Apertura del curso en la Universidad de Comillas. 
 El matrimonio civil debe separarse del canónico  :   
 Lección inaugural sobre "La estabilidad del matrimonio", de don José M. Díaz Moreno. 
 Ya.    05/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Apertura del curso en la Universidad de Comíllas

EL MATRIMONIO CIVIL DEBE SEPARARSE DEL CANÓNICO

"En un piano realista, debería establecerse en España, cuanto antes, un sistema

de matrimonio civil facultativo, con reconocimiento de efectos civiles ai

matrimonio canónico"

Lección inaugural sobre «La estabilidad del matrimonio», de don José M. Díaz

Moreno

Es. evidente el progresivo deterioro del .sen ti do cristiano de la. familia. En

este deterioro, cuyas causas son múltiplas y complejas, las* cuestiones que se

refieren A la estabilidad del matrimonio, y específicamente a la

indisolubilidad, adquieren hoy en España una candente actualidad, lia dicho José

Alaria Díaz Moreno, S. J., en la lección Inaugural de! curso en la Universidad

Pontificia de Comillas, al hablar sobre "La estabilidad del matrimonio".

Urge, por tanto, una labor de clarificación en el planteamiento d« los problemas

aquí implicados. Si éstos se plantean mal, las soluciones serán falsas e

inadecuadas. Entre estos problemas hay dos que sobresalen, por su complejidad y

por su dificultad d« planteamiento y de solución: *n primer lugar hay que

determinar con íodw exactitud la doctrina de la Iglesia católica sobre te

indisolubilidad,, para no pecar ni por carta de más ni por carta de menos. Y en

segundo lugar, es urgente" determinar cuál debe ser la postura cristiana ante

Jas leyes civiles >jue regulan el matrimonio.

DOCTRINA DE LA IGLESIA SOBRE EL, MATRIMON1O

La doctrina de la Iglesia—siguió diciendo el padre Díaz Moreno—sobre la

indisolubilidad puede resumirse así: cualquier matrimonio válido queda sustraído

a 1« ívolunfad privada de Io« cónyuges en orden a su disolución, pero sólo hay

una dase d« matrimonio que sea, además, absolutamente indisoluble y que, por

tanto, ni siquiera por Ift intervención de ,!a suprema autoridad de la Iglesia

puede ser disuelto. Se trata de] matrimonio sacramental y consumado. Y como

consecuencia de esta doctrina, ante el hecho irreversible de un fracaso

matrimonial, Ja Iglesia adopta tres posturas: disolver el vínculo, si es

posible, o intentar declarar ra nulidad, Y e-i ninguna de las dos son posibles^

concederles la separación perpetua o temporal. En esta doctrina na todo es

dogmático. Y queda un ancho campo para la Investigación y el esclarecimiento de

la potestad >le la Iglesia sobre el matrimonio y de sus misteriosos límites. Y

es urgente esta tarea de esclarecimiento ya que la Iglesia se ve interpelada por

dos fidelidades: la fidelidad del mandato de Jesús, que quiere el matrimonio

indisoluble, y la.fidelidad a ser signo de salvación y de misericordia.

JOSTURA CRISTIANA ANTE LAS LEYES CIVILES La postura cristiana ante las leyes

civiles «cerca del matrimonio tiene nos claras vertientes. La primera es la

separación del matrimonio canónico y «leí matrimonio civil. Creemos que lioy e*

opinión casi unánime que deben separarse. El Estado puede reconocer efectos

civiles al matrimonio canónico o. bien ignorarlo por completo. >ro nos asuste •

la segunda posibilidad, pero creemos i|tie en un plano realista debería

establecerse en España cuanto antes un sistema de matrimonio civil facultativo,

con´ reconocimiento de efectos civiles, al matrimonio canónico V la segunda

vertiente se refiere a JiS leyes civiles divorcistas. En nn régimen de mutua

independencia entre la Iglesia y el Estado, no »e puede • exigir al Estado cfue

acomode su legislación a la doctrina fte la Iglesia y, p»r otro "lado, t>l

legislador civil no está siempre obligado a elevar a categoría de norma, legal

todo lo que *A lina, exigencia ética. Entra aíjuí en juego 1» prudencia,

política y los principios de la tolerancia en orden » evitar males mayorés. Pero

sea la que fuere la normativa estatal, el cristiano deberá »er´ siempre

consecuente con en conciencia y con su fe, que exigirá quizá un comportamiento

heroico, ya crue lo legitímente admitido puede no coincidir >.´»n lo éticamente

lícito.

Finalmente, entendemos qxie la tafea primordial de la Iglesia «« volcarse en

cens-eguir una purificación de au Derecho matrimonia] >le todas aquellas

adherencias seculares qu» a lo largo de la historie, han podido ensombrecer su

misión religiosa. Y al mismo tiempo, jjoc&r el máximo empeño en una adecuada

educación de ios cristianos para vivir esa maravillosa v difícil vocación ai

matrimonio sacramental.

 

< Volver