Autor: Castro Zafra, Antonio. 
 La nueva Iglesia. Entrevista con Antonio Briva Mirabent, presidente de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales. Un obispo para los no creyentes. 
 El hombre de la frontera     
 
 Arriba.    11/12/1977.  Páginas: 4. Párrafos: 69. 

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Nueva IGLESIA

UN ser distinto y extraño, eso es *la nueva Iglesia» que comienza a existir

entre nosotros, fatigosamente. Todo es diferente en ella, y hasta los rasgos

del Dios que ahora nos ofrece han perdido aquella tradicional dureza y severidad

para esbozar un perfil bondadoso. Los anatemas han sido bloqueados, las

excomuniones retiradas del uso y una especie de desarme cívico comienza a

imponerse sobre la legión de sacerdotes, religiosos, monjas y prelados, que

constituyen la antigua ^milicia de Cristo». Ya no hay ^apartheid» religioso y

todos los hombres son iguales.

Esta serie es una laboriosa expedición al dentro mismo de esa nueva Iglesia en

España. Como en el caso del eurocomunismo, también es licito preguntarse aquí si

esa nueva Iglesia no es una estrategia, un puro montaje táctico y, por lo mismo,

provisional.

Nos proponemos abordar a los líderes de esa nueva Iglesia durante varias

semanas. Y que nuestros lectores juzguen su autenticidad.

• Para demostrar que no son ateos deben, sin embargo, hacer una afirma fien

positiva y explícita de desenganche de todos sus movimientos engendrados desde

el ateísmo

• La

desconfesmnalización real de una mili tanda política no puede ser aceptada como

válida por una declaración verbal gue incluso puede sugerir un cierto

oportunismo

Sin nervios y sin voces ni gritos, pausado y seguro, silencioso como una sombra

erguida, ignorado sistemáticamente por ¡a propaganda —¿quién le ha visto alguna

vez en la pantalla de TV o paseando por >los salones católicos», donde se

tejen y destejen las promociones?—. Antonio Briva Mirabent, cincuenta y un

años, es E! Adelantado para las fabulosas tierras de los no creyentes

españoles. Este es el Artesano constructor de puentes —«pontí-tex»— que ayudan a

saltar barreras y remontar abismos, de modo que

puedan comunicarse católicos con no católicos y creyentes con los que no

lo son. Briba es el Hombre de la Frontera. Desde dentro,

sus pasos son seguidos y observados minuciosamente por

Determinados sectores católicos con el dedo sobre el gatillo Y e!

teleobjetivo vaticano, desde fuera, permanece enfocado

siempre sobre el. Naturalmente, el obispo Briva no renuncia a su ronda

fronteriza. Tímido hasta limites asombrosos, perceptiblemente

cordial, permanece gran parte del año en las altas tierras

ar´.ctganas, y por lo menos media docena de veces abandona sus libros

y sus gentes para penetrar primera linea adelante, incluso

hasta la zana de nadie. De modo que nuestra conversación es

sencillamente una andadura sobre la frontera junto a este hombre.

ENTREVISTA CON ANTONIO BRIVA

—¿Conoce usted personalmente a Santiago Carrillo?

—No. He leído detenidamente su libro, pero nunca he hablado con él.

—En ese libro, el secretario general del PCE invita a los católicos a vivir un

cristianismo autentico dentro de las filas de su partido.

—Sí. Me parece esta afirmación equívoca. En todo caso habría que distinguir

entre el plano social y el plano ideológico. Y si la afirmación de Carrillo hay

que entenderla —como me parece— en el plano ideológico, hoy por noy, no podemos

admitirla.

Sin embargo, en Italia, el obispo Bettazzi ha escrito al secretario general del

PCI. Berlinguer. planteando un diálogo comunismo-cristianismo, que

necesariamente tiene que cruzar por el campo ideológico.

—Berlinguer ha respondido que el comunismo no es necesariamente ateo. Pero noy

que reconocer que el PCE se adelantó al PCI en este terreno. Los comunistas

españoles dejaron de ser ateos, pública y oficialmente, hace dos años. Un

documento del Comité Ejecutivo Central, de febrero de 1975, al revisar la línea

de relación con los cristianos, resuelve que tos cristianos que para aquella

fecha militan en el partido estarán en igualdad de condiciones que el resto de

los afiliados al PCE, es decir, establece una especie de igualdad de

oportunidades para acceder a cargos de responsabilidad. Allí se acuerda que ni

el PCE ponga condiciones a esos cristianos, ni que éstos tengan que ocultar su

condición cristiana.

