"Eduquemos en la fe" (y 2). 
 La formación religiosa en la escuela, un dererecho de los padres de familia  :   
 Palabras de Monseñor Fernández, obispo de Ávila, a los maestros católicos. 
 Ya.    06/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 17. 

ó-X-77

INFORMACIÓN

"EDUQUEMOS EN LA FE" (y 2)

Lo formación religiosa en lo escuela, un derecho de los padres de familia

La enseñanza religiosa debe formar parte de los planes de estudios; darse de

conformidad con la doctrina de la Iglesia, reconociendo su competencia sobre la

misma; ofrecerse a todos ios alumnos, con libertad para renunciar a e fía, y

deben impartirla quienes se reconozcan creyentes

PALABRAS DE MONSÍÑOR FERNANDEZ, OBISPO DE AVILA, A LOS MAESTROS CATOLICOS

Continuamos hoy la publicacion extractad» del esclarecíáor documento "Eduquemos

en la íe", rpie monseñor Felipe Fernández obispo de Avila, ha hecho publico,. -

con ocasión dd. comienzo del curso escolar, sobre Ja educación en la te y la

catequesis de niños y jóvenes. En «sta segunda y última parte, monseñor

Fernandez se dirige a los maestras, catequistas y religiosos.

"Los principales criterios—dice—que deseo :rjb raya ros & todos, peto d« utra

ms,n3ra. particular a los maestros católicos, ion loa siguientes:

• No existe escuela neutra. "Estamos persuadidos de que la escuela no pueda

eer neutra, La formación ¡titegraí de la persona líeva consigo una concepción

del hombre y tía la sociedad, que implica el planteamiento del sentido último y

trascendente d» la persona humana o la referencia al mismo, para afirmarlo,

para, negarlo a para prescindir de él

• Ii!i formación religiosa, inseparable de la educación humana.

El proceso de la educación en te te no se puede separar del proceso educativo

general del hombre. Los padres de familia cristianos vienen, por ello obligados

a conseguir que la, educación dte sus hijos en la escuela incluya su formación

moral y religiosa, en conformidad con la fe de Ía

La. formación .religiosa, inseescuela no es un privilegio fle Ja Iglesia, sino

un derecho de los padres de familia,

"No corresponde al Estado, y menos cuando se sienta sobre bases democráticas,

fijar por cuenta propia o por &l criterio altérnente de sus equipo* Se gobierno

el modelo e do cativo que ha de inspirar el sistema de enseñanza. Esta debe ser

reflejo de ]a tabla da valores y creencias del cujetpo social y factor de su

progreso. En lo que atan* a jos niños y a Jos adolescentes, corresponde a sus

padres el derecho y, el deber de señalar a los poderes públicos ya los

educadorea el´Upo de enseñanza, que desean fs.ra sus hijos."

• Condiciones par» el ejercicio de esta enseñanza,

"Tíos parece que, para la aplicación de este principio de respeto al derecho de

los padres de fa. milla sobre la educación moral y religiosa de sus hijos, la

enseñanza relígíosa en ios centros del Estado debería atenerse a las siguientes

condiciones:

a) Que forme parte de los planes de estudio de los niveles educativos

correspondientes » niños y adolescentes., ya que privar a la enseñanza religiosa

del carácter académico íel -cual no contradice su peculiar

trata* miento pedagógico) la conduce, sin. remedio, a una yuxtaposición y

consideración >íe añadida dentro de la escuela.

b) Que la enseñanza de la religión católica se imparta de conformídad con la

doctrina de la Iglesia, reconociendo la -competencia qae corresponde et te

Iglesia sobra la misma; en enseñanza hecha ctm una intercionalida

eiíueatJva, respetuosa 4e la libertad y" del proceso de maduración del alumno,

pero sin reducirla a una mera infwrmae3ón descriptiva dal fenomeno religioso.

e> Que se ofrezca a tofloa los alumnos, considerando exentos de la misma a los

alumnos no católicos y aquellos alumnos católicos cuyos padres decidan renunciar

fl la enseñanza religiosa en •el ámbito del centro escolar; y, por illtlmo,

d) Que sea impartida por aqueílcs que se reconozcan creyentes y estén

dispuestos, a colaborar en esta acción educativa por los padres de familia y con

la Iglesia. Por tanto, que ningún profesor de centro público esté obligado a

enseñar religión, a sos alumnos y, asimismo, que ningún proíesor pueda ser

impedido >Ie hacerlo si lo solicita y posee la venia de la autoridad

eclesiástica."

En el documento, monseñor Fernández se dirige también a los religiosos,

recordándoles el valor eclesial y social de sil labor y pidiéndoles su

colaboración en la pastoral} ayudando a las catequesis parroquiales, urbanas y

rurales, preparando catequesis, contribuyendo a la creación de movimientos

apostólicos; atendiendo pastoralmente a loa profesores de enseñanza y a

asociaciones de padres de familia y manteniendo su presencia en organismos

diocesanas.

Finalmente, monseñor Fernández dice a. les catequistas >jue su labor e-s

enteramente necesaria. "Recibir—dice tambien—el reconocimiento eclesial de

vuestra -labor. Recibid la invitación a continuar vuestro esfuerzo, día tras

día, año tras año, por una permejjéníe y renovada formación catequética."

 

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