Imposición de la Gran Cruz del Mérito Militar al señor Solís Ruiz y otras personalidades  :   
 Palabras de gratitud del ministro secretario general del Movimiento. 
 ABC.    19/04/1959.  Página: 83-84. Páginas: 2. Párrafos: 11. 

IMPOSICIÓN DE LA GRAN CRUZ DEL MÉRITO MILITAR AL SEÑOR SOLIS RUIZ Y OTRAS PERSONALIDADES

"vosotros y nosotros, d//o el ministro del Ejército, constituímos la gran familia que combatió en momentos difíciles y llevó a España a la victoria"

PALABRAS DE GRATITUD DEL MINISTRO SECRETARIO GENERAL DEL MOVIMIENTO

El ministro del Ejército, teniente general Barroso, impuso en su despacho oficial a primera hora de la tarde de ayer la. Gran Cruz del Mérito Militar cpn distintivo blanco al ministro secretario general del Movimiento, D. José Solís Ruiz; vicesecretario general, D, Alfredo Jiménez Millas; delegada nacional de la Sección Femenina, señorita Pilar Primo de Rivera; director general de Beneficencia, D. Antonio María Oriol; delegado nacional de Provincias, Sr. Herrero Tejedor, y a D. Jesús Fueyo, delegado nacional de la Prensa del Movimiento.

DISCURSO DEL MINISTRO DEL EJERCITO

Inició el acto el ministro del Ejército, que renunció las siguientes palabras:

"Señor ministro; querido compañero, dote compañero porque vistes el uniforme aquí y además, como ministros, estamos os ílos en et mismo equipo de mando: Este .oto sencillo castrense, yo lo ponido bajo el igno del agradecimiento. En el Ejército sones muy sensibles, tú lo sabes, Solís. Somos muy sensibles a tcdo lo que sea unirse i. nosotros, a todo lo que sea demostramos cariño y afecto. Y todavía más cuando ese tíecto y ese cariño, se demuestran en moñentos difíciles. Vosotros y nosotros consitinoros una familia, 3á gran familia que ;ombatió en momentos difíciles y que lleyó i España a la .victoria. Y esa gran, familia sigue, unida y lo ha estado en otro momento mucho menos difícil, pero en una ocasión también en que nuestros soldados vertían su sangre por defender unT pedazo de tierra española en los lejanos desiertos de África. En aquel momento no dudasteis un minuto en poneros a nuestro lado y enviar a nuestros soldados, en aquella Navidad, consuelos, fegalos, algo que les acercara a sus familias, que les hiciera pasar un poco mejor Ja inhospitalidad y la dureza de la campaáa, que por el clima, más que por el esfuerzo militar, era dura.

Eso nos llegó, Solis, al alma, y yo no dejé de señalárselo en todo momento a nuestras tropas, que lo agradecieron vivamente. Tengo testimonios—centenares de telegramas y de cartas—de ello. Vosotros fuisteis los avanzados. Los primeros regalos, por una feliz coincidencia, fueron los vuestros, y yo me alegré. Me alegré porque quiero, que el puemo, y vosotros representáis al pueblo, esté unido siempre al Ejército. Y íuiSteis vosotros, el pueblo, los que primero llevasteis el consuelo a nuestras tropas y aquellos regaíos que tanto agradecieron y yo agradecí desde le fondo de mi alma.

iPor eso digo que este acto está impregnado de agradecimiento. En estas condicioies y con este estado de espíritu, este Mili sterio del Ejército, y el ministro a su cabeza, os dice: Gracias, muchas gracias, canaradas; que estemos siempre tan unidos como yo deseo y desean todos los que siguen las consignas de nuestro Generailísimo, para et bien de España. ¡Arriba España!"

IMPOSICIÓN DE CONDECORACIONES

A continuación, el teniente general Albilla, hasta ahora jefe del Estado Mayor, cedió a la lectura de los decretos por los se conceden las preciadas condecoraciones que luego fueron impuestas a cada uno de los galardonados.

PALABRAS DEL MINISTRO SECRETARIO DEL MOVIMIENTO

El ministro secretario general del Movimiento pronunció después emocionadas palabras, en las que, entre otras cuestiones, aludió al Ejército, que significa—dijo--la conservación de los mejores valores de la Patria. "En la Cruzada—añadió—nos unimos todos a vosotros son fe, pero, desde luego, siempre cotí vuestro ejemplo por delante, con el ejemplo del Ejército. Con la paz —siguió el señor Solis—, unos se encuadraron a ,sus actividades privadas, otros continuamos en el Ejército. Todos seguimos luchando por la Patria en diversos puestos de responsabilidad, siempre luchando y, naturalmente, mi general, si un pedazo de España pasaba por algún peligro, ¿ cómo no Íbamos a estar otra vez con el Ejército, coma rio íbamos nosotros a sentirnos. orgullosos de ayudar al Ejército ? Y miles de voluntarios llegaron a la Casa de !a Falange a decir que, aunque ya habían cumpiído los cuarenta años, estaban dispuestos a luchar al lado del Ejército. El Ejército no los necesitó; nos lo dijisteis: "No necesitamos esa ayuda, pero podéis ayudarnos de otra forma." E inmediatamente en todos los pueblos, en todas las casas de España, no sólo nosotros, sino nuestras mujeres, nuestros hijos y nuestras hermanas contribuyeron a hacer algo por el Ejército.

 

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