Autor: Izquierdo, Rosario. 
 Opinan dos sacerdotes. 
 La mili de los curas     
 
 Arriba.    14/10/1977.  Página: 24-25. Páginas: 2. Párrafos: 21. 

Opinan das sacerdotes:

LA MILI DE LOS CURAS

ANTONIO ARADILLAS: •«Estoy a favor, pero sin trato diferente af sacerdote»

Existe dicho español que ctce así: >Te pega menos qua a un santo -dos pistolas.

Pues bien, habrá que ver como sientan a un sacerdote del «Cetme» y la

ametralladora si, por fin. comienzan a Integrarse pieriamente éstos en las filas

militares. SI, se ha anunciado e] estudio de fa incorporación de los sacerdotes

a 4a «mili» «n unos momentos «n

por Jo que para ellos suele ser un suplicio, en unos momentos en que la objeción

de conciencia «e Incrementa día a día y se pide a grito» que se acorte el tiempo

de servicio a Ja Patria,

En realidad, nc «dio -tos clérigos han gozado de ese privilegio durante muchos

años. Tampoco los -mineros han tónico que hacer la milla, n» tos hijos de viuda,

ni... €n fin. muchos han sido loa casos de exención de) servido militar. Hay

ejemplos muy corrientes por causas mis que´juatifleídas. Los sacerdotes tuvieron

que facería durante la U Republica. Más tarde, ss les considera i ¡brea de

servir • 4a Patria presentando armas. En (a actúa Í4dad. aa íJcnc cierta

tendencia a secularizar a los ministros de ía iglesia, de manera qua desde «i

forma de vestir hasta la. da pensar han sufrido una fenportanta transformacion.

-Se tiende * tratar at sacerdote con un criterio más amplio. Se te considera un

hombre COR lo qua de bueno y do malo conlleva esto. Tal vez por teda» astas

razona se ha hv b*io esta tóea que probablemente 5» formalizará pronto; que los

cura» vayan a la «mili».

AYUDANTES DE CAPELLÁN .CASTRENSE

Ef hecho de que un sacerote haga Ja «mili» no extrañará prácticamente a casi

ned´re; qufzá lo atas chocante sea verte empuñar un arma, ya que siempre -se

trata al cura como una persona mucho más espiritual y lejos de ta violencia. Tal

ver, por «lio, se afirma que ía mayoría actuarán como ayudantes del capellán

castrense y «n trábalos más adecuados a su condición. Sin embargo, nada so sabe

aún con certeza. Habrá que esperar B 4a renovación del Concórdate de 1953 para

afirmar algo con exactitud.

Tampoco ae conoce ta reacción da ta gente, ía optaron a´e ios espartóles ante

esta nueva forn>a da homologar al sacerdotal. Ambos han sido objeto da duras

críticas por parte de muchos sectores. Son dos curas de diferente esto 3 soleva

a cnbo^os criterio a a» rán muy diversos y variarán sobra todo «ntr« los j

arenes seminaristas y Jos sacerdotes de más «dad. £a muy probable qu« éstos «n

protestan « Incluso, «poyen 4a Idaa, ya que no deberán ejecutaría. Sin «mbarso,

aEgún joven pueda no entender algo de (o que por su condición pensaba librarse.

lo mejor et. conocer ios juicios de dos personalidadas dentro de E rrdmBterin

sacerdotal. Son dos curva de diferentes fríe», de distintas tendencias y qug,

sin embarco, lian sufrido la censura en algunos libros «, incluso, homitías. Son

el padre Aradillas y Venanclo Marcos.

UN CURA «PROGRE

€1 padre Aradillas es muy conocido> en nuestro pais por sus Innumerables charlas

en la radío, cus articulos en «Pueblo», sus tibros. Ha escrito mucho y casi

podría decirse que se ha especializado en la cuestión divorcio, tema de casi

todos sus tratados. El padre Aradlas tiene tina gran experiencia en estos

aspectos y eí un hombre con e! qua puedo contarse para hablar de ciertas cosas.-

€1 está totalmente de acuerdo con que se suprima xmo da los privilegios que fa

mantenido la Iglesia con respecto el resto del pueblo español, «Los privilegios

—>!Ice— son Incitación a la Incomodidad- da los otros* y. ademas, los

privilegios que otorga «I Estada puedan ser una aspecto de compraventa..

—¿Qué puede significar para un sacerdote o para un íamhiartsta hacer el servicio

militar?

