Hemos resuelto infinidad de problemas en España  :   
 Declaraciones del Ministro Secretario General ante la Televisión Española. 
 La Voz de España.    03/10/1958.  Página: 1, 4. Páginas: 2. Párrafos: 36. 

Hemos resuelto infinidad de problemas en España

PERO OTROS OBJETIVOS QUEDAN POR CONSEGUIR

Lo que tratamos de lograr es la continuidad que necesita nuestra Patria

DECLARACIONES DEL MINISTRO SECRETARIO GENERAL ANTE LA TELEVISIÓN ESPAÑOLA

Madrid, 2.

En la emisión extraordinaria que ofreció la Televisión Española, con motivo del Día del Caudillo, intervino, entre otras personalidades, el Ministro Secretario General del Movimiento, don José Solís Ruiz, que fue entrevistado ante las cámaras por el periodista Fernandez ASÍS.

He aquí el texto de dicha entrevista. El señor Fernández Asís, tras señalar que era la primera vez que un Ministro del Gobierno Iba a ser entrevistado ante las cámaras de la Televisión Española, Inicia sus preguntas en la siguiente forma:

Señor Ministro: En aauel 1 de octubre de 19 Que hoy desiviuiuus ¿como se permapa para usted ei muiros ¿Donde estaba usted?

—Hace veintidós años hoy yo me encontraba comino de Sevilla, procedente del frente, en el que permanecía desde el 18 de julio. Me Incorporaba a la primera promoción de Alféreces Provisionales, tuyas cursos, tendrían lugar en tesa capital. Doce días permanecí en ella, y doce días después me Incorporaba al frente, ya como oficial. El futuro de España se presentaba para nosotros "como ha sido: radiante, lleno de realidades y lleno también de esperanzas. El futuro particular, ese no contaba. La generación que hicimos la guerra lo ofrecimos todo por la Patria, incluso nuestra vida, y, por lo tanto, nos preocupaba el bienestar futuro de nuestros familiares, la tranquilidad y la paz que deseábamos para España. Y bien sabe Dios que a diarlo hacíamos oposiciones, con posibilidad de acertar, para dejar aquella vida que nosotros no dejamos, pero que otros bien ofrecieron por la Patria.

—Al cabo de veintidós años, señor Ministro, ¿cómo ve o juzga usted aquel hallazgo feliz de encomendar la Jefatura vitalicia del Estado a Francisco Franco?

—España fue grande cuando encontró a un hombre. La Historia nos indica que siempre que encontramos una dirección, caminamos victoriosamente. Si Franco nos dirigió en aquella guerra, si Franco gana a diario la paz de España, es natural que consideremos como imprescindible su mandato vitalicio, su mandato permanente, porque reúne condiciones excepcionales. La Patria así lo quiere, la Patria así lo necesita y los españoles así lo han manifestado en diversas ocasiones.

Libertad sindical

—Voy a hacerle a usted una pregunta, señor Ministro, que sé le será especialmente grata. En España rio hay pluralidad sindical, sino unidad sindical. ¿Por qué cree usted que es necesaria esta unidad?

—Le voy a contestar saltándome un poco incluso de la pregun U. Con muchísima frecuencia, en España y en el extranjero, observo que se confunde, por ejemplo, lo que se llama libertad sindical con la variedad y unidad sindical. hay quien cree que sin variedad sindical no puede haber libertad, y usted y yo, que hemos cumplido ya los cuarenta años, sabemos cómo en España tuvimos variedad sindical, muchos Sindicatos, pero no libertad sindical, antes de nuestra guerra. En aquella variedad se imponía al trabajador la mayor de las dictaduras, y bien sabemos cómo aquel trabajador, cuando no aceptaba esta dictadura del Sindicato, no encontraba trabajo y en muchas ocasiones era perseguido, y a veces algo más, detrás de cualquier esquina. Sin embarga, yo creo que la libertad sindical está en tanto, y eh cuanto los trabajadores puedan designar libremente sus representantes y al mismo tiempo estos puédan expresarse libremente. Un día la política me permitirá regresar a mi vida privada. Y ese día yo me incorporaré a mi carrera de abogado, mi pasión, abandonada por la política, al servicio de la Patria. Me incorporaré, como labrador, a mis tierras. Y yo entonces querré que haya un Sindicato efectivo, potente, que me defienda. Yo no concebiría cómo entonces podrían dividlime entre varios Sindicatos para echarme a pelear contra otros campaneros, contra otros abogados, contra otros labradores. Yo querré un Sindicato unido y un Sindicato fuerte, que me defienda en mis derechos justos.

