Autor: Aradillas, Antonio. 
 Una reivindicación de nuestro tiempo. 
 El hombre tiene derecho a morir como una persona  :   
 No es humano dejarle convertido en una piltrafa. 
 El Imparcial.    16/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

EL IMPARClAL

Una reivindicación de nuestro tiempo

EL HOMBRE TIENE DERECHO A MORIR COMO UNA PERSONA

EL problema es ya en la actualidad tremendamente grave, pero además, según todos

los indicios, se agravará en mayor proporción de aquí en adelante. Las ciencias

médicas han avanzado y avanzan, pero sólo en una determinada dirección, y ocurre

que la vida se alarga —o mejor, se detiene la muerte— de tal modo que parece

presumible que el día de mañana este alargamiento, o detención, resulte ser

prácticamente indefinido, dependiendo todo o casi todo. de los medios técnicos

de que se disponga y de la disponibilidad familiar o institucional que sé tenga

en orden a no escatimar dispendios económicos. Y el problema está en que tal

alargamiento de la vida, o detención de la muerte, puede llegar a robarle, al

hombre el derecho a morir con dignidad y decoro.

No es humano dejarle convertido en una piltrafa.

UNA TAREA

La muerte es una tarea que habrá de afrontar el hombre con la mayor libertad y

conciencia posible en un marco familiar que no tiene por qué conservar para

siempre los mismos condicionamientos que hasta el presente.

En ocasiones, y con. la mejor de las .intenciones, familiares y amigos se

empeñan en imponerles una muerte aparentemente religiosa a determinadas

personas, no escatimándoles sacramentos y ritos" de los que, á veces, se esperan

unos efectos que serán propios de la superstición a de la magia. Aprovechar la

debilidad del enfermo para imponerle una muerte religiosa en sus apariencias,

aunque con intención de contabilizarla ejemplarmente después, resulta menos

procedente que la decisión de suscitar y alentar en el moribundo una actitud

existencia! religiosa en orden a la aceptación de su- muerte.

El enfermo, aun ante el médico, podrá ejercitar siempre su derecho a morir...

El enfermo no se convertirá nunca en un simple objeto del médico sobre el que

éste actuará y volcará su ciencia con el fin de alargarle lo más posible ta vida

biológica, sin consideración alguna hacia otros valores... En el enfermo puede

constatarse la existencia de otros valores más radicales e importantes que el de

la misma detención o aplazamiento de la muerte que deberán ser contemplados y

tenidos en cuenta por el médico.

Desde la moral cristiana sigue siendo rechazable cualquier acción con la que se

pretenda provocarle la muerte al enfermo, aunque no significa que exista la

obligación de tener que poner todos los medios para alargarle la vida biológica.

Quede bien claro, por tanto, que una cosa es la eutanasia -inadmisible en la

moral cristiana— y otra cosa distinta es la decisión de mantener a toda costa la

vida biológica.

Tal y como en la actualidad están planteadas estas cuestiones, hay que

reconocer que algunas vidas se prolongan inhumanamente y ellas ya no son un bien

—y menos un bien superior— de las personas, por lo que no se justificará el

derecho de sostenerlas por encima de todo y aun prescindiendo de otros valores.

La vida propia del hombre es bastante más que biología .y mantenimiento de las

llamadas constantes vitales...

Et hombre tiene, asimismo, derecho a morirse como una persona humana y no

convertido en una piltrafa, obligándoseles a sus familiares y amigos a dedicarle

su salud, sus medios económicos y su tiempo y hasta haciéndoles correr el riesgo

de desearles la muerte como el mejor acto de liberación para él y para ellos.

Enorme Impacto

El discurso pronunciado por el general Prieto Lopez en salamanca. al exponer la

situacion limite en que s encuentra la Guardia Civil han causado un enorme

impacto en toda España. Don Manuel Prieto Lopez, a quien se ve en la fotografia

de Europa Press, pronuncio su discurso, del que ayer publicamos un resumen, con

motivo de la entrega de un donativi a la viuda del guardia civil Tejero Verdugo,

muerto en acto de servicio en San Rafael cuando dispararon sobre el unos

desconocidos.

ANTONIO ARADILLAS

 

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