Autor: Castro Cubells, Carlos. 
   ¿Hay salvación dentro de la Iglesia?     
 
 Informaciones.    09/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Cuarto mundo

DE LA >IGLESIA>?

Por Carlos CASTRO CUBELLS

LA antigua afirmación de que «fuera de la Iglesia no hay salvación», se ha

convertido, para muchos en esta otra, casi inversa, que encabeza estas lineas.

Pongo coa toda intención -«iglesia» con minúscula y entre comillas. Esto se debe

a que la «iglesia» que pone en crisis la pregunta es la .realidad inmediata en

que la Iglesia se presenta en sus personas, costumbres y acciones. Pero no

puedo» olvidar que «eso» que asi se presenta es la «única Iglesia» que para los

más es lo existente, porque las gentes de lo que saben es de lo que ven y tocan.

Por otra : irte, no olvidemos que el signo visible es el medio a través de cuya

transparencia se puede alcanzar lo signifiacdo.

Y la verdad es que a través del signo visible muchos no encuentran 1» salvación.

Algunos que sí la encuentran dicen con toda sinceridad que es «a pesar de» y

poniendo una dosis de buena voluntad, y de fidelidad de «esperanza contra toda

esperanza» que rebasa todos loa limites de lo previsible. La Iglesia, como signo

inmediato, se ha convertido para muchos no sólo en el escándalo que el misterio

de la Iglesia lleva y llevará siempre consigo, sino en un escándalo y dificultad

que no tiene nada que ver con ese «signo de contradicción» que la Iglesia debe

ser siempre. La dificultad está en que la «iglesia inmediata» ha dejado de ser,

precisamente, el signo de contradicción que debiera ser, para convertirse en

algo tremendamente sensato y conformista que le priva de su mayor atractivo: ser

un signo de contradicción en esté mundo.

La Iglesia, al ser sensata y conformista en sus personas y acciones, y

convertirse, en «iglesia», no es que es débil en ellas, pobre y pecadora. Esto

no es dificultad. Se convierte en dificultad cuando esa debilidad, por lo

pronto, se presenta casi como la única. Segundo,, cuando se establece de hecho

que no es debilidad. El problema es muy grave. Porque no se trata de una

«sensatez y conformismo» ante y con determinadas situaciones sociales o

circunstanciales, sino que afecta a la misma entraña de su misión.

Cuando la «iglesia» (me refiero en todo esto a la nuestra cercana) abandona la

aventura de la fe, del riesgo y de la Imaginación, cuando no ancla su destino en

«otro mundo», sin temor, y se empeña en arreglar este presente, ha perdido su

letra mayúscula y la ha sustituido por una minúscula discutible y a todas luces

insatisfactorja. Los fondos humanos, que sólo un mensaje salvador total pueden

tocar e iluminar, quedan sin tocar, ata Incitar. Y esto es lo que esta pasando

de una manera cuantitativa y cualitativa alarmante. Y, por lo menos, hay que

decirlo. .

Somos muchos los que estamos descontentos, insatisfechos, de la «iglesia

inmediata». Y de estos muchos, pocos son los que pueden dar el salto que les

permitiría mantener «contra toda esperanza» la fidelidad debida a la otra

Iglesia de la que apenas se presentan signos inmediatos. Nos faltan cauces

reales, personas concretas, testigos de lo que la Iglesia es depositaria. No nos

extrañen las consecuencias.

Repito que no es la normal y prevista «debilidad de la Iglesia dé los

pecadores», que somos todos nosotros. Es otra segunda infidelidad, consistente

en un deterioro interno que ni los más «contestatarios» han señalado. Porque

ante este hecho que indicamos, no cabe la «contestación» o impugnación, son la

«con-dolencia», la com-pasión.

El deterioro interno al que aludía consiste en la primacía concedida a lo

estructural y «concordatario» (político, en fin de cuentas, administrativo y de

conveniencia circunstancial), en perjuicio de lo salvador y superador de las

contradicciones últimas de la vida del hombre. Esta iglesia inmediata no se

atreve a proclamar la muerte, la resurrección y la transparencia ante Dios con

claridad. Prefiere la antropología corta, la psicología imitada, la sociología

plagiada, a la entereza de la fe sobretemporal. No sabe enseñar a redescubrir

palabras y actitudes que le llevarían y llevarían a la libertad de los hijos de

Dios. La «iglesia inmediata» es un conjunto de «aparatos» y tácticas semejantes

a las de cualquier otro grupo.

Otra vez ha sonado la hora de los «amigos de Dios», que separándose de lo que ya

no- tiene «arreglo», exige 3a refundación de actitudes de más seriedad e

identidad cristianas. Los que, limpiamente se sienten defraudados por la

«institución» son los primeros que anuncian una nueva época. Una nueva época que

viene, que llega, que ya está ahí y que, para bien de la Iglesia, no puede ya

contar, ni cuenta, con la «vieja institución» de lo inmediato y en su fondo

pervertida y desviada. Este es, una vez más repetido, el «cuarto mundo»,, que

sin «contestaciones» ha iniciado otro camino. Mejor .dicho, ha encontrado el

único camino.

Termino con una pregunta: ¿Se atreverían los profesionales de lo inmediato, los

«oficiales» y poderosos de la presente situación de superficie a soportar urta

confrontación más concreta? Ya hay muchos que están dispuestos a hacerla. Pero

la mejor confrontación no será ni una critica, ni una discusión. Tampoco el de

una condenación. La «iglesia inmediata» hay que abandonarla a su suerte, porque

lo que no se puede abandonar es a la Iglesia.

 

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