Autor: Unciti, Manuel de. 
 XXVII Asamblea Plenaria del Episcopado. 
 Próximo documento episcopal sobre la futura constitución     
 
 Ya.    25/11/1977.  Página: 37. Páginas: 1. Párrafos: 20. 

25-XI-77

INFORMACIÓN RELIGIOSA

Pag. 37

XXVII Asamblea Plenaria del Episcopado

PRÓXIMO DOCUMENTO EPISC0PAL SOBRE LA fUTURA CONSTITUCION

Los obispos han determinado hacer una decía ración pública, tomando como base

las notas

preparadas hace varios días por la Comisión Permanente O Listo para su

aprobación el

"plan de formación" de los candidatos al sacerdocio

Antes de que finalice—mañana sábado—la Asamblea Plenaria de la Conferencia

Episcopal Española, la opinión pública conocerá un documento colectivo de los

obispos sobre "el momento constitucional español". Ha sido así determinado por

una amplia mayoría de votos.

También se -ha acordado que se tome como base para este documento el conjunto de

puntos o capítulos que la Comisión Permanente, había hecho llegar a manos de

todos los obispos el primer día de la Asamblea. I*os obispos Cirarda, Montero,

González Moralejo, Díaz Marchán y Setién han quedado comisionados para redactar,

el documento. La comisión ha celebrado ya una primera reunión de trabajo y el

documento está en el telar. Presentado al Pleno de la Asamblea, e Incorporadas

las enmiendas que los demás obispos , contemplen oportunas, será sometido a

votación, probablemente el sábado a primera hora.

No era fácil para los obispos llegar a este acuerdo. Algunos entendían que

intervenir ahora, cuando la Constitución está aún en hilvanes, no era

aconsejable. Se debería esperar a tener un conocimiento del total del articulado

de la nueva Constitución y en fase más avanzada de elaboración. Existía también

en algún obispo e! temor de que la intervención episcopal pudiera ser

interpretada como una concreta opción política, bien por coincidencia de puntos

de mira con los de algún partido, bien —y seria lo más probable—por

distanciamiento y aun oposición a los de algún -otro. Hubo quien expuso el

criterio de que los parlamentarios cristianos, en cumplimiento de su simultánea

responsabilidad de representantes del pueblo y de creyentes, deberían actuar por

sí y ante sí, sin, necesidad de que la jerarquía tuviese que dejar oír su voz al

respecto. Y también hubo quien, con un afán de perfeccionismo a ultranza,

consideró que no había tiempo suficiente para redactar un documento doctrinal

extenso y bien razonado...

Razones positivas

El Pleno de la Asamblea escuchó y ponderó estas intervenciones; pero escuchó y

ponderó igualmente otras que se pronunciaron abiertamente, en número mayor y con

más fuertes argumentos, en favor de una declaración sobre el tema constitucional

en este preciso momento. El hecho de no conocer sino parcialmente el borrador de

la Constitución, más que un inconveniente era, en realidad, una ventaja. Los

obispos podían así situarse en un nivel de principios, sin necesidad de bajar a

una ponderación y discernimiento técnico del posible articulado de

la.Constitución. Aparecería más claro que ¡a suya; sería una toma de posiciones

ante puntos éticos y doctrinales y no una polémica partidista. De hecho, la

Comisión Permanente había abordado el tema y redactado un esbozo de declaración

sin conocer directamente el borrador de la Constitución, aunque, como es lógico,

no sin algunas, noticias sobré el mismo.

