Autor: Quiñonero, Juan Pedro. 
   Lamentable situación de la Iglesia católica en Francia     
 
 Informaciones.    07/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

Lamentable situacion de la Iglesia católica en Francia

Por Juan Pedro QUIÑONERO

PARÍS, 7.

EN un mensaje dirigido a la Iglesia católica de Francia, ante un grupo de

obispos franceses, Su Santidad Pablo VI se refirió en la tarde del lunes a la

«crisis profunda-» que atraviesa la Iglesia en Francia, comentando: «Sentimos

ante tal situación un asombro doloroso.1»

«Le Monde», recogiendo ayer, a seis columnas, dicho mensaje, comentaba por su

parte: «Pablo VI debe mucho a Francia, y continúa atribuyéndole un papel de

ejemplo, si no de modelo.» Por su parte, algunos de los obispos que escucharon

el mensaje de Su Santidad, comentaron ayer: «Hemos oído un discurso histórico y

profetice.»

Refiriéndose al futuro de la vida cotidiana de la Iglesia francesa, Pablo VI

afirmó: «Será necesario profundizar y equilibrar la relación acción-

contemplación.» A continuación esbozó un panorama que calificó de «realidad

preocupante», haciendo referencia al problema de la falta de vocaciones, lo que

subrayó como «liturgias inadmisibles», la «apatía espiritual de los sacerdotes,

religiosos y religiosas», las «prácticas manifiestamente contrarias a la fe o la

ética cristiana».

Poniendo la dramática situación de la Iglesia católica en Francia en un marco

histórico. Pablo VI afirmó:

«La Iglesia ha estado más o menos en crisis frecuentemente. La historia nos lo

muestra en cada siglo, y varias veces por siglo. Algunas de sus crisis, no han

sido deseables, pero ninguna ha sido inútil.»

Respecto a la sociología del comportamiento cotidiano, Pablo VI comentó que «en

la actualidad, algunas familias católicas tienen tendencia a formar clanes en la

Iglesia».

DATOS ESTADÍSTICOS

"un muestreo sociológico de la situación, siquiera estadística, de la Iglesia

francesa, confirma cumplidamente las estimaciones del santo Padre. En franela,

en 1974, sólo fueron bautizados el 70 por 100 de los niños nacidos ese año. En

1976 sólo fueron ordenados 136 sacerdotes (para una población de más de

52.600.000 ciudadanos).

Hoy se estima que mas de medio millón de franceses son adeptos a sectas

religiosas muy diversas, y varios diputados socialistas han dirigido a los

Ministerios de Trabajó y Justicia escritos de protesta ante «la mansedumbre de

que da prueba el Gobierno» ante la proliferación de nuevas sectas.

En 1975, el 98,02 por 100 de la población francesa era católica, un 1,60 por 100

eran protestantes; el 0,14, israelitas, y el resto se declararon agnósticos o

practicantes de otras religiones. No obstante, la población bautizada católica

(y en 1974, repito, un 30 por 100 de los nuevos nacidos no fueron bautizados, y

se estima que esa cifra continúa creciendo), atraviesa un tiempo de tempestad (a

la que Su Santidad hizo referencia indirecta, refiriéndose al «faumento muy

sensible de la falta de creencias»), que los dar tos estadísticos reflejan

sumariamente.

En 1976, sólo un 17 por 100 de los católicos franceses se declaraba practicante.

Un 24 por 100 afirmaba hacer «prácticas ocasionales». Un 39 por 100 se declaró

«no practicante». Un 4 por 100 de los bautizados afirmaron ser no católicos. Y

un 9 por 100 se declaró no creyente.

La situación de .la formación de sacerdotes alcanza cotas difíciles de

calificar.

En 1976 sólo existían en Francia 1.297 seminaristas. Y sólo 136 fueron ordenados

sacerdotes. Veinticinco se orientaron a la vida religiosa. Ciento treinta y ocho

(dos más que los seminaristas que fueron ordenados) decidieron pasar a estado

laico. Y el resto continuó sus estudios.

Cuando Pablo VI hace referencia a la «apatia espiritual» de los sacerdotes,

religiosos y religiosas francesas, en Francia sólo existe un sacerdote por cada

1.500 ciudadanos, un religioso por cada 2.600 habitantes.

En efecto, en 1975, en Francia sólo existían 36.014 sacerdotes (4.000 menos que

en 1965, y las cifras continúan descendiendo). Entre 1950 y 1976, más de 2.500

sacerdotes abandonaron su ministerio, y unos 1.250 pidieron dispensa canónica

para casaise. En el siglo XVIII, con una población de 22 millones de habitantes

(más de 30 millones menos que ahora), Francia contaba . con 200.000 sacerdotes y

unos 9.000 religiosos.

Asimismo, en 1975 las Ordenes de religiosos más enraizadas en el país, los

Hermanos de las Escuelas Cristianas, jesuítas y dominicos, contaban,

respestivamente, con 2.106, 1.568 y 699 religiosos, respectivamente. En esa

fecha, la suma global, controlada por las estadísticas oficiales, era -de 20.800

religiosos.

EL CASO LEFEVRE

Esta, elemental cartografía estadística de la situación de la Iglesia católica

en Francia puede subrayarse desde otros ángulos: Francia ha protagonizado este

mismo año, durante el Mes de agosto, la crisis más grave de la Iglesia católica

en el último decenio, a raíz de la «suspensión a divinis», por parte de Pablo

VI, de monseñor Marcel Lefevre, el integrista obispo de Econe, que en su

seminario de San Pío X ha desafiado abiertamente la autoridad de Su Santidad el

Papa.

De las tres corrientes básicas que hoy dominan el catolicismo francés, la que

representa monseñor Lefevre es la más considerable en número, controlando a más

del 30 por 100 de: los católicos. La corriente progresista sólo cuenta con el

apoyo de un 25 por 100 de los católicos. Y existe, aún, una corriente

contrarreformista, que combate el Concilio Vaticano II, cuyos «decretos de

muerte» (terminología de la corriente contrarreformista), firmados por Pablo VI,

«conducen a la Iglesia romana a su pérdida».

Con anterioridad a su crisis actual, la Iglesia católica, en Francia, desde el

siglo XIX, ha sufrido dos´ crisis cruciales, la conocida como «americanismo»

(doctrina que preconizó la eficacia en detrimento de la oración) y la crisis

«modernista», que, en un intento de «adaptación a las ideas modernas», fue

condenada expresa y enérgicamente por Pío X en una polémica célebre.

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