La unidad dentro del Movimiento

En España tampoco hay pluralidad de partidos, sino un movimiento nacional. ¿Podría usted decirnos por qué es necesaria esta unidad dentro del Movimiento?

—Está cerca todo, veintidós años, pero también está lejos. Hemos vivido en España nosotros esa diversidad política, y yo creo en la unidad de los españoles. Yo soy un hombre abierto. Conozco al trabajador, vivo con el empresario, oigo a diario al técnico y sé la bondad que estos hombres llevan en sus corazones, y no comprendo por qué tenemos que dividirnos para enfrentarnos los unos a los otros. No comprendo por qué tenemos que agruparnos para luchar entre sí, en vez de luchar en común. Si tenemos problemas comunes, si tenemos problemas de todo tipo que hemos de abordar, creo preferible

estar todos unidos por tanto concibo ese Movimiento con variedad dentro de él con matices; pero en Un orden de unidad, porque sin esa unidad no tendremos el recorte preciso para enfrentarnos con los problemas que a diario España tiene.

Lo conseguido en materia social

—Han pasado veintidós años desde la exaltación de Franco a la Jefatura del Estado. Usted que lo conece muy bien, ¿podría enumerar los principales logros del nuevo Estado en materia social?

—Son tantos... y todavía tantos quedan por conquistar. Primero, la pasión por una justicia social. Su lema fundamental es: justicia social. Aunque haya quien quiera olvidarlo y aunque haya también pequeñas minorías que quieran hurtar a] Régimen esta característica. El logro fundamental quizá sea, a mi juicio, el que poco a poco se va consiguiendo una más digna situación en la sociedad del trabajador, entendiendo por trabájador al obrero, al empresario, al técnico, a todo el que trabaja. Hoy día va siendo en España un titulo de honor y de gloria rabajar, y el buen trabajador, el buen técnico, el buen empresario, va consiguiaido en nuestra sociedad el lugar a que tiene derecho. Esto es, a mi juicio, la mayor conquista. Peto yo no me olvido de mi juventud; aunque no me considero viejo, sino de mis primeros años cuando teínia trece o catorce en mi pueblo —porque yo he nacido en nn pueblo—; ha conocido a España a través de un pueblo que es donde está España en gran parte. Recuerdo a aquellos magníficos trabajadores quj un buen dia tenían una enfermedad y, entonces, su familia tenia que lanzarse a la calle a mendigar, a pedir, porque quedaba en la ruina. Yo recuerdo a magníficos trabajadores que, después de toda una vida consagrada al trabajo, cumplían una edad determinada y ya no pedían trabajar, y sobre su casa, sobre ellos, se cernía la miseria. Yo recu.rdo a compañeros míos de primeras letras, hijos de trabajadores, con condiciones extraordinarias y que no pudieron pasar de las primeras letras. Y yo digo: Esto ha cambiado. Esa seguridad social, que mucha gente dice que ya hemos coronado tenemos que seguir avanzando por rila, ha llevado al trabajador en buena pane una tranquilidad ante una enfermedad; paz y tranquilidad de ayuda para el mañana, y si, desgraciadamente, él falta, también paz y tranquilidad para sus hijos; y también mientras trabaja, posibilidad de, si tiene condiciónes, llegar a un claustro de una facultad o llegar á una escuela especial igual que cualquier hijo de otro español con más medios.

Problemas políticos liquidados por el nuevo Estado

—Decía Bismark que 18 política esta de hacer lo que puede, sólo lo que se puede con los medios de que se dispone. Con esos medios ¿podría decirnos qué problemas ha liquidado el nuevo Estado?

—Hcmbre, muchísimos. En política cada día aparece un problema. La vida, la misma vida, es problema.