Por otra parte, la necesidad de una palabra iluminadora. para los católicos,

incluidos´ los parlamentarios, y aun para toda la opinión pública, parece fuera

de duda. La elaboración de un texto, constitucional es .un hecho de singular

importancia en la vida de todo Estado. Se juega en su redacción el presente y el

futuro,, en buena parte al menos, de todo un pueblo. Son numerosos los problemas

implicados en toda Constitución, y algunos de ellos bielden el campo de los

derechos más radicales de las personas y de las instituciones. ¿No sería mal

interpretado el silencio de la jerarquía? ¿Podía callarse la Jerarquía sin tal

vez un grave incumplimiento de su misión? ¿No tiene que iluminar a todos los

creyentes, incluidos los que ostentají la representación del pueblo? ¿No es ésta

la actuación normal de otros, episcopados, en cualquier nación d e m o crática,

cuando los legisladores tienen que abordar temas de-mayor entidad? ¿No ´podría

ocurrir que un afán perfeccionista llegare con´ excesivo retraso la palabra de

los obispos?

La Asamblea Plenaria dio por buenas estas razones y se determinó a hacer público

su pensamiento sobre el actual momento constitucional de España.

QUE CLASE DE DOCUMENTO?

Eran obispos y como tales tenían que hablar; es decir, como obligados por misión

y función a defender y proteger, y hasta estimular, los derechos humanos y los

derechos cívicos^ Eran obispos de la Iglesia y como tales tenían que defender,

proteger y aun estimular la libertad religiosa de todos los ciudadanos

creyentes. Eran obispos de ¡a Iglesia en España y como tales tenían que hacer un

llamamiento al realismo, a la verdad de nuestra sociedad nacional en este aquí y

ahora de 1977. La nueva Constitución no podía ser a este respecto un texto

genérico, abstracto,, ajeno a la .realidad del país, capaz de aplicación a

cualquier sociedad. Debería ser—y esto es democracia—una Constitución de todos y

para todos los españoles, en cuanto tales, en cuanto miembros de esta /concreta

y precisa comunidad nacional.

Y porque eran obispos en linea con el Vaticano II no podían pedir tratos

privilegiados para la Iglesia, ni tratar de imponer a los no-creyentes las

exigencias derivadas de una fe libremente asumida, ni interferir en las

concretas opciones ´políticas que el pluralismo democrático patrocina,´ni

descender a formulaciones técnicas propias de la prudencia y de la ciencia

política. ¿Entonces? Lo propio del documento episcopal sería la afirmación de

los derechos individuales, colectivos e institucionales propios d´e la libertad

religiosa, por un lado, y del hecho sociológico de una comunidad nacional con

aplastante mayoría de católicos.

Sobre estos presupuestos se trazará el documento que dentro de pocas horas

conocerá el país!

¿Polémicas en el horizonte? Muy más que probables, a Juzgar por las. que ya ha

suscitado el discurso de apertura de esta Asamblea Plenaria del Episcopado. En

el fondo, el enfrentamiento . de dos perspectivas: la de quienes desean que la

Iglesia Católica sea contemplada legalmente como urna asociación más entre otras

de cualquier género y objetivo, desde una asociación recreativa a un partido

político; y la de quienes entienden que la realidad es la realidad,* que el

"hecho Iglesia" está ahí, que millones de ciudadanos españoles se" profesan

cristianos, que las leyes no pueden ignorar la existencia de todo un abultado

capítulo de cuestiones en las que convergen el Estado y la ´Iglesia en nuestra

concreta sociedad de hoy. ¿Basta con decir, por ejemplo, que tas confesiones

religiosas gozarán de libertad de culto? ¿Es que una fe comienza y acába en el

culto y con el culto? ¿Basta con decir que los ciudadanos gozan de libertad de

adhesión a una fe cualquiera o ti ninguna, sin que resulte necesario contemplar

el hecho de que el creyente lo es en toda circunstancia, llámese ésta servicio

militar, enfermo en un hospital de la Seguridad Social, prisionero en una

cárcel? ¿Basta con decir que la enseñanza no estatal "podrá" recibir "ayudas"

del Estado o hay que afirmar el derecho de los ciudadanos y de las instituciones

libremente creadas por grupos de ciudadanos a montar sus centros educativos y a

exigir que el Estado haga plenamente eficaz este derecho con una plenitud de

subvenciones?

