El reglamento del Consejo Nacional, aprobado  :   
 La Secretaría General del Movimiento, dijo el señor Labadíe, tiene que ser controlada desde el Consejo y hay que desoficializarla. 
 Ya.    28/07/1968.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 43. 

El reglamento del Consejo Nacional, aprobado

La Secretaria General del Movimiento, dijo el señor Labardíe, tiene que ser controlada desde el Consejo y

hay que desoficializarla

Hemos de llenar, agregó, el vacio político existente en el país, que nos ha sido arrebatado por los grupos de oposición

Al Consejo, sostuvo el señor Pedrosa Latas, se le imponen excesivas limitaciones para el análisis crítico de la acción de Gobierno y en la iniciativa para el planteamiento de cuestiones políticas

Varios consejeros insistieron en la necesidad del acceso de la prensa a las tareas del Consejo, pues una Cámara política secreta, se dijo, es incapaz de suscitar la adhesión del país

Fue también aprobado el dictamen sobre "Criterios para el planteamiento político del régimen local a la vista de la ley Orgánica del Estado"

En la mañana de ayer celebró sesión plenaria el Consejo Nacional del Movimiento. Presidió el vicepresidente del Consejo y ministro secretario general del Movimiento, señor Solís Ruiz. En el banco del Gobierno se encontraban el vicepresidente, almirante Carrero Blanco, y los ministros de Justicia» señor Oriol; de Marina, almirante Nieto Antúnez; de la Gobernación, señor Alonso Vega; de Obras Públicas, señor Silva Muñoz; de Industria, señor López Bravo, y comisario del Flan de Desarrollo, señor López Rodó. Abierta la sesión, y después de aprobada el acta de la anterior, el ministro señor Solís propuso, y así se acordó constase en acta el sentimiento del Consejo por el fallecimiento del consejero nacional por Santander, don Jacobo Roldan.

DEFENSA DEL PROYECTO DE REGLAMENTO

A continuación, el ponente señor Fernández Miranda defendió ante el pleno ei proyecto de reglamento del Consejo Nacional. Explicó la génesis del mismo y su alcance. El reglamento de una Cámara política—dijo—es la norma que regula su funcionamiento; no crea ni instituye, sino que todo lo recibe de las normas constitucionales, y es este que se somete a aprobación una norma decisiva para el funcionamiento del Consejo. Se ha mejorado el texto primitivo, y, a su juicio, reunía los requisitos necesarios para poner en marcha el Consejo. Si el Pleno lo acepta, aera sancionado por el Jefe del Estado; de lo contrario, el reglamento deberá volver a ser examinado por el Gobierno y la Comisión del Consejo que lo redactó.

Concluyó pidiendo la aprobación en bloque, y sin modificaciones, del reglamento.

CONTROL DE LA SECRETARIA GENERAL DEL MOVIMIENTO

El señor Labadie Otermín defendió la totalidad de la enmienda que había presentado al proyecto de reglamento, y que fue parcialmente admitida en el sentido de que todas las organizaciones y servicios de la Secretaría General del Movimiento fueran controlados y regidos por comisiones del Consejo Nacional.

Estas comisiones deberian de orientar tales organizaciones y servicios, ya que de otro modo el Consejo Nacional no podía responsabilizarse ae su Actuación. Creo que la cuestión es de gran Interés y trascendencia política de futuro.

El Movimiento, en manos de Franco mientras él viva, tiene segura su vigencia, pero después no sabemos ni podemos presumir quién ostentará, sucediéndole, la jefatura nacional, y de ahí el interés que tiene que el Consejo Nacional, como órgano supremo colegiado del Movimiento, asuma la plenitud de sus funciones. Lo que no tiene duda para mí es que la Secretaría General tiene que ser controlada desde aquí, desde el Consejo, y no al revés, como ahora ocurre. Para ello tenemos que desoficializarla, reivindicando que todos sus medios materiales y sus hombres pasen a ser lo que deben ser: el órgano ejecutivo del Consejo, subordinado a esta Cámara política y no, como ahora, d« uno u otro modo, a la Administración.

Dar respuesta a las interrogantes sobre el futuro

El Consejo Nacional, como Intérprete más autorizado, responsable y auténtico de la sociedad española, es el que debe fijar la política de las organizaciones y servicios del Movimiento, que cada dia ha de acentuar más su signo democrático y colegial, res-pondientro al signo pluralista da los tiempos en que vivimos.

El Consejo Nacional, si se le dota de los medios instrumentales precisos, es quien debe dar respuesta cumplida a tantas y tantas Interrogantes como nos hacemos todos cada día pensando en

el futuro, llenando asi el vacio político existente en nuestro país y que hoy, y cada día más, sólo están cubriendo las actividades de los grupos de oposición que nos han arrebatado Inteligentemente la iniciativa.