—Se puede creer entonces, a lo que parece, que el comunismo ya no es ateo.

—No. A no ser que los comunistas hagan una afirmación positiva y .explícita de

desenganche de todos sus documentos y movimientos engendrados desde el ateísmo.

—¿Cabe distinción entre marxismo y comunismo? Porque puede resultar que estemos

hablando de temas distintos.

—Hablamos de la misma cuestión, no hay duda. Lo que sucede es que hay en

circulación una cantidad prácticamente innumerable de marxismos, y bato esta

perspectiva, y con las cautelas que una afirmación como la que hago puede

exigir, no cabe seguir repitiendo que todo marxismo ha de ser rechazado por ser

intrínsecamente ateo, así, de manera indiscriminada.

—Entre los marxismos, el eurocomunismo se presenta ya oficialmente como no ateo.

¿Hasta qué punto un católico puede aceptar esta opción?

—Vera: tos eurocomunistas porten de tos manuscristos de la juventud de Marx,

recientemente descubiertos. En esos manuscritos alienta un humanismo

profundísimo. Pero tos monistas se olvidan de la evolución posterior de Marx, no

sé si de una forma consciente o inconsciente (táctica). Y así llegan a una

concepción del marxismo que sería la de ta juventud de Marx, anterior a todo su

gran cuer-

po de teorías, a la asunción de la crítica de ta religión —que Marx asume de

Feuerbach como punto de origen— que es para Marx la ideología, el opto del

pueblo, una compensación Ilusoria de las miserias reales que soporta el hombre y

que le impide reaccionar enérgicamente contra ta opresión. Desde esas ideas —no

podemos olvidar esto— se ha pasado sistemáticamente a la persecución de ta

religión. Con alguna incoherencia, cierto, porque Marx es tolerante en este

aspecto, pero el hecho se ha producido .por una especie de salto de planos, y en

todos los países dominados por el marxismo, ta Iglesia es perseguida, y tos

creyentes son acosados de diversas maneras sostenidamente. De modo que, ante los

hechos., no valen tos argumentos: la desconfesionalización real de una militando

política no puede ser aceptada como válida por una declaración verbal que

Incluso puede sugerir un cierto oportunismo.

—De la renuncia a la dictadura del proletariado, el comunismo pasa ahora, en

Occidente, a la renuncia al ateísmo. ¿Qué indican estos cambios? Parece que algo

más que una estrategia, ¿o es solo eso, una táctica?

—Como ya le he dicho, los comunistas parten siempre de tos escritos de Marx para

no desvincularse de la fuente, de ta ortodoxia, digamos. Luego afirman que Lenin

y Stalin dan un nuevo giro al comunismo. Es posible. Pero ninguno de ellos

prescinde deja virulencia de Marx en sus últimos escritos, que se supone son tos

de su madurez. El eurocomunismp propone ahora una vía democrática al socialismo,

e incluso una desconfesionalización. Pero la credibilidad

de este movimiento me parece que debe estar subordinada a unas comprobaciones, a

unos controles primarios que podrían ser, por poner un ejemplo:

— una ruptura ideológica con todas tas formas de socialismo dictatorial;

— una democratización del partido en su interior, no soto a ta hora de elegir

dirigentes, sino en la manera de tratar las disidencias de sus militantes;

— y, sobre todo, en este campo específico, una respuesta que tienen que dar tos

propios marxistes de hoy y del futuro, de que marxismo y ateísmo son divisibles.

Porque usted sabe que muchos marxistes, por ejemplo, en España el PTE, siguen

afirmando que marxismo y ateísmo son inseparables, ya que consideran que el

ateísmo es una pieza insustituible para la visión del mundo que precede a la

revolución proletaria.

—A propósito del diálogo Berlinguer-Bettazzi del qué? hemos hablado antes. ¿Qué

opina de la iniciativa del obispo italiano al escribir a Berlinguer?

—Me parece que ha sido una Iniciativa privada muy positiva. Sin embargo, a mi

juicio´, tenía que haberse llevado este diálogo a un nivel superior. Berlinguer

representa a todo el PCI, pero el obispo no representa a todos tos católicos

italianos, eso está claro.

—¿Escribiría usted una carta a Santiago Carrillo en ese sentido?

