Autor: L. P.. 
   Centrífugas: ¿Huyeron de la quema o provocaron un incendio?     
 
 ABC.    31/12/1982.  Página: IV. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

RESUMEN FIN DE AÑO

VIERNES 31-12-82

«Centrífugas»: ¿Huyeron de la quema o provocaron el incendio?

Unos con otros constituirían hoy el tercer grupo parlamentario del Congreso, justo detrás del partido del

Gobierno y el grupo de la oposición, aunque a notable distancia, lo que, no obstante, no seria poco en una

Cámara dominada hoy por la mayoría gobernante y su «leal» contrincante. Justo tres diputados más que

los logrados por su partido de origen, la UCO. Pero la única verdad en todo este asunto de deserciones es

que los «centrífugos» sólo estuvieron da acuerdo en dos cosas: abandonar UCD y reivindicar para sus

particulares posiciones las esencias de aquel centro salvador.

Salieron a toda prisa de la nave nodriza para salvarse de la quema. (Alzaga y su PDP tienen hoy 16

diputados, amén de los que detentan los mas precoces en la huida, Herrero de Miñón y Soledad Valero;

Ordoñez consiguió siete diputados uno de ellos ministro, él mismo presidente «in pectore» de un Banco

oficial, un director general, dos gobernadores civiles...; Adolfo Suárez dos escaños.)

Todos ellos, salvo Suárez -cuyo experimento en solitario deberá ser motivo de una y más tesis

doctorales con marchamo de «cum laude»- se quedaron dentro del genérico apelativo, bien que

despectivo, de apéndices de otros con que les bautizó Lavilla en su presentación del centro renovado de la

Universidad de Santander. Alzaga era un activo de UCD hace sólo un año, pero muy otros hubieran sido

sus logros si no hubiera mediado su acuerdo con Alianza Popular; en su día también Fernández Ordoñez

era barón del centrismo, pero siendo como fue el primer apuntado en la lista de la operación bisagra -

unos pocos que con los más de izquierda o derecha formarían Gobierno de no mediar mayoría absoluta-,

no dudó, expectativas de éxito mandaron, en apuntarse en las listas. del vencedor, como no dudará de aquí

a un mes en disolver su pequeño cuchitril con etiqueta de partido político.

Es un apretado calendario. Noviembre del 80, Ordoñez y 17 fieles de ambas Cámaras se va de UCD con

el reciente bagaje de la ley del divorcio reivindicando el centro progresista de las reformas «que demanda esta sociedad», él enseñó el camino. Invierno del 81, tres inquietos por la

operación «mayoría natural», Herrero de Miñón -ex portavoz centrista-, Soledad Valero y Ricardo de

la Cierva -ex ministro- se van directamente con Fraga. Y el duro verano del 81: Alzaga y 19 de los

suyos fundan el PDP con la ideología centrada en cumplir «el programa que UCD no se atrevió a

cumplir» con tinte democristiano; Suárez consuma, días después, su anunciado abandono y somete al

partido que fundo a un cruel gota a gota de diputados, senadores, gobernadores civiles, cuadros y mandos

que día a día dejan por el CDS el partido que él fundó.

Los periodistas tuvimos que hacer malabares para explicar al lector qué pasaba cada día con la clase

gobernante. Era tan fácil como explicar que primero socialdemócratas y después democristianos y

suaristas abandonaban UCD. Y tan difícil como contar que también quedaban en

UCD socialdemócratas, democristianos y suaristas de toda la vida. Tanto embrollo solo pudo llevar a

donde llegamos: Calvo-Sotelo tuvo que disolver las Cámaras, quizás, en la que fue la última decisión que

le vino dada por Suárez y los demás. Entre tanto se había gestado la gran maniobra que se inició justo a la

caída, tras el conveniente acoso y derribo, del primer presidente constitucional: controlar primero el

amplio espacio de votantes del centro que siempre dio el triunfo electoral, y, al no lograrlo -Suárez y

Alzaga esperaron hasta el último momento- votarlo, después, en apoyo del bipartidismo.

(Hubo quien a última hora, dejando atrás sus ilusiones de estreno político, se salvó de la quema sin

saberlo. Su fracaso fue su poster triunfo. Antonio Garrigues nunca agradará suficientemente a UCD (a

falta de generosidad que tuvieron con él al confeccionar las listas.) Con el estrepitoso fracaso de la

política, Calvo-Sotelo -una de las pocas cosas que anunció que se proponía hacer era labor de ser «el

clavillo del abanico manteniendo unidas las diferentes varillas del partido, pero sin impedir el despliegue

del conjunto- fueron muchas las botellas de champán las que se descorcharon. ¿Era ése el final

calculado del canto de sirena de la «mayoría natural»?- L. P.

Claves del 83

Con el nuevo fervor democristiano de UCD son dos los partidos de igual ideología en el panorama

político: UCD y PDP. Una fusión parece lógica, aunque plantea serios problemas con el más fuerte aliado

del PDP: Alianza Popular. Si, como parece, Lavilla no consigue un pacto con Fraga para las municipales,

UCD puede disolverse definitivamente, pasando sus miembros o bien al PDP o bien, directamente, a

Alianza Popular.

El grupo de la oposición lleva en su seno, tras las elecciones, grupos de muy distinto pelaje ideológico.

Uno de ellos, directamente coaligado, el PDP, tendrá que plantearse si marca diferencias con Fraga para

el futuro o es absorbido por la vía de los hechos.

 

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