Autor: Campo Urbano, Salustiano del. 
   El electorado comunista     
 
 Ya.    04/06/1982.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LA INMENSA MAYORÍA

El electorado comunista

La crisis interna de UCD y su mayor visibilidad como partido del Gobierno ha distraído la atención de las

repercusiones del fracaso del PCE en las pasadas elecciones andaluzas donde obtuvo solamente ocho

escaños y perdió nada menos que 232.000 votos en relación con el máximo de 476.000 que alcanzó en las

elecciones municipales de 1979. Con los conseguidos ahora solamente tendría dos diputados andaluces en

las Cortes en vez de los siete actuales, perdiendo los de Granada, Málaga y Cádiz y uno de Sevilla.

Tal desastre debe contemplarse a la luz de lo que el partido era, con sus casi dos millones de votos en las

elecciones legislativas de 1979, que lo calificaban, en cifras absolutas de votantes, como el tercer partido

comunista de Europa occidental, por detrás solamente del italiano y del francés. Su fuerza, sin embargo,

era muy desigual en el país, ya que el 62,7 por 100 de su electorado provenía de Cataluña, Andalucía y

Madrid, siendo, por el contrario, extremadamente débil en el País Vasco, Castilla, Galicia y Canarias. Su

fuerza en las áreas Metropolitanas industriales o en las zonas rurales no le coloca en posición hegemònica

en ninguna región, porque en todas lo supera claramente el PSOE. En las elecciones de 1979 adelantó

bastante en Valencia, Madrid, Asturias, Zaragoza, Jaén, Granada y Sevilla y, con excepción de Asturias,

su progreso excedió al del PSOE, que acusó en Andalucía la presencia para él perturbadora del PSA.

Pero estas tendencias de carácter general no resuelven las dudas acerca de la estabilidad del electorado,

que es la eran pregunta de la nueva democracia española. Respecto, precisamente, del PCE y del PSOE,

Juan Lins ha tratado de contestarla en un extenso e interesante capítulo con el título de «Una visión

sociológica del eurocomunismo español», publicado en el libro Eurocomunismo, dirigido por George

Schwab. Su información básica procede de una encuesta realizada en 1978 según la cual si por la razón

que fuese los comunistas no pudiesen votar en su partido el 62 por 100 preferiría el PSOE a todas las

demás posibilidades, cosa que no pasaba a los electores socialistas que habrían elegido así: el 37 por 100

al PCE y el 40 por 100 a UCD. Lo curioso es que cuando procedió el autor a clasificar su muestra de

acuerdo con sus preferencias políticas en una escala de izquierda a derecha y aunque encontró que el 57

por 100 de los que apoyaban al PCE se inclinaban por el PSOS, y llegó a la conclusión de que «parece

improbable que los socialistas puedan atraer una parte del electorado comunista». Él fundamentaba esta

afirmación en el hecho de que los principales temas ideológicos - tales y como el marxismo, la

monarquía, las actitudes hacía Estados Unidos y otras cuestiones cómo la ayuda a las escuelas privadas-

el electorado comunista era mucho más homogéneo que el socialista y muy diferente de él. A juicio de

Lins, los datos parecían sugerir que el PCE no tenía que temer demasiado la concurrencia del PSOE y

que, en cambio, el flanco izquierdo de este partido corría un serio peligro.

Asunto complementario, pero importante, era la imagen que el PCE-PSUC dentro del electorado en lo

que concierne a su democracia interna -bastante cuestionada-, a su marxismo, a su carácter

revolucionario, a su caracterización como defensor de la libertad -que muchos ponen en duda- y a otras

características. No deja de ser significativo que la mitad del electorado creyera que los socialistas eran

capaces de evitar una confrontación política entre los españoles, mientras que la proporción de quienes

atribuían tal cualidad al PCE era bastante menor. En términos de liderazgo, los electores comunistas se

pronunciaban en un porcentaje más elevado de modo favorable a Felipe González, cosa que no pasaba

entre los socialistas respecto de Santiago Carrillo, de cuya sinceridad, honestidad y simpatía dudaban

muchos.

Este resumen adquiere una particular trascendencia a la vista del artículo periodístico sobre el fracaso

comunista en Andalucía, escrito por Manuel Azcárate, Pilar Brabo, Carlos Alonso Zaldívar y Julio Segura

en "El País". En él se aprecia cómo han evolucionado algunas de las notas mencionadas antes. En el

contexto de un avance general de la izquierda con un masivo descenso del voto comunista, los firmantes

concluyen que «ser eurocomunista por fuera y lo contrario por dentro es inviable».

Satustiano DEL CAMPO

 

< Volver