La educación religiosa no debe sacarse de la escuela  :   
 Carta cristiana del cardenal Tarancón. 
 Ya.    05/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 19. 

5-XI-77

LA EDUCACIÓN RELIGIOSA NO DEBE SACARSE DE LA ESCUELA

"Tienden muchos o separar la religión de la vida normal del hombre y la

educación en la fe de la educación integral que debe darse en los distintos

cauces educativos" • "No basta que la formación en la fe se desarrolle

exclusivamente en el ámbito -eclesial. Es indispensable que ella sea una parte

importante de la educación integral humana que se da en el ámbitoescolar"

CARTA CRISTIANA DEL CARDENAL TARANCON

Bajo el título "Fe y transmisión de la cultura", el cardenal Tarancón publica en

"Iglesia en Madrid" su sexta carta cristiana . sobre el tema "La educación en

una sociedad democrática". He aquí el texto íntegro:

Tienden muchos a separar la religión de la vida normal de! hombre y la educación

en la fe de la educación integral que debe darse en los distintos cauces

educativos. Creen que la Iglesia debe limitarse a los meros actos de culto y que

las creencias religiosas deben ser ajenas a la vida humana, social y política de

los ciudadanos.

Esos mismos, sin embargo, se escandalizan cuando la Iglesia no defiende

abiertamente los derechos humanos o no facilita la acción de los que, en algunos

regim nes políticos, no pueden proclamar sus derechos o hacer valer su presencia

y su participación en los intereses comunitarios.

Son bastantes también ios cristianos, que entienden !a independencia de la

Iglesia como una renuncia absoluta a utilizar para sus fines los medios normales

que la sociedad emplea en beneficio del hombre. Y por eso defienden qua ]a

educación en la fe ha de ser obra exclusiva de la comunidad eclesial.

Estos mismos cristianos, sin embargo, establecen el compromiso por el hombre

como una exigencia ineludible—la primera y a veces casi la única—del auténtico

compromiso de fe, porque por los hombres y para su salvación se encarnó

Jesucristo y proclamó su mensaje liberador.

FE Y CULTURA

Si estas contradicciones podían tener cierta explicación—y hasta una aparente

justificación—en tiempos pasados, cuando se establecía casi una contradicción

entre el mundo y la fe, entre lo natural y lo sobrenatural, entre lo terreno y

lo espiritual, después del Concilio Vaticano II no tienen explicación alguna.

"La fe no es una añadidura artificial sobrepuesta a la cultura y a la formación

humana que loS alumnos reciben en la escuela." La Iglesia debe estar

comprometida en la lucha por la Justicia. El reconocimiento de los derechos

humanos y de la dignidad de la persona es una exigencia de la misma fe.

"La fe es una luz que se proyecta sobre todas las zonas del pensamiento y

vivifica todo el desarrollo personal y comunitario", como lo demuestra la misma

civilización occidental que p= nr>a consecuencia y un desarrollo de principios

cristianos.

EL ÁMBITO ESCOLAR

No basta, por lo tan.to, que la formación en la fe se desarrolle exclusivamente

en un ámbito eclesial, aunque- en él se habrá de completar necesariamente. Es

indispensable que ella sea una parte importante de la educación integral humana—

para los cristianos—que se da en el ámbito escolar.

Es cierto que el orden temporal tiene su propia autonomía—y hasta independencia—

y sus normas específicas. Y nunca será lícito solucionar los problemas

temporales por razones religiosas ni los asuntos religiosos por motívacione;

políticas.

Es verdad que la Iglesia no debe aprovecharse de los poderes temporales para

cumplir su misión, ni debe imponer la fe sirviéndose de los medios sociales.

Claramente lo ha dicho la jerarquía española y lo ha practicado con la misma

claridad en todo el proceso político que acaba de vivir nuestro pueblo.

Pero no es menos cierto que la Iglesia tiene el derecho y el deber ineludible de

educar en la fe a sus hijos de una manera eficiente, de tal modo que éstos sepan

hacer la síntesis entre sus creencias y sus deberes ciudadanos y políticos, y

sepan vivir su vida humana y acierten a comprometerse en la solución de los

problemas que afecten a sus hermanos, los hombres, según las exigencias de su

propia fe.

EDUCACIÓN EN LA FE Y FORMACION HUMANA

Y esto no podría conseguirse si la educación en la fe fuese paralela, no

convergente,´ con la formación humana; si la luz de la fe no iluminase sus

deberes cívicos; si la religión se considerase como ajena a la cultura; si, en

una palabra, se separase la educación en- la fe de la educación integral de los

cristianos.

Si la escuela es el medio más apto para la transmisión de la cultura y para la

educación integral del hombre, es evidente que también en la escuela ha de

encontrar el cristiano ese elemento —la educación en" la fe—, sin el cual no ee

podría hablar de una educación integral, tai como la entiende la Iglesia.

Es imprescindible, por lo tanto, que el sistema educativo de una sociedad

democrática imparta esa educación "en el pleno respeto, desde luego, a las

convicciones de otros alumnos y de sus padres".

 

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