—Las circunstancias socio-históricas de este caso son distintas a tas de Italia.

No escribiría esa carta, porque nada iba a aclarar.

—En resumen, no hay comuni-

cación católico-comunista en España.

—No se trata de eso, Lo que yo no creo nunca es que halla entro nosotros, entre

tos católicos y los comunistas españoles, un foso, una ruptura definitiva:

podemos y debemos dialogar.

—Ya hay grupos de cristianos afiliados al comunismo que aseguran realizar ese

diálogo; me refiera a los Cristianos Para el Socialismo (CPS), empeñados —según

ellos— en un compromiso de punta de lanza, pero, en cambio, reciben un trato,

digamos, duro, por parte de la jerarquía católica.

—Verá, este movimiento de tos CPS, aunque en último término —y contra mi

voluntad— tuviésemos que condenarlo alguna vez, como tal movimiento merece todos

mis respetos y algo más. Es un intento de buena fe y de un gran sentido de

voluntad pastoral de acercamiento. No estoy de acuerdo con ellos, cierto, pero

procuro sinceramente meterme en su psicología y comprender sus motivaciones.

Ellos Intentan desconfeslonalizar al marxismo desde dentro.

—Como presidente de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales, al

frente del Secretariado para los no Creyentes, ¿ha planteado usted el problema

del diálogo comunismo-cristianismo ´en el seno de la Conferencia Episcopal

Española? ¿Qué experiencia tienen en este sentido?

—La CEE no ha examinado, como tal Conferencia, proyecto alguno de diálogo con el

comunismo en España. Es un paisaje cambiante, el marxiste, y resulta francamente

difícil fijarlo para su estudio. El ateísmo marxiste tiens una coherencia, una

dinámica histórica que no puede, me parece, desaparecer de ta noche o la mañana,

porque to decida un grupo de líderes, y no es extraño detectar discrepancias y

desajustes. El hecho de que ta cuestión religiosa se someta a debate y se

pronuncien los dirigentes en el sentido en que to hacen acabará por modificar al

marxismo.

—¿Qué datos maneja usted sobre este tema? ¿Qué informes recibe?

—La bibliografía es abundante, desde luego. El diálogo comunismo-cristtanismo es

hoy un debate internacional. Pero también manejamos informaciones directas. Hay

gente muy preparada que elabora estudios a partir de hechos reales.

•¿Qué dicen esos técnicos»?

—Lo Comisión Episcopal que presido examina muchos estudios. Pero siempre nos

encontramos con e| muro tremendo de que los técnicos que enviamos a examinar la

realidad sintonizan con la buena voluntad y la buena fe de los católicos

avanzados y no detectan la falta de rigor ideológico. E« como si padecieran un

espejismo pasajero, una alucinación, que les produce visiones Incompletas. De

modo que regresan con Informes que al no "abarcar la gama de valores necesarios

para formular un juicio nos impiden tomar postura.

—No van ustedes, pues, a condenar a los CPS.

—Nadie habla de condena ahora. En último término, no se puede aprobar ni

condenar lo que no está claro, y, honradamente, el asunto que comentamos no lo

está. En resumen, esta es mi teoría: «Un pastor de almas no puede dejar de

buscar los hermanos marxistes presentes en su comunidad. No abrirse, no

alinearse a este encuentro significa colosgrse fuera del tiempo. Ignorar un

fenómeno cultural que ha tomado una dimensión mundial.»