Lo que hace falta es que el político tenga los medios precisos y tenga las facultades también necesarias para rosolver los problemas a medida que se van presentando. Hemos resuedto infinidad de problemas en España. Primero, e1 entendimiento entre los españoles. Gradas a esta, política, poco a poco vamos hermanándonos unos y otros, sin fijarnos en nuestros antecedentes ni de donde procedemos, unidos en el amor a España, en la preocupacion por una continniidad, por una España grande. Realizaciones, son muchas y muchos objetivos conseguidos, p.ro quedan otros por conseguir. Tierras que han recibido agua que no soñaron; industrias que las veíamos en el cine o en las reviste» y creíamos que los españoles no podríamos jamas tenerlas; pero, sobre todo, algo fundaimental: pa-ijón de los hombres por hacer. Yo recuerdo también —y va del anécdotas— cuando de pequeño iba a algunos pueblos de Andalucía donde tenia parientes; aquellos pueblos tenían escuelas abandonadas de siempre; en la casa Ayuntamiento, cochambre per todas partes; incluso en un pueblo me acuerdo que en la calle principal haba una fran piedra, que posiblemente llevaría slli años, ni siquiera habla pasión por mover aqueta piedra; y hoy, en todas partes, en los Ayuntamientos, en los Diputaciones, el trabajador, el empresario, sienten pasión por hacer, aunque, naturalmente, no podemos llegar a hacer todo lo que los españoles queraos. Ese, a mi juicio es el principal logro: sentir pasion y estimulo por levantar a la Patria.

Problemas nuevos

—¿Y qué problemas nuevos se presentan ante nosotros?

—El mundo plantea problemas que están por encima muchas veces de nosotros mismos.

Cada dia se presentarán nuevos problemas. Pero si efectivamente los españoles nos vamos dando cuenta de que hermanados podemos trabajar: nos dejamos de disti¡ gos y de luchas intestinas, si nos unimos todos a mi no me preocupan los problemas. Que vengan. Ya los iremos resolviendo.

—Y ya que hablamos de problema, ¿podemos hablar del problema de las nuevas generaciones, de las que no conocieron el 18 de Julio? —Yo creo que es un tópico, entre otíos, ese del problema de la nueva generación. Mi abuelo hablaba del problema de la generación do mi madre, y mi madre, del problema de mi generación, y yo hablo del problema de la generación de mis hijos. Y pregunto: ¿No será que cada generación trae nuevas Inquietudes? ¿No será que, cada generación es distinta de la anterior, porque ha nacido en distinta época, y lo que será conveniente es Ir incorporando a esas generaciones a un quehacer para que, entre todos, el que llega, al que está y el que está a punto de irse, vayamos resolviendo los problemas? Yo sé que tenemos que analizar esa generación nueva y esa juventud, pero no saquemos tampoco las cosas de quicio. Siempre cada generación trajo sus problemas, y to que hace falta es pasión para enfrentarse con ellos y resolverlos entre todos. Incluso timbién la juventud para esta tarea.

Los principios del Movimiento

—Arábamos de ver hace poro en las pantallas de la Televisión los principios FundementaIes del Movimiento. ¿Cree usted que estos principios rocogen integramente el pensamiento de la Juventud que se lanzo a la Cruzada el 18 de Julio?

—Vamos a ver si puedo contestar a esta pregunta. Los principios fundamentales, ¿qué nos dicen? Nos hablan reiteradamente de la Patria, noi hacen la mencion de una España granile. Nos hablan de unidad política. Nos hablan de la necesaria unidad sindical, en favor principalmente del trabajador. Nos hablan de unidad religiosa, de la presencia de una inquietud religiosa y cristiana en LA VIDA EN las obras. Tamb´én de propiedad privada. Pero, naturalmente, exigiéndonos que cumpla determinados fines sociales. Nos hablan de enseñanza para el trabajador, para que no se malogre ninguna Inteligencia. Nos hablan de la Patria reiteradamente, de nuestro Ejército. ¿No era eso, en realidad, lo, que nos movió un H de Julio a lanzarnos en defensa de la Patria? Es más: ¿no era eso, en realidad, lo que muchos hombres, Incluso en el campo contrario, equivocadamente, también trataban de conseguirlo? ¿Y no es en realidad eso lo que estos hombres, tos que estábamos en uno y oí re sitio, sin distingos, tratamos de ganar para la Patria? Pues si eso es asi, yo entiendo que en esos principios está, en conjunto, toda la inotletud de los hombres que nos cupo el honor de hacer la guerra.

Nuevas Importantes leyes

—Señor Ministro, dentro de este sistema de Constitución abierta que felizmente tenemos en España, ¿prepara el Movimiento alguna nueva ley?