PLAN DE FORMACIÓN DE LOS SEMINARISTAS

Mientras se despejan éstas y otras interrogantes, los obispos han vuelto a

replantearse el temía del plan de formación de los seminaristas mayores. Hece ya

un año que el tema viene una y otra vez a¡ aula de la Asamblea Plenaria. Parece

que en esta ocasión va a ser la vencida. Por el momento, el presidente de la

Comisión Episcopal de seminarios y Universidades eclesiásticas, monseñor Suquía,

arzobispo de Santiago de Compostela, • ha presentado a los obispos un1 plan en

46 páginas. El texto presentado en ocasión anterior se extendía por 89 páginas.

Se ha prescindido ahora de una serie de textos doctrinales que se dan por

conocidos y de otros que se prestaban a favorecer determinadas opciones teóricas

concretas, con perjuicio de la libertad del pluralismo en la Iglesia. El nuevo

texto es, además, mucho más realista. Se han tenido en cuenta las opiniones de

los obispos y de loa rectores de los distintos seminarios españoles, con los que

los miembros de la comisión encargada del tema ha trabajado, por regiones

eclesiásticas, codo a codo.

Y esta visión de la realidad de las diócesis ha revelado que dos tercera* partes

de los jóvenes

que se preparan al sacerdocio viven en comunidad grande, mientras el resto ha

preferido vivir en pequeños grupos comunitarios. El plan de formación admite

ambas fórmulas, si bien reclama que todo candidato al sacerdocio ha de formarse

en nn ámbito comunitario mayor- o- menor.

Al tema, tan cuestionado hoy en día, de si los seminaristas pueden o no

simultanear estudios eclesiásticos y estudios civiles, el plan de formación

responde con la negativa. Durante el tiempo anterior a los estudios filosófico

teo1ógicos o propiamente eclesiásticos, el seminarista puede frecuentar las

aulas universitarias o. los centros de formación profesional. Puede seguir con

estos estudios durante su formación Intelectual filosóflco-teológica, aunque

reduciendo los estudios civiles a pocas materias; pero la seriedad de los

estudios eclesiásticos y la urgente necesidad de un clero fuertemente formado

reclama—según el plan de formación lo entiende—que los seminaristas dediquen

prácticamente todo su esfuerzo intelectual a su .formación específica. Durante

este período de formación no podrán, salvo casos excepcionales, simultanear

estudios eclesiásticos y trabajo profesional en los meses de empeño académico...

Asablea general de la COPE

Como ya anunciamos, se ha celebrado la Asamblea general de la cadena de ondas

radiofónicas de la Iglesia. Se ha aprobado en esta reunión el lanzamiento de un

programa informativo nacional que será difundido por las 46 emisoras de la

cadena, aparte otros programas que integran el primer bloque de la cadena. Se

constituyó oficialmente el Consejo de COPE con los mismos miembros con que

"venía funcionando de manera provisional y se analizaron las posibles

repercusiones que sobre la cadena podrían tener los llamados "acuerdos de

Ginebra", que regulan la distribución de frecuencias radiofónicas de ondas

medias.

Visita a la Nunciatura Apostólica

A última hora de la tarde de ayer, los obispos se trasladaron a la Nunciatura

Apostólica para devolver colegialmente la visita que al comienzo de la Asamblea

.Plenaria les: hizo monseñor Dadaglio. No es esta la primera vez que la Asamblea

Plenaria es recibida por el nuncio en su residencia y no hay lugar a especular

sobre el alcance y significado de este encuentro, aunque es claro que, en las

circunstancias actuales, éste podría ser un gesto público de apoyo del cuerpo

episcopal a los afanes de la nunciatura en torno a los acuerdos parciales. El

actual silencio sobre este particular da un tinte especial a las solicitudes de

los obispos sobre el momento constitucional español.

Manuel DE UNCITI

 

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