—El servicio de a eenoear * loa t» nú « la, juventud tat «ama *c. Da ocasión

para, «Jetear h» «virtudes» castrenses, cono con U tunfatfo la ofcadfen-eto * bt

jerarquia. toa sacerdotes «e humanizan mas, ya que a tienen que depender de tos

demás y hasta el mismo uniforme les hace mantenerse en el anonimato, porque al

sacerdote le sobran incienso y dignidades, le sobra que le hablen de usted y

esto es una cura de humildad. Además e! servicio militar proporciona la ocasión

de salirse de cura y, si se es seminarista, de decantar la vocación. Esto yo no

lo veo como un peligro, smo una ventaja, ya que se adquiere seguridad.

VENANCIO MARCOS:

«la «mili» es un licuor; se sirve a la «Patria» + ¡«Pero un sacerdote tío debe

empuñar las armas, sino realizar servicios auxiliares»

ESTA CLARO: HAY MAS VENTAJAS QUE INCONVENIENTES €N LA PRESTACIÓN DEL SERVICIO

MILITAR POR SEMINARISTAS Y (CURAS

Actualmente, muchos jóvenes piden un servicio social en el que puedan aprender

algo más que la utilización de armas. Por otro lado, {a noticia de que el

servicio militar para los sacerdotes estaba en estudio decía que se iba a

incorporar a éstos a destinos apropiados a su condición, lo cual podría

coincidir más con et servicio social que COR el militar. Sin embargo, el padre

Araduras, por su forma de hablar parece estar totalmente conforme con el

planteamiento actual de la *mili».

—Yo estoy • favor, aunque me (justaría ver un cambio. Estarte conforme con un

servido al Estado desde la entrega y eapsctoHi cresoorsi fu venal durante un

periodo de tiempo en el que uno se formara a af mismo en determinadas virtudes y

si ni vas; beneficiara • la sociedad. Con te quena estoy de acuerdo es con que

se da en et servícío un trato diferente al sacerdote. Si no hace lo misma que un

joven cualquiera, no podrá descubrir IM ventaja* que ya he apuntado antes.

Et padre Venancio Marcos coincide con Aradillas en su sí rotundo al servicio

militar para los curas. Este hombre ha tenido durante mucho tiempo una fama

cierta en España. A él le escuchaban miles de personas en sus charlas en la

radio. A él le censuraban muchos, e incluso, sus homilías estaban prohibidas en

determinadas diócesis. Ahora, bastantes personas le consideran «carca» y, en

cierto modo, el grado de audiencia y «tención hacia él ha decarda. Considera que

pare cualquiera e! servicio militar es una honra, la -mlU- es un honor, ya que

significa servir a la Patria. Piensa, por tanto, que al sacerdote no se le debe

privar de esa satisfacción.

—Pero, -¿de ventad puede tener tan« tas ventajas hacer el servicio militar?

—Como todo, nene «us ventaja» y cus inconvenientes, aunque con mi* aquéllas. Por

ejemplo, el seminarista puede conocer mejor «I ambiente de la gente de su edad.

6e acostumbra a ora disciplina que ya no se encuentra ni ea los seminarlo», en

los que normalmente los alamnos H*nen au un* pan poder llegar larde. V, por otro

I* de, h*y que «tejarse penetrar por el •entkfe de Patria pan sentirla. En

cuanto a los Inconvenientes, el mayor puede ser que en lugar de ser el

seminarista el que seduce», se deje «educir por la vida de los demás; aunque,

claro, esto pasa ya en fa Universidad y en otros lugares.

Al contrario que Aradillas. don Venancio Marcos piensa que el seminarista debe

prestar servicio de armas, pero si es un sacerdote consagrado debe dedicarse e

servidos auxiliares, tal y como se ha expresado ya en las notas oficiales. «Es

muy duro —dice— ver a IET sacerdote manejando armas y no creo que hiciera gracia

a nadie, incluso a los no creyentes, ver empuñar una ametralladora a un cura».

El padre Venando Marcos está totalmente de acuerdo con la forma en que el

servicio militar es prestado actualmente en España. Se encuentra radicalmente en

contra de los objetores de conciencia debida a la gran picaresca española que

lleva «1 engaño e Ja sociedad por parte de aquellos que sienten miedo por

utilizar un arma o que temen ta gran disciplina de tos cuarteles.

—El argumento de que hay que homologarse coa otro» patees tiene poquísima

fuerza, porque cada país es disanto y España tiene que hacer sus propias leyes,

que son tuyas, sht criticar fas demás. SI lo que hacen en el extranjero con las

objetores de contiénete es buena, podemos homologarnos. Yo creo que *stt bien

que se les de* algún» consideración, siempre y cuando se tenga plena seguridad

de que M mienten, pera es dificil.

(Fotos: CARRERO y JIMÉNEZ.}

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