—La política, como decía muy bien antes usted, según Bismark, es el arte de hacer lo posible. Y, por oí tanto, el Movimiento también es, como su nombre Indica, una acción en marcha. Permanentemente en marcha. Conseguido un objetivo, hay que señalarse otro. Asaltada una trinchera, hay que Ir a por la siguiente. El Movimiento siempre prepara leyes que, juntamente con el Gobierno y las Cortes —a quien corresponde su estudio, en definitiva—, puedan enfrentarse con las diversas situaciones y con los diversos problemas flue España tenga. Pero si se refiere a lo que llamamos leyes fundamentales, junto al Fuero del Trabajo, Fuero de los Espíales, la Ley de Cortes, la Ley de Sucesión, el Caudillo anunció tanto ante el Consejo Nacional y ante las Cortes, como en su discurso en su viaje extraordinario por Castellón, que se preparan otras leyes que configurarán y darán rango superior al propio Movimiento, al mismo tiempo que establecerán las diversas particularidades y fundacionamiento del propio Estado. Yo lo que creo es que con las leyes actuales y con las que necesita la Patria lo que tratamos de conseguir, y conseguiremos, desde luego, es la continuidad, la continuidad de todo esto, continuidad que España necesita y que se recoge en esos principios, continuidad que es el anhelo y el sentimiento del pueblo español.

Cómo es el Caudillo

—Las frases humanísimas con que usted se ha producido en esta entrevista, señor Ministro, me animan a hacerle una pregunta un poco mas intima: ¿Quiere contar a los señores televidentes alguna anécdota de ya relación con ,el Jefe del Estado?

—Hombre, eso es muy delicado, porque el Caudillo, para todos nosotros, está muy alto y significa mucho. Yo, en las relaciones con el Caudillo, con nuestro Generalísimo, lo que admiro más de todo es su tranquilidad; en momentos graves, cuando mochos pierden, o perdemos los nervios el esta tranquilo. Asi dicen que estaba en la guerra. Así lo hemos visto los españoles en la paz, en momentos muy difíciles,. Su tranquilidad, su serenidad, su mano y pulso firmes. Esto es para todos nosotros una garantía. Anécdota, pues quizá tenga relación con esto lo que me viene ahora a la mente. Yo recuerdo que él, en la práctica de sus aficiones deportivas, muestra también esta serenidad, esta tranquilidad. Y, por ejemplo, hace dos años estábamos —yo tenia el honor de acompañarle—en aguas as Galicia, unas millas mar adentro, en una pequeña embarcación. Pescábamos, o Intentábamos pescar, atunes. Y una pieza grande mordió el anzuelo. Se luchó con ella con una caña con un gran carrete, de 800 metros de sedal. Cuando la pieza —que luego pesó cerca de 300 kilos— estaba a 400 metros, aquel carrete se rompió. Yo soy apasionado por la pesca, y he pescado mucho. Cualquier pescador, en aquel momento, hubiese dicho que era una fatalidad grande, y hubiese intentado desgajar la boca de aquel animal para romper el sedal, puasto que no tenia solución: con un carrete roto era imposible cobrar un bicho de 300 kilos, a 400 metros. Sin embargo, él, cuando nosotros propusimos algo de esto, mostró su clásica serenidad, y dijo: "¿Y por qué no intentamos recobrarlo a mano?" Todos pusimos una cara especial. Consideramos aquello imposible, y, con paciencia, después de hora y media de lucha, el animal, rendido, junto a la embarcación, fue recogido y subido a bordo. El tuvo serenidad, pero tuvo otra cosa: vio y Se propuso conseguir aquel animal, y lo consiguió mediante unos medios que a cualquiera nos parecía que no eran más normales. Esa serenidad que él mantiene en el deporte es también, gracias a Dios, y para gloria de los españoles, su serenidad en el servicio a España.

Ultima pregunta

—Señor Ministro: Me ha hablado usteci, y yo se lo agradezco, humanamente, cordialmente, casi intimamente. Ahora quiero hacerle la última pregunta, solemnemente: ¿Qué pide usted a Dios en este dia?

—¿Que qué pido a Dios en este dia? Hoy es un dia muy señalado. Es el Dia del Caudillo, y, por lo tanto, pido a DiOs por él, que nos lo conserve mucho tiempo, que le siga iluminando, y también por su familia. Pido a Dios por España, por esta España nuestra que nos llega tan al alma, y, particularmente, pido a Dios también por mi familia, por mis once hijos y por mi sobrina, que, junto a los hijos de mis amigos y junto a tos hijos de todos los españoles, constituyen la España por la que tenemos que luchar para conseguir una continuidad gloriosa, y que ellos puedan recibir una España mejor que la qtie nosotros recibimos da nuestros padres y abuelos.

—Esa es la oración, señor Ministro, que está hoy en los labios de todo español.

(Cifra.)

 

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