"Los principios morales no cambian porque cambie la legislación"  :   
 Primera carta del cardenal Tarancón sobre legislación civil y conciencia cristiana. 
 Ya.    17/12/1977.  Página: 38. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

YA — Pag. 38

"Los principios morales no cambian porque cambie la legislación"

La Iglesia tiene el derecho y el deber de proclamarlos continuamente, aunque

exista una legislación contraria • Y los cristianos tienen el deber de atenerse

a la doctrina de la Iglesia

Primera carta del cardenal Tara neón sobre legislación civil y conciencia

cristiana

El cardenal Tarancón publica esta semana en "Iglesia en Madrid" su primera carta

de una nueva serie, que trata el tema "Legislación civil y conciencia

cristiana". Dicha carta dice así:

La gente sencilla está desconcertada ante algunas noticias que ha podido leer

últimamente: la despenalización del adulterio, la campaña favorable al

divorcio... Pero ¿es posible, dicen, que puedan ser lícitas y buenas esas

cosas...?

Personas cultas de distinta ideología suelen preguntar a representantes de la

Iglesia ante esa nueva situación: ¿Qué postura va a tomar ahora la Iglesia?

Los primeros confunden lo legal con lo moral, con lo. licito, según la

conciencia. Los segundos, por el tono con que hacen la pregunta, dan a suponer

que si la Iglesia quiere significar algo en la nueva sociedad no tiene más

remedio que cambiar de postura.

Unos y otros, aunque por distintas razones, creen que la moral tradicional que

ha mantenido la Iglesia hasta ahora no se adecúa a la realidad social que se

está construyendo con una escala de valores distinta a la que ha tenido vigencia

en otros tiempos.

Una distinción

Aunque ya he contestado públicamente a alguna de estas preguntas cuando se me ha

presentado ocasión, creo que es muy propio este tema de esta comunicación

semanal que tengo con vosotros por medio de lae cartas cristianas.

Y, ante todo, para responder tanto a los sencillos como a los cultos es

necesario distinguir entre el campo propio de la autoridad civil: el temporal,

para el que da sus leyes ja autoridad política, y el eclesiástico, en el que

tiene autoridad la Iglesia para defender la Ley de DÍOS.

LEY Y MORAL

La autoridad civil es autónoma e Independiente en su propio campo. Es, en el

orden temporal, la autoridad suprema humana.

Podrá hacer leyes justas o injustas, políticas o Impolíticas, democráticas o

totalitarias. Pero esas leyes, que tienen fuerza legal, no tienen carácter

definitivo en el orden ético o moral:

Porque no son los hombres los que dan los derechos personales a los otros

hombres. No es la autoridad civil la que tiene funciones de magisterio. No son

los hombres los que regulan- la moral, en el orden individual o social.

Él hombre, ser racional y libre y, por ello, responsable, ha de obrar

en.conformidad con la ley natural, que suatancialmente está enraizada en su

propia conciencia, y con la ley divina, si cree en la existencia de un Dios

Creador.

La ética, o la moral, es la que regula las acciones de los hombres no en

relación a lo legal, sino a lo humano y a lo divino que hay en el hombre según

nuestra creencia cristiana.

Una cosa no es buena o mala porque lo permita la ley. Algunas veces las leyes

civiles rio tienen más remedio que permitir ciertos males para evitar un mal

mayor, como pasa con tantas. leyes permisivas de distinto orden. Las cosas serán

buenas o malas independientemente de la ley civil que las permita o las prohiba.

La prostitución siempre. será mala—pecado, según el lenguaje de la Iglesia—,

aunque esté permitida en todas las naciones. El adulterio será pecado, aunque la

ley civil lo despenallce.

Misión de la autoridad civil

La autoridad civil no tiene como misión propia coaccionar a loa hombres para que

eviten el pecado, aunque tiene el deber de procurar que el hombre-pueda cumplir

su plenitud humana—y religiosa, si tiene una confesión—sin que las leyes le

estorben.

Si es conveniente permitir—nunca aprobar explícitamente—alguna práctica que,

según la ley natural o la religiosa, sea mala, pecaminosa, es cuestión de

prudencia política que han de juzgar los mismos gobernantes, teniendo en cuenta

la sociedad que han de regir.

¿os principios morales son eternos No cambian,. pues, los principios morales

porque cambie la legislación sobre hechos que la moral juzga como Ilícitos. NI

pueda la Iglesia -silenciar los grandes principios morales para adecuarse a una

realidad social.

Los principios morales—los fundados en la naturaleza racional del hombre como

los que se fundan en la ley de Dios—son eternos. No pueden cambiar con el

tiempo. Y la Iglesia tendrá el derecho y el deber de proclamarlos continuamente

aunque exista una legislación contraria. Y los cristianos, miembros de la.

Iglesia, tendrán el deber de atenerse a la doctrina de la Iglesia, no a las

permisiones de la ley civil, en todo lo que. hace referencia a su conciencia

humana y cristiana.

 

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