(Briva. de Sitges, fue el primer rector del Seminario Metropolitano de

Barcelona, elegido por los propios alumnos, cuando la convulsión católica que

desembocaba en un Concilio para la Iglesia, exigía líneas de pensamiento

absolutamente nuevas. Para entonces ya había comenzado sus contactos con los no

católicos —(Nos veíamos para deciros "hola", porque pensar entonces en un

"diálogo" hubiese sido una herejía; pero rompíamos asi una larga barrera

psicológica»— y al ser nombrado rector capitanea la primera acción pública al

invitar a los líderes protestantes y ludios para que hablen a los seminaristas

de Barcelona, durante la semana de unidad. La sorpresa —el escándalo para

algunos— fue total. Comienza a ser señalado como rebelde, pero quienes le

conocen, sus íntimos, recuerdan la solidez doctrinal de Briva. Por lo demás, y

unos años antes en la Universidad Gregoriana de Roma, ya había dado un susto a

los profesores al plantear determinado tema como tesis, insólito entonces, común

hoy. Como su estudio sobre la colegialidad episcopal, recibido con recelo, y

cuerpo de doctrina más tarde en el Vaticano II. E| periodista tiene ahora una

experiencia del talante ecuménico del obispo Briva. a propósito de las (ornadas

teológicas de Salamanca, la pasada primavera, cuando el doctor Ramsey. ex

primado de la Iglesia anglicana, viajó a la Universidad Pontificia para recibir

allí el título de doctor honoris causae». En aquellos coloquios, una

intervención del obispo Briva asentó la polvareda de ciertas sugerencias: con

doctrina ortodoxa en la mano resultaba paradójicamente el más avanzado de los

reunidos. Entonces fue cuando el periodista decidió mantener la conversación que

finalmente, medio año más tarde, ha podido por fin celebrar con este hombre.)

—¿Por qué niveles circula el diálogo católico-protestante en España?

—El diálogo con los protestantes es muy flojo, débil. Y. por su puesto, difícil:

con mucha facilidad se hieren susceptibilidades. A veces pienso que se ha pasado

de una actitud paternalista, anterior e insostenible, a otra de complejo no

menos Irritante. A una

• SON LOS PROPIOS MARXISTAS QUIENES

TIENEN QUE DAR LA RESPUESTA DE

QUE ATEÍSMO Y MARXISMO SON SEPARABLES

m NO ESCRIBIRÍA UNA CARTA A CARRILLO PORQUE NADA IBA A ACLARAR

actitud seudofratemalista por la que se reconoce de antemano que todo lo que

diga, por ejemplo, un protestante, está bien dicho. Creo que entre hermanos»

cuando uno cree que lo que dice el otro es equivocado, existe la libertad de

decirle: «Eso está mal.» No sucede así. Por lo demás, el talante católico hacia

los protestantes ha cambiado muy poco.

—¿Cuál es ja actitud, por ejemplo, de los obispos católicos españoles?

—¿Se refiere usted hacia el ecumenismo? Honradamente tengo que decir que los

obispos españoles no hemos asimilado —me Incluyo en ellos— ese espíritu. La

labor ecuménica no es apreciada aquí. Por ejemplo, las jomadas anglicano-romanas

de Salamanca, que tuvieron una alta repercusión en el extranjero —{el ex primado

anglicano «doctor honoris causae» de la Pontificia!— fueron Ignoradas en España,

pese a constituir un «signo», una señal tan pedida y estimulada por Pablo VI. No

la entendieron aquí.

—¿Cómo es el protestante español?

—El protestante- español ha vivido dos etapas. La primera, hasta la ley de

libertad religiosa de 1967. muestra un protestantismo muy cohesionado, un poco

quizá de cara a su enfrentamlento con la Iglesia católica*-e incluso con el

régimen franquista. La ley de Libertad Religiosa promulgada entonces, pese a sus

Innumerables (defectos, 10 quita agresividad y fuerza al protestantismo. Pero .a

la hora de trazar el retrato-robot del protestante español yo lo haría así:

• Un hombre profundamente piadoso. Incluso —digamos— con «fervor»;

• dotado de una convicción muy profunda que le hace sentir una espesie de

condénela carts-mátlca de que él es, para España, lo que fue ta Reforma para la

Iglesia: el aguijón dejo reforma;

• coñac» perfectamente los textos bíblicos, aunque tal vez no alcance a cacar

de ellos toda ta fuerza que radica alli. y el sentido. Y no sigo más; un trazo

más de ese perfil sería negativo.

—La gente se queja de que los protestantes llaman a las puertas de tos pisos

ofreciendo propaganda, pidiendo dinero; dicen que son extranjeros.

—E| protestante español típico, del que hablamos, nada tiene que ver con esos

sistemas, y desde luego nada hay aquí de extranjero. Por lo demás, todas esas

llamadas a las puertas pueden tener alguna influencia por la debilidad en la

formación de ciertos católicos. Pero ecuménicamente no cuentan.

—¿Qué tendrían que hacer los obispos españoles, a propósito de los protestantes?

—A mí juicio esta tarea es urgente; hay tres proyecciones da acción claras:

1. No Ignorar la existencia de confesiones protestantes en las distintas

diócesis.

2. Buscar una pastoral seria de cara a los turistas que vienen aquí, con el

afán de cumplir sus deberes religiosos, en las grandes reglones o zonas

turísticas.

