Autor: Martín Descalzo, José Luis. 
   Por favor, no empujen     
 
 Hoja del Lunes.    19/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

CRÓNICAS DESDE EL OTRO MUNDO

Por favor, no empujen

Hay días en que uno tendría que ponerse coraza ¡tara leer los periódicos. El

viernes, por ejemplo: cojo "El País" y leo un artículo de mi amigo Paco Umbral

que dice que en su último documento "los obispos españoles se han marcado una

desaceleración histórica que les tía, apeado en Trento, que es lo suyo, Haciendo

descarrilar el Vaticano II". Minutos después me enfrento con el "Ya" y me

encuentro que allí un teólogo que no tiene nada de conservador, Miguel

Benzo,~.afirma, hablando del mismo asunto, que "este documento tal vez sea el

más liberal que en toda la historia de España han suscrito ios obispos

españoles". ¡Ate usted esas dos moscas por el rabo! Evidentemente,, uno de los

dos comentaristas no ha leído el documento del que habla. Y no me pidan ustedes

que incurra en la descortesía de decir cuál de los dos. Estarnos entre amigos.

. Déjenme, sin embargo, que comente esta costumbre tan hispánica de "fabricarse"

a los obispos en lugar de leerlos. Yo temblaría antes de comentar una-

declaración de la sociedad de bioquímica o del Colegio de Arquitectos. Pero aún

no conozco un periodista que tiemble un ser/lindo antes de hablar de asuntos

religiosos. Tal vez será por eso por lo que yo tengo la sensación de vivir o

escribir desde otro mundo.

Y concretamente ahora parece que estamos asistiendo a una muy sistemática; muy

curiosa y "muy poco divertida fabricación de un mito. Después de un montón de

años de asegurarnos que los obispos conspiraban para construir sobre las dulces

espaldas de Ruiz-Giménez una Democracia Cristiana, ahora nos dicen que se han

precipitado a «aerificarla como a Isaac sobre, las. aras de la UCD.

Ha bastado que se filtrase la noticia de un enouentro entre el cardenal Tarancón

y Alvares de Miranda, a petición de éste, para atribuir la disolución del. PDC a

los consejos de purpurado madrileño. Cualquiera que conozca a Alvarez de Miranda

sabe que éste no es una marioneta servil y cualquiera fque sepa algo de Tarancón

sabe que jamás habría dado un consejo político en caso de habéfsele pedido. Pero

basta que la entrevista se haya celebrada para que todos aseguren la existencia

de un contubernio.

Si los periodistas que rastrearon la existencia de ese encuentro hubieran sabido

que por aquellos mismos días el cardenal Tarancón tuvo también un muy cordial

almuerzo con cuatro primerísimas figuras del PSOE, ¿habrían concluido que el

presidente de la Conferencia apostaba por el socialismo?

Pero parece—y esto es lo más curioso del asunto—que ciertos escritores de la

izquierda española estuvieran deseando empujar a la jerarquía española y a los

mismos católicos del pais hacia los brazos de la UCD. .

Recuerdo que los comunistas italianos—y algo parecido hace el PCE—procuraban

siempre

f raerse y no rechazar a los católicos. Cuando s obispos de Italia publicaban un

documento´, prensa del PCI sacaba a sus titulares aquellas frases que más les

favorecían, las zonas más progresistas de textos, que daban una dé cal y otra de

canto. Pero la izqueirda entre laica y socialista española hace exactamente lo

contrario: siempre destaca y ataca, las nonas más tradicionales de nuestros

obispos. Se ve que Maquiavelo era italiano.

Mas el resultado es que los obispos y muchos católicos son empujados, con esa

incomprensión, hacia la derecha. Sistemáticamente. Yo no sé qué hace el

encargado de relaciones públicas de UCD que aún no ha creado una condecoración

para todas esos escritores de izquierda que—urgando insensatamente en lo

religioso—regalan cada día una brazada de votos a Su partido.

Y todo esto a mí no me preocupa por lo que tiene de incoherencia política, sino

por lo que incluye de falto a la verdad. La primera vez en la historia .en la

que católico no es sinónimo de derechista, ]a primera vez que hay fervientes

cristianos en diversas áreas del pensamiento político, la primera vez que una

jerarquía está haciendo esfuerzos titánicos por no confinarse en ningún partido,

en no ser utilizada- por ninguno, parece que los fabricantes de opinión se

.empeñasen en dificultar lo que es tan claro y empujar a los obispos a rincones

supuestamente suyos.

Por lo que se ve, los españoles no hemos perdido la costumbre de empujar. Al

parecer, loa obispos—eso he leído—quieren llevar a ´los españolea,,a patadas al

cielo. Y algunos periodistas quieren llevar a los. obispos a patadas a Trento.

No, por favor; no empujen.

1. L MARTIN DESCALZO

 

< Volver