Autor: López Rodríguez, Florentino (NEGRÍN). 
   Millones de católicos     
 
 Pueblo.    25/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

MILLONES DE CATÓLICOS

CUESTION delicáda donde las haya aqui las relaciones Iglesia-Estado. Como no

podía ser menos, con el nuevo régimen se replantea el secular

problema, que salvo breves paréntesis históricos, ha sido siempre problema

resuelto... a favor de la Iglesia. La -jerarquía eclesiástica ha tenido una

permanente tentación política, ha intuido antes que nadie los tiempos nuevos y

ha enfilado la proa hacia esos tiempos, no por grosero oportunismo,´ sino por

sentido de la oportunidad histórica, que es una de sus obligaciones

temporales precisamente por su misión trascendente. La Iglesia española no

podía olvidar, en ningún momento, salvo grave pecado de irresponsabilidad, que

no ha sido ni es una superestructura ni una minoritaria asociación de fieles,

sino la expresión del mayoritario sentimiento católico´ de la nación. El

error d» la República fue precisamente eso, suponer superestructura lo

que en realidad era un sentimiento arraigadisimo y vital de la porción más

amplia del pueblo español. La Iglesia, por su parte, invadía abusivamente

esferas que no le eran propias. Y se aferraba a privilegios.

No as esta hora una hora de confesionalidad; ní «J Estado ni la iglesia,

realísticamente, están en ello. Pero una norma constitucional que no pretenda´

ser una abstracción, sino un código emanado dé la» entrañas del, país, puede

eludir el respeta a las convicciones de los ciudadanos católicos. Efectivamente,

hay realidades sociales que la Constitución no deba ni puede, so pena de

distanciamiento teorético y descarnado, eludir o marginar.

La Constitución, sosteníamos ayer mismo, tiene que ser útil para el país que el

país es, en eí momento presente y en un porvenir razonable, por encima de las

contingencias electorales. En este caso concreto, ni al servicio de la Iglesia

ni ignorando el sentir de millones de ciudadanos católicos. Si así fuera, e

independientemente de otras .consideraciones, empezaría por ser un texto

antipolítico. Al hacer estas consideraciones no me mueve mi propia peripecia de

.creyente, cristiano y católico, sino una estricta posición cívica; mi mera

condición de ciudadana de filas. Y desde mi más profundo respeto a la libertad

de conciencia. La Constitución ni para roí católicos ni contra lo» católicos. No

más irremediables tropiezos de la democracia en España.

NEGRIN

 

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