,5 por 100 de las parroquias.

Llamaría también la atención que nada me.ios que cuatro de cada diez personas

que asisten a misa los domingos lo hagan por cumplir con el precepto, es decir,

para no pecar, y una de cada tres asistan a misa los domingos «per costumbre».

De modo que si el número de asistentes a misa es bajo, más bajo queda aún si hay

que reducir de ahí un 70 por 100 de gentes que van por motivaciones poco o nada

religiosas. Sólo el 6.2 por 100 asiste a misa porque «la eucaristía es el

alimento de su .vida cristiana».

Si el dato económico puede completar el panorama del catolicismo español, he

aquí algunos:

Sobre la ayuda estatal al clero, los encuestados en la revista «VN» tienden

hacia la supresión absoluta (casi las tres décimas partes de los encues-^

lados), y a mantenerlo sólo por algunos años, la mitad.

La encuesta del SCEP refleja la escasa generosidad de los católicos con las

parroquias. Para un cristiano español, hay que concentrar en muchos casos la

comunicación de bienes como una obligación grave. No sueltan con facilidad su

dinero los católicos españoles. Pe ahí que sólo el 27,5 por 100 de las

parroquias españolas tengan resuelto su problema económico, a pesar de que el

60,2 por 100 haya suprimido los aranceles. Evidentemente, la pregunta es: ¿qué

ayuda prestan esas parroquias que tienen resuelto su problema económico a ese

32,1 por 100-que no lo tienen solucionado? La respuesta es que ninguna ayuda,

ninguna comunicación de bienes siquiera a nivel parroquial. {Durante la última

Conferencia Episcopal los obispos, alarmados ante esta situación, decidieron

poner los cimientos para un plan de comunicación de bienes entre diócesis pobres

y ricas.)

Por lo demás, el clero español disminuye, los sacerdotes, que totalizaban en

1969 26.124, no pasan en 1975 de los 24.000. En la década de los sesenta se

ordenaban algo más de 800 sacerdotes cada año, ¿hora no llegan a 250; y los

seminaristas, de más de 8.000 han bajado a poco más de dos millares. Se trata de

cambios «cualitativos», se dice. Bien, lo mismo vale para el resto del mundo.

Porque en España, como en el resto del mapa mundi, la Iglesia católica atraviesa

una nueva etapa de revisión y acomodo, en la que la calidad acabará por

imponerse a costa de la cantidad. Nadie está capacitado, siri embargo, para

predecir cuándo llegará el final de este túnel que ahora cruza nuestro

catolicismo.

Antonio CASTRO ZAFRA

(1) La encuesta realizada por la revista «Vida Nueva», publicada el día 9 del

pasado mes de julio, refleja una Importante opinión:; la de sus

suscrlptores, que representan* indudablemente una *éllte> dentro de la

Iglesia española. Poco más de la mitad de los encuestados, el 59 por 100, son

seglares, y el resto, del estamento clerical. El cuestionarlo fue distribuido

en enero del presente año.

(2) La Comisión Episcopal de Pastoral envió cuestionarlos a todas las

parroquias española. .Poco más de la mitad de los encuestados En total

fueron consultadas 2.148 parroquias. Respondió un 30,4 por 100.

Sábado 17 sepbre. 1977

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