Autor: Hernando, Bernardino M.. 
 Especial Elecciones I. Votar en cristiano. 
 Vota, pero seguro     
 
 Vida Nueva.    28/05/1977.  Página: 24-25. Páginas: 2. Párrafos: 10. 

VOTA, PERO SEGURO

Por Bernardino M. HERNANDO

EL célebre eslogan del Ministerio de Trabajo que da titulo a este comentario

puede ser un buen resumen de la selección de textos episcopales publicada por la

Secretaría General del Episcopado Español y que aquí reproducimos. Se trata de

impulsar a los cristianos a la reflexión política desde los "condicionamientos"

de la fe. Es evidente que los obispos están en su derecho para hacerlo. Como

nosotros estamos en el nuestro para incorporar esa doctrina a la formación de

nuestra conciencia política, sin sentirnos por ello coartados en la libertad de

dar nuestro voto a quien nos parezca mejor. El mismo secretario del Episcopado,

Elias Vanes, en la entrevista que VIDA NUEVA publicó la pasada semana, aquilata

muy inteligentemente Jo que puede quedar un tanto ambiguo en esta selección de

textos.

Aquilata, por ejemplo, la libertad de tos cristianos y el hecho de que una cosa

son los principios generales y otra muy distinta los casos concretos.

Y aquí es .donde queremos detenernos.

La política, porque es el arte de lo posible, es e! arte de la maniobra, de una

cierta ambigüedad, de las medias palabras. Los grandes principios generales

deben ser contrastados con la realidad. Los obispos parecen querer decir: lo que

e] cristiano tiene que defender es esto y esto y esto, y lo que debe rechazar es

aquello y aquello. Ahora bien, en algunos programas de partido aparece esto o

aquello, luego... Un aparentemente sencillo silogismo que no tiene vuelta de

hoja. Ya, Pero la vida es mucho más complicada, la vida no se puede encerrar en

ningún silogismo. Y la actividad política es vida monda y lironda.

En el apartado V ("Optar a pesar de todo"), los textos aducidos son buena prueba

de esa dificultad práctica. A la hora de votar, de elegir un partido, el

cristiano no puede andarse con esquemas férreos porque es imposible. "No siempre

es fácil el discernimiento exacto de un proyecto político, ni aislar dentro del

mismo sus valores y contravapores, por lo que la prudencia habrá de regir en

cada caso la última decisión al respecto", afirmaba en julio del 76 la Comisión

Episcopal de Apostolado Social. Y nos parece muy exacta la afirmación. Me parece

que así es como hay que hacer la -lectura de este empedrado de textos

episcopales y papales. Decir que con él los obispos están haciendo un índice de

partidos prohibidos o que están tratando de empujar a la gente para que vote a

uno o dos partidos concretos, no creo que sea justo. Pero eso se ha dicho, y no

hay que echar toda la culpa a la frivolidad de los redactores de titulares de

periódico.

La historia pesa mucho y resulta muy difícil convencerse de que nuestros obispos

no pretenden mangonear las decisiones de los cristianos. Y con el paso de la

historia, insensiblemente, uno se fija más en este o aquel párrafo que parecen

dar la razón a la sospecha.

Por otra parte, la terrible inercia de años y años diciendo amén a todo ha

creado un hábito de estar dispuestos a obedecer, incluso unas ganas locas de que

nos digan lo que tenemos que hacer, porque es más cómodo y evita tener que

pensar y meterse en líos.

Pues no, los obispos no hablan para que lodo el personal se ponga boca abajo y

diga amén. Dicen lo que piensan y lo dicen, en general, con respeto. Deben ser

escuchados. Y allá luego cada cual con su persona! decisión electoral.

Me parece evidente que en estas elecciones del 15 de junio de 1977 no se va a

producir una masiva votación católica sobra un determinado partido, ni siquiera

sobre una determinada coalición. Los católicos ya no somos todos de derechas.

Como tampoco es verdad que todos seamos de izquierdas. Si en el 36 hubo

prácticamente -mayoría de creyentes contra el Frente Popular —mayoría, no

totalidad, quede claro: incluso hubo un cura que se presentó a candidato por el

Frente Popular—, hoy ni existe ya Frente Popular, ni siquiera los curas-

candidatos lo van a ser mayoritariamente por las derechas. Es mas, se ha

producido el hecho de que una mayoría se presenta por la izquierda.

Por lo tanto, frente a las sospechas teóricas de empujones, inclinaciones y

decisiones hacia determinados partidos más de acuerdo con los medios

eclesiásticos, se produce la realidad práctica de una inmensa división que

ninguna declaración episcopal podría detener. Llamemos pluralismo a tal división

y todo quedará más concorde con la realidad.

¿Es entonces inútil la voz de ´a Jerarquía? Un hombre tan poco sospechoso de

compasivas veleidades jerárquicas, como José María Díez-Alegría, decía hace poco

en una carta a "El País" (18-V-77): "Estos —los católicos— harán muy bien en

reflexionar sobre las afirmaciones episcopales." Y que luego voten en

conciencia, venía a concluir. Y eso nos decía Ellas Yanes en la entrevista del

pasado número de VIDA NUEVA. Me parece, por tanto, que la cosa está clara: hay

que leer con atención y pensar por cuenta propia con no menor atención. Al fin y

al cabo, de lo que se trata es de no convertir las elecciones en un ejercicio de

frivolidad, de inercia, abulia o comodidad. ¿Y abstenerse de votar? Parece que

los obispos dan por supuesto que se debe votar. Pero ni siquiera esto es... "una

orden".

En fin, lo dicho: VOTA, PERO SEGURO.

 

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