Sínodo de los Obispos. 
 La jerarquía denuncia el marxismo ateo  :   
 Labor destructiva en las filas católicas. 
 El Alcázar.    05/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Sínodo de los Obispos

LA JERARQUÍA DENUNCIA EL MARXISMO ATEO

• Labor destructiva en las filas católicas

Ciudad del Vaticano (Crónica de Interino)

A Partir de ayer los, padres sinodales empezaron a tratar la segunda parte del

documento-base presentado elprimer día por el Cardenal brasileño Aloisio

Lorxcheider, que constituye el llamado "instrumento de trabajo" mediante el cual

se encauzan los debates a lo largo de las Congregaciones que siguen celebrándose

en presencia del Santo Padre.

Si bien el Sínodo está desarrollándose aún en su fase introductiva (intercambio

de experiencias e informaciones), algunos comentaristas intentan ya bosquejar

las primeras indicaciones generales que parecen manifestarse con carácter

mayoritario. Los vaticanistas indican dos tendencias muy generales: 1) en la

obra de formación cristiana, hay que prestar la máxima atención a las

condiciones sociales y culturales de las personas y de los grupos a los cuales

se dirige la Iglesia, con el fin de responder de modo siempre adecuado a los

interrogantes supremos del hombre y 2) en la transmisión del mensaje evangélico

hay que asegurar la integridad doctrinal, sin reducciones indebidas y sin

concesión alguna a esta o aquélla ideología.

La Iglesia perseguida

Otro aspecto que se destaca mucho en los ambientes del Sínodo y que, por

consiguiente, se refleja con gran relieve en la información y en los titulares

de la prensa italiana, es la insistencia con la cual los Padres Sinodales

procedentes de países bajo régimen marxista denuncian las enormes dificultades

que se ve obligada a soportar la Iglesia en el desarrollo de su misión

evangelizadora.

En este mismo sentido, el cardenal yugoeslavo Frane Franic, arzobispo de Split-

Makarska, ha recordado «la libertad religiosa limitada» que reina en

Yugoeslavia, donde los movimientos juveniles religiosos existentes en Occidente

no se pueden organizar ni tener lugares de oración en común, instrucción

religiosa adecuada, etc, la conservación y progreso de la fe depende sólo de las

familias sanas´ y practicantes. Hay que tener en cuenta, según ha advertido el

cardenal Franic, que frente al marxismo, que también exige y consigue actos

heroicos de sus adeptos, ya no vale al liberalismo burgués, que está totalmente

superado y no tiene perspectiva alguna de futuro. Una moral permisiva, como la

que llega de Occidente, resultaría fatal para la fe.

También el Tercer Mundo

Sobre el mismo tema de las persecuciones habló ayer el Patriarca de Antioquía de

los Maronitas, monseñor Antonio Pedro Khoraiche, que ha denunciado «el escándalo

de nuestro tiempo: discriminaciones, desigualdades, opresiones. Muchos son

víctimas de la ideología, del materialismo político. Se ve amenazada la fe y la

existencia». Es un problema que se extiende también al tercer mundo, y el obispo

de Tshmbe (Zaire), monseñor, Alberto Yungu, lo ha descrito con acento doliente.

Allí, a los católicos, les han quitado todo: escuelas, prensa, radio,

organizaciones juveniles, etc. Y también, el obispo de Gormaniciana (El

Salvador), ha hablado de otro aspecto del mismo problema: la labor capilar y

destructiva que hacen los marxistas en las filas de los católicos. «Los

catequistas rurales — dijo el obispo—, se dejan engañar fácilmente por el

Partido Comunista y por grupitos maoístas, y no son menores las dificultades

entre los sacerdotes: algunos de ellos fuertemente comprometidos en el campo

social, se inclinan a colaborar con los marxistas».

Por otra parte, el cardenal Felici ha lamentado el hecho de que mientras el Papa

sigue recordando en sus discursos la importancia del dolor y del sufrimiento en

la Religión Católica, estos dos conceptos están desapareciendo de las modernas

ediciones del catecismo. Y el cardenal francés Carroñe, que tenía fama de

prelado progresista, y que actualmente es Prefecto de la Congregación para la

Educación Católica, ha criticado las numerosas investigaciones teológicas

modernas. (Especial de Europa Press).

 

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