3. Intentar un diálogo teológico en el plano diocesano, que no se quede todo

en experiencias a escala nacional. .

Para resumir, el ecumenismo se realiza normalmente a través de dos etapas

sucesivas. En la primera aparece la caridad, el respeto mutuo, la oración en

común, etcétera. Y en la segunda, el diálogo. que exige naturalmente, una

competencia Incluso teológica. Pues bien, en España aún estamos en la primera

etapa, y no puede decirse que la hayan alcanzado todas las diócesis.

—Dentro del área informativa religiosa se han producido últimamente en España

hechos de una amplia repercusión. Me refiero concretamente a tos Congresos

islamo-cristianos de Córdoba.

—Verá, estos Congresos Islamocristianos han sido una iniciativa audaz» Intrépida

diría yo. Han Iniciado un diálogo religioso cuando deberían haber comenzado por

la caridad, como le dije antes. Y, asombrosamente, lo* efectos han sido

positivos, extraordinariamente positivos. En el último, al que asistí, hubo —y

eso es inevitable— unas ciertas tensiones momentá-

neas, pero el resultad" fue maravilloso. Alli pude ser testigo de un intercambio

de espiritualidad difícilmente comparable con el nivel espiritual de congresos

Irrtraedesiales. De. modo que el problema pendiente de este tipo de Congresos no

es ej futuro, porque se pueden repetir, sino su eficacia, esto es, q dónde nos

pueden llevar, a qué niveles de aproximación.

—¿Cuál es su opinión sobre las relaciones islamo-cristianas en España.

—Muy desigual tendría que ser mi calificación ahora, si es eso to que me pide.

Porque junto a la acción rigurosa y seria, profunda y planificada que desarrolla

en Madrid el equipo responsable de las relaciones Islamo-cristianas que dirige

Emilio Colindo, nos encontramos con una ausencia casi total de este tipo de

apostolado en provincias. Allí, pues, nada, y en Madrid, muy bien. Los

responsables de ecumenismo en tas diócesis estén muy dispersos, porque unos

dependen de Caritas; otros, no. etcétera. De modo que es muy difícil coordinar

el trabajo. El resultado es que el diálogo con los creyentes no cristianos está

en una situación embrional, y la falta de sensibilidad en la mayoría de tas

diócesis hacia este problema es absoluta. Por ejemplo, ahora que tenemos

marroquíes o argelinos trabajando incluso allá en Astorga, no hay una voz que

salga en defensa de estas pobres gentes, a tas que se les asigna los trabajos

más duros y peor compensados, porque ta mayoría de las veces carecen de

documentación oficial para trabajar. Y en el campo típicamente nuestro, en el

religioso, estas gentes no reciben la menor atención por nuestra parte. Ahí, en

esa caridad sin practicar, tenemos una mutilación del ecumenismo.

—De.otra parte, supongo que man tendrán también relaciones con las comunidades

judías.

—Sí. Las comunidades judías tienen una organización muy seria, están

perfectamente conectadas con nosotros y disponen de asociaciones judeo-

cristianas de un merecido prestigio.

—¿Cuál es su opinión de] viaje de Sadat a Jerusalén?

—A mi juicio, se trata del viaje de un creyente, más que de un político. Sadat

es un profundo creyente que busca la paz, no por sentido meramente político,

sino religioso. Ese viaje ha sido un testimonio muy serio, hasta d extremo de

contraponerse con parte del mundo árabe para conseguir su objetivo.

(Y nuestro hombre regresa a Astorga. mientras que aquí, en Madrid, su brazo

derecho —Pedro San Martin, un sacerdote en la sombra de las mil angustias que

pueden desencadenar las apatías y los pésimos reflejos ecuménicos de la Iglesia

española— organiza el próximo encuentro: unas jomadas para los delegados

diocesanos de ecumenismo. en las quo celebrarán coloquios con teólogos católicos

y protestantes. Una reiterada busca, en fin, del revulsivo que haga resucitar.

Porque todos los no católicos, y aun los no creyentes, navegan por nuestro país

como un iceberg, imponente y frío, sólo visible en parte, mientras que este

puñado de hombres que capitanea Briva intentan con eu vaho y sus manos, ¡vaya

por Dios!, convertir ese hielo en aguas cálidas.)

Antonio CASTRO ZAFRA

(Fotos GIMÉNEZ)

 

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