Cardenal Enrique y Tarancón. 
 "Los cristianos deben obedecer las leyes que se dictan para bien de todos"     
 
 Informaciones.    24/12/1977.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

CARDENAL ENRIQUE Y TARANCON

«Los cristianos deben obedecer las leyes que se dictan para bien de todos»

MADRID, 24 (INFORMACIONES).

LOS cristianos deben obedecer en conciencia las leyes que se dictan para bien de

todos. Incluso aquellas leyes —las fiscales, por ejemplo—, que antes se llamaban

meramente penales y que, según algunos, no obligan en conciencia —ésta puede ser

alguna de las razones por - la qué se lian cometido tantos fraudes en este

campo—. Si son justas obligan en conciencia, por un imperativo de la moral

social cristiana.-»

Dice en su carta cristiana esta semana el cardenal Enrique y Tarancón, que la

dedica al tema de «La fe no se impone por la ley».

«El cristiano —dice el. cardenal— sabe que la autoridad es: indispensable para

el buen régimen de las sociedades», y monseñor Tarancón matiza: «Las derechos de

Dios —y los derechos de la persona humana que ésta ha recibido de Dios— son

anteriores y superiores a toda autoridad humana. Esta tiene el deber de

reconocerlos • y tutelarlos.»

«En pura teoría —dice el cardenal—, la postura de muchos cristianos que creen

que la t ley civil debe reconocer todos los postulados de la ley divina, no sólo

es razonable, sino la única legítima. Porque —según nuestras creencias toda

autoridad humana es un reflejo de la autoridad divina. Pero Dios ha hecho "al

hombre libre y nunca rectifica sus obras, porque vio que eran buenas, como dice

la Escritura. Dios no quiere servidores "a la fuerza". Quiere que le .sirvan por

,una decisión personal y. responsable.»

Señala monseñor Tarancón que «la autoridad civil no tiene una .finalidad

religiosa. No tiene poder sobre la conciencia de los hombres. No puede

coaccionarles ni en sus creencias ni en sus decisiones interiores.

La no aceptación de la fe o de la ley moral será" siempre uña responsabilidad

personal ante Dios; no ante las leyes civiles».

Sin embargo, «la autoridad civil tiene el debervde .procurar que el clima sea

honesto, honrado,-moral para que no encuentren en la inmoralidad pública un

escollo las voluntades .débiles —niños, adolescentes, jóvenes— o los hombres .de

-escasa personalidad. Eso entra dentro del bien común • que ´.la autoridad debe

procurar. -Pero no.es misión de la autoridad : civil imponer el matrimonio

cristiano a > los no creyentes, exigir una profesión de fe:a´los ciudadanos o

refrendar i con sus: leyes .los preceptos -de Dios o las leyes de la Iglesia».

«Es cierto ^dice el cardenal—´que los cristianos deben aspirar ;a que su

concepción cristiana de .la vida sea públicamente reconocida y tutelada, porque

están convencidos que son beneficiosos para

todos los hombres; pero cuando tienen una autoridad poli-tica, no .deben.-actuar

por motivaciones religiosas, sino políticas, atendiendo al bien común de

la:sociedad.»

Según el cardenal Tarancón, la sociedad civil debe regirse por la participación

de todos los ciudadanos; sin que sea lícito • a nadie imponer desde el poder una

ideología concreta contra la voluntad de las personas que son responsables:de;su

destino personal. «La autoridad civil—añade— debe actuar en su propio campo, la

Iglesia, en el suyo, sin que imponga la fe por medio de la ley, pero teniendo

tía libertad de predicar integro el mensaje de que es i depositaría, y querella

no puede alterar en lo más mínimo.»

4 de diciembre de 1977

 

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