Autor: Unciti, Manuel de. 
 Evolución en la vida económica de la Iglesia (II). 
 Los seminarios españoles forman a miles de ciudadanos con gastos mínimos para el Estado     
 
 Ya.    15/11/1977.  Página: 24. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

YA — Pag. 24

EVOLUCIÓN EN LA VIDA ECONÓMICA DE LA IGLESIA (II)

Los seminarlos españoles forman a miles de ciudadanos con gastos mínimos para el

Estado

Hasta comienzos del presente año los sacerdotes percibían nóminas estatales de

5.000 pesetas O Las subvenciones del Estada a la Iglesia representan el 0,05 por

100 del presupuesto nacional anual © La nómina base de un obispo estaba fijada

en algo menos de 43.000 pesetas por año.

Muchos serán los sorprendidos al saber que las subvenciones entregadas por el

Estado a la Iglesia de España representan tan sólo el 0,05 por 100 del

presupuesto anual. Cuando de tal subvención se habla o se escribe, el ciudadano

medio cree que por ella se escapa un buen chorro de pesetas. Y no es así. El

detalle de las partidas entregadas revela aspectos por demás pintorescos. Una

rápida incursión por los presupuestos de la Dirección General de Asuntos

Eclesiásticos del Ministerio de Justicia para el »ño 1977 vale para "pinchar el

globo" y ver cómo lo que parecía una montaña queda reducido a un montón de

arena.

Los seminarios menores, por ejemplo, reciben del Estado la Impresionante (!)

suma de pesetas 9.761.000. El número total de estos seminarios es de 64, y no

seria nada descabellado situar en cada uno de ellos un promedio de 150 alumnos.

Estos centros eclesiásticos funcionan en la mayor parte de las diócesis como

colegios de segunda enseñanza. Sus alumnos, con ligeras variantes, siguen los

programas del bachillerato de otros jóvenes. Los más de ellos—un 90 por_100 tal

vez— entenderán que su camino no es el del sacerdocio y abandonarán el seminario

al término de sus estudios de segunda enseñanza, La sociedad española los

recibirá con sus estudios terminados, habiéndose ahorrado importantes sumas de

dinero.

Porque si es cierto que muchos de esos muchachos cuentan con becas de estudio

dadas por el Estado, no es menos cierto que sus formadores y profesores tienen

asignaciones estatales más simbólicas que reales, terriblemente distantes de las

que percil>e un profesor de instituto. Profesores de castellano y de latín con

una dotación anual de 17.184 pesetas. Profesores de francés, geografía, historia

y religión con sólo -12.888. Los rectores de estos centros con 8.592 pesetas por

año. Igual cantidad anual para los directores espirituales.. . Y así, y aun -

menos, otros formadores de miles de muchachos españoles que, abandonado el

seminario, se incorporan a la sociedad sin que ésta haya tenido que gastar para

alcanzar ese objetivo sino un insignificante puñado de perras en subvención a

profesoras y formadores.

El capítulo del presupuesto de la Dirección General de Asuntos Eclesiásticos

para los seminarios mayores es poco más o menos igual. El total de las

subvenciones asciende a 14.236.000 pesetas. Los rectores, directores

espirituales y los prefectos de estudios perciben anualmente "sueldos" estatales

de 8.592 y 6.444 pesetas. Los profesores, 17.184 por año académico. Y no es más

brillante la dotación de los profesores de las universidades pontificias. Su

mensualidad está fijada en 28.320 pesetas entregadas por el Estado. Los

rectores, 14.160; los bibliotecarios, 9.440, y para todo el personal auxiliar y

subalterno de estas instituciones, de cada una de ellas, se conceden anualmente

42.480 pesetas de subvención estatal. Estas éon las cantidades entregadas por la

Dirección General de Asuntos Eclesiásticos a .las universidades y facultades

eclesiásticas de Salamanca, Comillas, Pamplona, Deusto, Vitoria y Burgos. Y la

pregunta se impone: ¿es que los Jóvenes españoles que voluntariamente eligen

estos centros para su formación, en libre ejercicio de sus derechos ciudadanos,

no tienen, el consecuente derecho a que sus profesores sean pagados por el

Estado, como los profesores de cualquier otro centro, de un modo digno? ¿Puede´

el Estado, y con qué base, hacer diferencias de trato entre los profesores de

disciplinas civiles y los profesores de disciplinas eclesiásticas, cuando este

dispar tratamiento perjudica a un conjunto de jóvenes estudiantes que han optado

por formarse en estas últimas?