Tenemos que encararnos con esta realidad, que es como es y de la que de algún modo, por acción u omisión, todos somos responsables, si no Queremos acabar como aquel inoperante consejo Nacional de F. E. T. y de las J. O. N. S. que hemos sucedido. Por eso es nuestro deber cumplir y hacer cumplir a quien sea las funciones que las leyes nos han encomendado.

Yo creo que necesitamos para cumplir nuestra misión, el control de la Secretaría General del Movimiento y de sus organizaciones y servicios, para que de este modo podamos potenciar nuestra presencia pública en cada caso, según convenga a los intereses de España, de acuerdo q en desacuerdo, cuando sea preciso, con el Gobierno.

La señorita Mónica de la Plaza se quejó de la forma en que el ponente proponía la aceptación del proyecto de reglamento y pidió que el Consejo se interesara en determinados aspectos de la promoción de la mujer y el fomento de su participación en la vida nacional. Solicitó que el contraste de pareceres se extendiera a todas las funciones que se atribuyen al Consejo.

MAS DERECHOS A LOS MINISTROS QUE A LOS CONSEJEROS

El señor Pedrosa Latas anunció previamente que votará de acuerdo con el proyecto, pero con muchas reservas, porque si ahora no se modifica, estoy persuadido—dijo—de la necesidad de acometer su inmediata reforma, ya que por su extraordinaria rigidez puede significar la inoperancia de esta Cámara política. El procedimiento seguido para su elaboración en el seno del Consejo no ha sido serio ni a topo con el alto nivel de la institución, pero no quiero que a esa falta de seriedad se agregue por mi parte la inelegancia de ningún reproche formal. Formuló reparos en el plano político, como el de la excesiva competencia que se le confiere a la Comisión Permanente, cuando lo que conviene fortalecer es la del pleno. No es congruente con la estructura de la Cámara la circunstancia de que a los ministros se les atribuyan en ocasiones más derechos que los otorgados a los propios consejeros.

PUBLICIDAD DE LAS TAREAS

DEL CONSEJO Insiste en la necesidad de canalizar adecuadamente el contraste de pareceres y en que haya la necesaria publicidad de las tareas del Consejo, en consonancia con su carácter representativo.

Resulta paradójico—dijo—que mientras a la prensa se le reconoce, en régimen de libertad, el derecho para la crítica de la acción política y administrativa, al Consejo Nacional, en cambio, prácticamente se le tmnanan excesivas limitaciones para el análisis critico de la acción de gobierno, para la formulación de medidas y programas y para la iniciativa en el planteamiento de cuestiones políticas y de interés general. Recientemente se promulgó la ley de secretos oficiales, por la que, en su artículo primero, se afirma el principio de publicidad, al que, salvo excepciones, han de someterse en su actuación todos los órganos del Estado. No tiene sentido, pues, que las deliberaciones del Consejo Nacional hayan de considerarse como "materias clasificadas".

GARANTIZAR LA PLURALIDAD DE OPINIONES

Concluyó proponiendo que la actuación del Consejo sea pública, ofreciéndola al conocimiento directo del país, y significando la necesidad de contribuir a ia eficacia ae aquél con un reglamento más abierto que garantice la pluralidad de opiniones y la diversidad de criterios, siempre dentro del respeto y lealtad a los principios del Movimiento y demás leyes fundamentales del Reino. Si el contraste de pareceres no puede producirse sobre una base asociativa y sí tan sólo a nivel individual, no debe restringirse la libertad de los consejeros para proyectarse sobre ia acción política.

Debe haber interpelaciones al Gobierno

El señor Romero (don Emilio) se adhirió a las palabras del señor Pedrosa Latas y puso de relieve la preocupación que existe dentro y fuera de la Cámara por lo que en ella se haga. Abogó por la publicidad de los trabajos del Consejo Nacional y adujo el ejemplo de las Cortes Españolas, cuyas tareas han tenido resonancia en el país a través de la prensa en cuanto se autorizó a ésta el acceso a las comisiones de las Cortes, donde se elaboran y dictaminan las leyes. En el reglamento del Consejo encuentra cierto semblante que no se concilia con los artículos 21 de la ley Orgánica del Estado y con el 11 de la ley Orgánica del Movimiento; es más regresivo y menos liberal. El artículo 46 del reglamento limita la circulación de asuntos políticos al tercio de consejeros.

Yo pido—dijo—que no se rebase la necesidad de un techo máximo de 25 consejeros para plantear temas políticos. Insistió en que a la Comisión permanente se conceden atribuciones de autoridad que no le pertenecen; entre otras, declarar la procedencia de las propuestas de los consejeros. Solicitó que en los plenos haya un turno ds ruegos y preguntas con Interpelaciones al Gobierno. Advierte de aue existe recelo ante esta Cámara, porque quizá para evitar el parlamentarismo podríamos incurrir en la supresión del parlamentarismo.

DESARROLLAR EL CONTRASTE DE PARECERES

El señor Ortí Bordas puso reparos al reglamento. Los temas debieran sustanciarse en el Pleno pero esto no se consigue exigiendo un tercio de los consejeros para completarlos. El reglamento no desarrolla el contraste de pareceres, y que el Consejo está obligado a garantizarles. Se suma a la disposición sobre el principio de publicidad. Una cámara política secreta es incapaz de suscitar la adhesión del país. Apoya la propuesta del señor Labadie Otermln sobre la creación de comisiones de control.

El señor Fernández Sordo apoya también la propuesta en favor de la publicidad de lag tareas del Consejo, no sólo para ganarse la adhesión de la voluntad nacional, sino para evitar la información parcial.

NUEVE VOTOS EN CONTRA DEL REGLAMENTO

En una nueva intervención, el ponente señor Fernández Miranda rechaza todas las enmiendas, a excepcion de la formulada por el señor Romero, referente a que para poder plantear tenas políticos no

sea necesario un tercio de concejeros, sino un quinto, salvo en el caso de que se trate de cuestiones que afecten al contrafuero.

El vicepresidente del Consejo, señor Solís, puso a votación el proyecto de ceirlamento, que fue aprobado con nueve, votos en contra.

PLANTEAMIENTO POLÍTICO DEL RÉGIMEN LOCAL

A continuación, el señor García Hernández defendió el dictamen sobre "Criterios para el planteamiento político del régimen local a la vista de la ley Orgánica del Estado". El municipio, como estructura básica de la comunidad nacional, dice, no ofrece duda alguna en el marco de nuestros principios políticos. Hace algunas consideraciones sobre el carácter de entidad natural, concepto que nace bajo una tesis romántica, que se convierte en un tópico repetido hasta nuestros días. La división municipal española es un producto histórico, Influido desfavorablemente por el criterio doctrinarlo imperante en el Inicio de nuestro régimen constitucional. Las Cortes de Cádiz acordaron establecer ayuntamientos en todos los pueblos mayores de mil habitantes, lo que dio origen al nacimiento de un excesivo número de municipios. Es aquí donde puede encontrarse el origen del grave problema del municipio pequeño o rural

PROVINCIA Y REGIÓN

En cuanto a la provincia, la ley Orgánica del Estado la considera como circunscripción territorial determinada por la agrupación de municipios, con lo que ee reafirma el criterio de que sus componentes han de ser éstos. Admite que puedan establecerse divisiones territoriales distintas de la provincia. El problema de la región no es si debe sustituir o superponerse a la provincia, sino si en ella cabe admitir la posibilidad de desarrollo de una voluntad política enmarcada dentro de la Constitución. Dentro de la ley Orgánica del Estado no cabe considerarla sino como un área de eestión de los servicios públicos ue m organización Jerarquizada

EL CARACTER REPRESENTATIVO

En cuanto al carácter representativo de orden político, es principio básico de nuestras Instituciones políticas. En lo que se refiere a los ayuntamientos, sus componentes accedan por vías que derivan de la reforma de 1945 y que en todo caso sólo requerirían muy leves acomodamientos. En las diputaciones provinciales, la participación municipal, que hoy alcanza a dos tercios de sus miembros, cabría extenderla a la totalidad. El principio de,elección ha de ser en todo caso extendido a los presidentes; de diputaciones y ayuntamientos.

Finalmente refiriéndose a los medios económicos, dijo que, era necesario proclamar la voluntad de revitalixar la vida local bajo un sistema que permita a las corporaciones tsner recursos propios y no más intervenciones que aquellas que sea preciso considerar dentro de un estricto marco legal de responsabilidades.

El dictamen fue aprobado con cuatro votos en contra.

LA REFORMA DE ESTRUCTURA DEL MOVIMIENTO

A continuación fueron aprobados la liquidación del presupuesto de 1967 y el proyecto de presupuesto para el ejercicio 1968. El señor De la Fuente (don Licinio) dio cuenta de varios acuerdos de la Comisión Permanente, entre ellos elevar una moción al Gobierno sobre el Magisterio nacional, una proposición de un consejero para hacer llegar al Gobierno la necesidad de iniciar la descongelación de salarios y de los convenios colectivos, otro nombrando dentro de la sección segunda la ponencia que ha de informar sobre la reforma de estructura del Movimiento.

A la una v diez de la tarde, el señor Solís Ruiz levantó la sesión por no haber más asuntos que tratar.

 

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