Las subvenciones a los sacerdotes

Tal vez resulte aún más ilustratiyo repasar las llamadas nóminas de los

sacerdotes. Hay que decir desde el primer momento que los sacerdotes religiosos

no perciben nómina alguna del Estado, salvo en los casos—aún no muy numerosos—de

aquellos a los que el obispo diocesano haya llamado a trabajar minísterial-mente

en una parroquia. Para los religiosos y religiosas de toda la nación el Estado

ha venido dispensando a la Renfe una bonificación de poco más de cincuenta

millones de pesetas en razón de ciertas rebajas que benefician a los religiosos

y religiosas en sus desplazamientos por tren.

El clero parroquial—párroco^ coadjutores y capellanes de monjas—lia venido

percibiendo sueldos no de hambre, sino de miseria. Se había establecido ya enel

año 1957 el criterio de que los párrocos percibirían nóminas anua, les similares

a las percibidas por los maestros de primera enseñanza en puestos catalogados

como de entrada. Este criterio jamás llegó a hacerse efectivo. Tras una serie de

Subidas y aumentos, la nómina mensual de los sacerdotes, en el año 1970,

asciende a 3.410 pesetas, de las que 1.410 figuran como sueldo base y 2.000 como

gratificación. Por agosto de este mismo año 70, y en el Consejo de Ministros del

día 21, la nómina pega un salto importante. Pasa a 62.000 pesetas anuales, esto

es, a poco más de 5.000 pesetas por mes. Así se mantiene durante casi seis años.

De repente, en enero de este 1977, se produce un aumento del 300 por 100 y el

sueldo de los sacerdotes pasa a ser de 15.400 pesetas mensuales, incluidas en

esa totalidad gratificaciones y complementos. ¿Quién gana hoy esta mensualidad?

Y no hay que olvidar que muchos de los sacerdotes tienen consigo a sus padres, a

alguna hermana o alguna mujer para el servicio doméstico.

El último y definitivo.aumento en la nómina de los sacerdotes obra ya en los

presupuestos oficiales del año 1977. Supone un aumento total de unos cuatro mil

millones de pesetas. Con esto, te subvención total del Estado a la Iglesia

rebasa en unas cuantas pesetas los cinco mil millones; pero queda claro que

hasta fecha tan reciente como la de este año, la subvención venía siendo del

orden de los mil millones por año.

Es claro que otras partidas y otras subvenciones estatales eran entregadas a las

diócesis españolas fuera de las presupuestadas por la Dirección General de

Asuntos Eclesiásticos; pero no cabe duda de que tales subsidios extraordinarios,

entregados para objetivos muy concretos de conservación de templos ¿c valor

artístico o histórico, construcción de nuevas instalaciones, etc., no alcanzaban

la cifra del presupuesto ordinario, .al menos por regla general.

¿Y las nómicas de los obispos? La curiosidad de -mucha gente se formula esta

pregunta. Su montante, como es lógico, figura y está incluido en las cifras

totales del presupuesto. Dejado aparte el repentino salto de las nóminas en el

presente año, el presupuesto indica que la del primado de España y arzobispo de

Toledo esta-,ba fijada en 61.920 pesetas anuales; las de los arzobispos, en casi

cincuenta y cinco mil; las de los obispos, en casi cuarenta y tres mil. A estas

cantidades verdaderamente irrisorias, venían a sumarse otras a tenor de la

jerarquía eclesiástica de los obispos. El ser cardenal representaba 12.000

pesetas anuales más. Otras 12.000 pesetas se adscribían a los arzobispos

honrados con el palio. Para gastos de representación, las cantidades oscilaban

entre 20.000 y 10.000 pesetas por año. Los obispos auxiliares y coadjutores

recibían anualmente una cantidad ligeramente inferior a las 30.000 pesetas, a la

que había que sumar en concepto de gasfos de representación otras 6.000 pesetas

por cada año. ¡Y no se diga nada de esas, 18.000 pesetas por año asignadas i\

cada uno de los cuatro obispos dimisionarios que habían consumido su \ida en

tierras fie misión ¡Y menos aún de ese otro dato, tan pintoresco, de que los

obispos auxiliares nombrados a partir de 1!)70, cuando las relaciones Iglesia-

Estado andaban ya muy .mu), no hayan recibido ni un solo céntimo del Estado

hasta este último ejercicio!

Todo este curioso y vergonzante, anacrónico y desfasado batiburrillo está

tocando a su fin. A partir del ejercicio de 1978, el Estado entregará a la

Iglesia, de manera global, los cinco mil millones un poquillo largos del

ejercicio último, acrecentados en el 20 por 100 de lo que ha subido la vida. La

Conferencia Episcopal Española tiene ahora que administrar este dinero en

beneficio de todas las diócesis. Ha de hacerlo de modo justo y equitativo. Ha de

proceder con conciencia de solidaridad entre las diversas diócesis y atenta a ir

haciendo efectiva la comunicación cristiana de bienes entre todas ellas.

Los_obispos, en su próxima asamblea plenaria,. afrontarán el tema. Pero ¿con qué

criterios básicos?

Manuel DE UNCITI

15--XI-77

 

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